VIERNES, 16 DE OCTUBRE DE 2015
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“Hoy la distribución de la riqueza en EU se encuentra tan sesgada como en 1929, lo que se ha reflejado en un renacimiento del populismo y del progresismo en las campañas políticas para la elección de 2016 y en una marginación de los candidatos centristas.”


El martes pasado se celebró el primer debate entre los contendientes a la nominación presidencial del partido demócrata y marcó un notable contraste con los dos debates que han tenido los más numerosos aspirantes a la nominación del partido republicano, tanto por su contenido como por las formas.

Los cinco precandidatos se manejaron con educación y cortesía y evitaron atacarse, a pesar de las oportunidades que les ofreció el moderador, Anderson Cooper, como cuando se refirió al escándalo que envuelve a Hillary Clinton por haber utilizado un servidor personal para sus correos electrónicos mientras era Secretaria de Estado.

La buena noticia de este debate es que no estuvo el bufón de Donald Trump, aunque su yoyismo lo llevó a tuitear compulsivamente a lo largo de la confrontación verbal de los demócratas, refiriéndose a los candidatos como “payasos,” al debate mismo como una “guasa,” que por contraste lo hacía a él verse ¡como Winston Churchill!

CNN, que organizó el debate, tuvo un sexto podio listo por si apareciera el vicepresidente Joe Biden, quien no ha decidido aún si será candidato, pero un grupo creciente de correligionarios lo desea con fervor ante los problemas de Hillary y la inelegibilidad del socialista Bernie Sanders o de los otros contendientes.

En cuanto a la substancia, es claro que Sanders, un irredento admirador del régimen soviético que pasó su luna de miel en la URSS, ha empujado el debate a la izquierda y forzado a Hillary en la misma dirección, acusando a Wall Street de todos los males que aquejan a la economía de EU y rechazando la libertad de comercio y el TPP que negoció Obama y que ella defendió con reiteración como Secretaria de Estado.

No hay duda que Hillary salió victoriosa de este debate, en parte apelando al nacionalismo de sus compatriotas cuando, ante el deseo de Sanders de convertir a EU en una Dinamarca socialista y democrática, afirmó “no somos Dinamarca…, somos los EU de América… es nuestro deber moderar los excesos del capitalismo,”  evitar las desigualdades que estamos viendo y defender a nuestra clase media.

El tema de fondo en esta época electoral es la creciente concentración de la riqueza en los más pudientes, paradójicamente como ocurrió en la elección presidencial  de 1912, que en una contienda entre el presidente republicano William Taft, el expresidente republicano/populista Teddy Roosevelt y el demócrata Woodrow Wilson, éste último fue elegido con una agenda ultra progresista y redistributiva.

Hace más de un siglo el progresismo de Wilson llevó a la adopción de leyes diseñadas para romper monopolios, supervisar y regular las actividades empresariales y el comercio interestatal, proteger a los trabajadores, subsidiar el crédito a los granjeros, adoptar impuestos sobre la renta, y prohibir las bebidas alcohólicas.

Todo esto resultó en una efímera mejora en la distribución de la riqueza: bajó la proporción detentada por el 0.1% más rico del 25% al 15% de la riqueza total, solo para revertirse con la recesión deflacionaria de 1920-21. La concentración siguió elevándose hasta 1929,[1] pero el progresismo llevó a la expansión masiva del gobierno federal, cuyo tamaño nunca regresó a su nivel anterior.

La Gran Depresión resultó en una enorme mejoría en la distribución por la gran cantidad de riqueza de los más prósperos que se esfumó con el desplome de las bolsas de valores, pero el gobierno de Franklin Roosevelt reinició la alocada carrera para ensanchar la intromisión del gobierno en el control de la economía.

Hoy la distribución de la riqueza en EU se encuentra tan sesgada como en 1929, lo que se ha reflejado en un renacimiento del populismo y del progresismo en las campañas políticas para la elección de 2016 y en una marginación de los candidatos centristas. Tendremos que esperar para ver si se consolida esta tendencia.

• Populismo • Estados Unidos • Elecciones EU 2016

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