LUNES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Las contradicciones de Francisco en su visita a EU

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“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“La contribución a la humanidad del Papa Francisco podría ser mayor si entendiera que la globalización y la dignidad humana van de la mano. Los culpables de la pobreza mundial son los gobiernos irresponsables, no los mercados libres.”


Yo de plano ya no entiendo al Papa Francisco. En su discurso en Estados Unidos habla sobre cosas tan nobles y piadosas como el respetar los derechos de los inmigrantes; el Papa le recuerda a EU que su grandeza se debe a los inmigrantes a lo largo de toda su historia como país independiente; el mismo Papa se reconoce como un argentino de origen inmigrante, aquellos extranjeros que hicieron de la Argentina una gran país y gran potencia económica a principios del siglo XX, logros que luego fueron obstaculizados por el estatismo enfermizo del peronismo y la penetración del marxismo como doctrina en las universidades argentinas que fomentaba que el mercado y los empresarios apestaban. Que el Estado benefactor era la solución. Después vinieron las dictaduras militares que se dedicaron a imprimir dinero y a hundir más a ese grandioso y bello país.

Y digo que no entiendo al Papa porque reconociendo él mismo el talento y la contribución a la prosperidad económica de la inmigración sobre cualquier país y condenando a racismos contradictorios como el que encabeza el estadounidense Donald Trump, Francisco a su vez condena a la globalización y al capitalismo. 

Lamentablemente el pensamiento económico de Francisco es compartido por millones de seres humanos que no entienden la importancia de que el ser humano sea libre para crear, producir e innovar en cualquier economía. La llegada de seres humanos de otro país significa más talento y mayor capital humano a la nación receptora (los delincuentes siempre son minoría, lo que olvida el ignorante Trump). 

Ojalá que el gobierno mexicano verdaderamente acepte -y no sea puro rollo- a los inmigrantes sirios que huyen de la guerra de intolerancia religiosa y política de medio oriente.

Bien por Francisco en reconocer el valor de los inmigrantes y condenar posiciones absurdas de la ultraderecha estadounidense. Pero el Papa también debe recordar que la inmigración y el libre comercio son parte esencial de la globalización, esa que el Papa poco o nada entiende.

Francisco debe recordar lo siguiente en materia de globalización y libre comercio:

El libre comercio es el único tipo de comercio verdaderamente justo, porque ofrece a los consumidores la mayor cantidad de opciones y las mejores oportunidades para perfeccionar su nivel de vida. Fomenta la competencia alentando a las empresas hacia la innovación y el desarrollo de productos superiores. También lo hace instándolas a que introduzcan en el mercado mayor cantidad de bienes y servicios, manteniendo los bajos precios y la alta calidad para mantener o incrementar su participación en el mercado.

De hecho, el propósito del comercio libre es lograr el acceso a una mayor variedad de bienes y servicios. En la medida en que una nación vende mucho al extranjero o exporta, podrá importar mucho y ofrecer a sus ciudadanos bienes para consumir e incrementar su nivel de vida. Esto es la esencia de la globalización. 

El comercio es la base para generar riqueza en cualquier sociedad. El comercio significa intercambiar libremente bienes para satisfacer las necesidades de los seres humanos. La globalización significa intercambio de mercancías entre seres humanos de distintas nacionalidades. La globalización también significa el intercambio científico, tecnológico, cultural y, en general, de ideas con otros seres humanos a lo largo y ancho del planeta.

La globalización significa mejores medicinas para curar enfermedades de los seres humanos. Si no hay una vacuna en México para curar mi enfermedad a lo mejor la encuentro en Australia o Canadá. 

Contrario a las creencias del Papa, la globalización y el capitalismo permiten a los más pobres salir de la miseria. En los mercados de los países libres, los individuos eligen y ejercen un control directo sobre sus propias vidas. Los economistas David Dollar y Aart Kraay observan que, cuando se produce un crecimiento económico (y para esto la globalización o el intercambio comercial libre con otros países es esencial) los más pobres se benefician tanto como los más adinerados, y en algunos casos más que ellos.[1]

La globalización es lo mejor que le puede pasar al ser humano al permitirle intercambiar bienes y servicios con sus semejantes de otros países.

No me queda duda de que el Papa Francisco es un hombre piadoso e inteligente, pero su contribución a la humanidad sería mayor si estudiara un poco de economía básica, si entendiera que la globalización y la dignidad humana van de la mano, cosa que por cierto no pasa por varios de los organismos internacionales que él ha señalado como los culpables de la pobreza.

Los culpables de la pobreza mundial son los gobiernos irresponsables, aquellos que se endeudan, emiten dinero sin ton ni son e impiden el funcionamiento libres de los mercados con aranceles y proteccionismo comercial que sólo beneficia el bolsillo de unos cuantos (mercantilismo puro es eso y no capitalismo como el Papa confunde).

Que Dios ilumine a Francisco en materia económica.

[1]  David Dollar y Aart Kraay, "Growth Is Good for the Poor", Grupo de Investigación de Desarrollo del Banco Mundial, marzo de 2000, disponible en http://www.worldbank.org/research

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