MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Que viva México

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“¿Cómo explicar el mediocre desempeño a lo largo de casi dos siglos de vida independiente?”


Se cumplen 205 años del inicio de la guerra de independencia y la siguiente semana se festeja el 194 aniversario de su consumación. ¿Qué tan bien nos ha ido como nación independiente y qué nos depara el futuro?

Dependiendo de cómo se mida el PIB (dólares a precios corrientes o dólares ajustados por la paridad del poder de compra) México está entre la decimosegunda y decimoquinta economía más grandes del mundo; somos una economía muy grande porque tenemos un territorio de dos millones de kilómetros cuadrados y una población de 120 millones de habitantes, con una población económicamente activa de casi 60 millones. Sin embargo, si vemos el Índice de Desarrollo Humano que elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que toma en consideración como principales variables el PIB por habitante (ajustado por PPC), la esperanza de vida y el grado promedio de escolaridad de la población, nos situamos en el lugar 71 en un universo de 187 países. Una economía muy grande con un nivel de desarrollo medio.

¿Cómo explicar el mediocre desempeño a lo largo de casi dos siglos de vida independiente? Obviamente hay muchas variable a considerar como por ejemplo la debilidad fiscal del gobierno durante los primeros 50 años después de haberse consumado la independencia, la destrucción de capital físico y humano durante la guerra civil de 1913 a 1916, diversas crisis internacionales (1907, 1929-1932, 1999, 2009, por señalar algunas), la "docena trágica” de 1970 a 1982, etcétera. Sin embargo, mi hipótesis del porqué tan mediocre desempeño es que a lo largo de nuestra historia (incluidos los años del virreinato) la constante ha sido que nuestro marco institucional ha favorecido la extracción de rentas, uno en donde no ha habido igualdad de oportunidades de acceso a los mercados de bienes y de factores de la producción, un arreglo institucional en donde el gran ausente ha sido el estado de derecho.

Una economía no incluyente en la cual predomina la apropiación de rentas (como lo definen Acemoglu y Robinson en su libro Why Nations Fail) tenderá a ser una economía con bajos niveles de desarrollo económico. Por el contrario, economías incluyentes con mercados competitivos, con un íntegro estado de derecho experimentarán un proceso sostenido de crecimiento económico. Y es aquí en donde está el meollo del asunto.

Tenemos un poco menos de una década de la ventana de oportunidad demográfica y hay que aprovecharla si no queremos terminar siendo un país de viejos pobres. Urge crecer y la única manera de hacerlo es generar las condiciones institucionales, principalmente las reglas formales del juego (leyes y reglamentos) que provean los incentivos alineados con el objetivo de generación y acumulación de riqueza física y humana, incentivos alineados con el objetivo de crecimiento. Necesitamos, de manera urgente, transitar hacia un arreglo institucional en donde rija el estado de derecho, con mercados operando en competencia, con derechos privados de propiedad eficientemente definidos y protegidos, con garantía judicial del cumplimiento de contratos, con una significativamente menor incidencia de corrupción. Necesitamos pasar de un arreglo institucional excluyente a uno incluyente.

México podría lograr crecientes y sostenidos niveles de desarrollo económico, con un mayor nivel de bienestar de las familias, con menores niveles de pobreza y de inequidad porque el potencial lo tenemos. Lo que falta es una visión de Estado, uno caracterizado por igualdad de oportunidades y sin privilegios rentistas.

Y para no aparecer como un pesimista en el mes patrio: ¡Viva México!

• Problemas económicos de México • Estado de derecho • Corrupción

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