Asuntos Económicos
Oct 12, 2015
Godofredo Rivera

El tufo del TPP

Los liberales aceptamos los tratados de libre comercio en el sentido espontáneo, que se compita libremente, pero rechazamos que toda negociación se haga desde el gobierno coludido con los intereses de algunos miembros del sector privado privilegiado por leyes del gobierno.

Celebro que exista una creciente conciencia sobre la necesidad de mayor comercio libre entre las naciones. Tal es el caso del acuerdo de los países que se asoman hacia el océano pacífico (TPP).

Entre países del continente americano y varios países asiáticos se genera casi la mitad de la riqueza mundial, pero en los detalles está el diablo. Aún no está toda la información disponible para el público en general.

Tengo más preguntas que respuestas. ¿Vamos a adoptar los mexicanos las onerosas regulaciones laborales de EU y Canadá? Al Presidente estadounidense le fascina el acuerdo y sospecho que es porque beneficiaría a los poderosos sindicatos de su país.

El TPP se anuncia como algo “muy bueno” para los productores mexicanos, pero como bien apunta mi amigo Arturo Damm, ¿en dónde demonios quedamos los consumidores mexicanos? Si el acuerdo es diseñado para los productores, ya nos jodimos los consumidores. Ese será el caso del sector agrícola que seguirá ampliamente protegido con aranceles y prohibiciones (el sector azucarero está muy feliz; el que estos mercantilistas y vividores de la ubre gubernamental estén felices, ya no me huele bien).

Y lo peor, ¿adoptaremos los mexicanos con el TPP los nefastos lineamientos en contenidos de internet, propiedad intelectual y de patentes que rigen a algunas naciones desarrolladas como EU, Canadá y Japón?

Le recuerdo al lector lo siguiente. Dicho tratado comercial se ha negociado en secreto desde hace ya algunos años y los actores han sido principalmente las empresas, comenzando por las grandes transnacionales. ¿Otra vez, en dónde quedamos los consumidores? Los liberales aceptamos los tratados de libre comercio en el sentido espontáneo, que se compita libremente, pero rechazamos que toda negociación se haga desde el gobierno coludido con los intereses de algunos miembros del sector privado privilegiado por leyes del gobierno (buscadores y vividores de la ubre gubernamental).

Otra cosa preocupante y que es pública del TPP (la información está en internet): El TPP busca convertir a los proveedores de acceso a Internet en los responsables de censurar contenidos unilateralmente, sin intervención de un organismo superior, como el poder judicial, que garantice los derechos de los usuarios de las redes sociales. Además, busca endurecer las sanciones a las infracciones del derecho de autor, penalizándola con multas, desconexión de Internet y hasta cárcel. Así mismo, en el TPP se condenan y persiguen judicialmente prácticas hoy comunes como enviarle un video a un amigo vía internet, las que arbitrariamente podrían desaparecer (para beneficiar a grupos empresariales poderosos de EU que no quieren adaptarse a los cambios tecnológicos, es el caso de algunas empresas productoras de cine, música y editoriales de libros) cambiando por completo el modo en que Internet se ha convertido en una nueva herramienta vital en el siglo XXI.

El Secretario de Hacienda habla de unirse al acuerdo y con ello combatir las manipulaciones cambiarias de países del TPP. Perdón Secretario, esas manipulaciones existen desde hace varias décadas, desde que las naciones abandonaron el patrón oro y abrazaron el dinero fiduciario para poder imprimir más y más dinero que financien sus excesivos gastos populistas y militares. 

En fin, amigo lector, las cosas con este tratado no huelen nada bien, pero necesitamos más información. Por lo pronto veo muy difícil la aprobación e implementación de este tipo de acuerdos comerciales en los congresos de los países involucrados.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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