LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Carstens y el Banco de México (I)

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“A lo largo de su historia el Banco de México ha jugado, dependiendo de su marco institucional, el papel de villano y el de héroe, siendo su papel actual el segundo.”


Los bancos centrales, instituciones relativamente recientes (en nuestro país el Banco de México se fundó en 1925), son un arma de doble filo: si hacen bien su tarea, que en esencia es preservar el poder adquisitivo del dinero, impulsan el progreso económico; si la hacen mal lo frenan. Si cumplen su función contribuyen a la estabilidad económica, que antes que cualquier otra es estabilidad de precios (entendida como estabilidad en el comportamiento de los índices de precios); si no la cumplen ocasionan inestabilidad económica que es, ante todo, inestabilidad de precios (entendida como inestabilidad en el comportamiento de los índices de precios), siendo la estabilidad de precios una de las condiciones necesarias del progreso económico.

Los bancos centrales son un arma de doble filo porque, como lo señaló Paul Volcker (director de la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, durante las presidencias de Jimmy Carter y Ronald Reagan, entre agosto de 1979 y agosto de 1987), el poder de crear dinero es, también, el poder de destruir dinero, no en el sentido de destruirlo físicamente, pero sí en el sentido de mermar su poder adquisitivo (inflación), que es lo mismo que mermar el poder adquisitivo de los consumidores y, todavía más grave, de los ahorradores.

A lo largo de su historia el Banco de México ha jugado, dependiendo de su marco institucional (reglas del juego), el papel de villano (épocas de elevada inflación) y el de héroe (épocas de baja inflación), siendo su papel actual el segundo. Hoy la inflación se encuentra en mínimos históricos: 2.59 por ciento de inflación anual el pasado mes de agosto. Comparemos la inflación anual en agosto: 2010, 3.68; 2011, 3.42; 2012, 4.57; 2013, 3.46; 2014, 4.15; 2015, 2.51 por ciento, por debajo del tres por ciento, cumpliéndose con la meta de inflación, que es del 3.00 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error, algo que no se había logrado desde que se fijó dicha meta, al inicio del siglo XXI.

Continuará.

• Inflación / Política monetaria

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