Asuntos Económicos
Oct 19, 2015
Godofredo Rivera

El Estado interventor de la economía

Lamentablemente no se ha entendido que es el mecanismo de precios libres (y no el eEstado) el que debe coordinar las decisiones de los agentes económicos para generar riqueza.

El Estado interventor o intervencionista busca lo siguiente:

  • Planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica así como regular y fomentar los sectores económicos que sean de interés general (¿¿??).

  • El Estado posee el monopolio del dinero a través de sus bancos centrales.

  • El Estado posee todos los recursos naturales importantes (flora fauna, ríos, mares, subsuelo, etc.).

  • El Estado otorga (no reconoce) la propiedad privada a los particulares de acuerdo a mecanismos discrecionales.

  • El Estado le cobra impuestos altos a los ricos para dárselos (supuestamente) a los pobres.

  • El Estado diseña normas y regulaciones, da concesiones y licencias para que los particulares puedan producir.

  • El Estado controla los precios de varios de los bienes producidos por los particulares con la finalidad (supuestamente) de que no se abuse del consumidor con precios altos.

  • El Estado controla la educación desde preescolar hasta la educación superior. El Estado es el principal educador. A los particulares sólo les permite educar en el margen.

  • El Estado decide cuál es la religión dominante.

  • El Estado controla, regula y concesiona a los medios de comunicación. El Estado decide quién entra y quién sale de estos mercados.

  • El Estado decide el tamaño del mercado, decide quién debe fusionarse y quién no.

  • El Estado es el proveedor monopólico de salud.

  • El Estado subsidia cuantiosamente al sector privado en especial a las constructoras de vivienda.

  • El Estado provee créditos a empresarios; llega hasta a fundar costosísimos bancos de desarrollo (elefantes blancos que nos cuestan recursos a los contribuyentes) e incluso funda el Instituto para el Emprendedor.

  • El Estado rescata a grandes empresarios y banqueros de la quiebra. Basta checar lo hecho en EU en la crisis de 2008 y lo hecho en México durante décadas del gobierno revolucionario (inclusive el PAN con Fox rescató con la expropiación a más de una docena de ingenios azucareros).

  • El Estado es el principal capitalista, pues domina la mayoría de los medios de producción.

  • El Estado decide qué contenidos deben tener los medios de comunicación y decide qué es malo o bueno en televisión, radio, periódicos y revistas y planea hacer lo mismo con el internet.

  • El Estado decide qué tratados comerciales firmar y a qué particulares privilegiar con subsidios y/o aranceles.

  • El Estado se considera como el redentor y el único actor posible de hacer que los pobres prosperen.

  • El Estado es hada madrina y ángel de la guarda de los particulares.

  • El Estado provee todo (supuestamente) de la cuna a la tumba.

Hace algunos meses un historiador destacado (y lo han sugerido otros intelectuales orgánicos también) declaró que era hora de abandonar el discurso “enfermizo e ideológico” sobre Estado y mercado, que era hora de darle vuelta al página y dejar de debatir entre más Estado o más mercado.

Ojalá tuviera razón este distinguido historiador, pero lamentablemente me da risa su aseveración. El Estado interventor o intervencionista (en la práctica el gobierno) sigue predominando en todos los países del orbe. En mayor o en menor medida los estados realizan y se encargan de los puntos arriba señalados. 

Con la llegada del PRI nuevamente al poder Ejecutivo, el estatismo ha vuelto a florecer. No se trata del estatismo enfermizo de López Portillo y Luis Echeverría (aún no), ese que nos llevó a endeudarnos como país y a tener inflaciones y devaluaciones crónicas. Se trata de un estatismo renovado, que permite al sector privado participar más en las actividades económicas, pero que a su vez lo supedita a ser un actor secundario. En buena medida varios de los empresarios mexicanos más poderosos viven -sobreviven- de la ubre gubernamental. El Estado planea, coordina, orienta y maneja la economía mexicana. 

Lamentablemente no se ha entendido que es el mecanismo de precios libres el que debe coordinar las decisiones de los agentes económicos. En partidos como el PRI, PAN y en mayor medida en el PRD (ya no hablo de Morena o el desaparecido PT que quisieran desaparecer al capitalismo, a los empresarios y ser ellos, vía el poder, los que controlen toda la actividad económica como en Cuba o Corea del Norte) se piensa que la solución de todos los males pasa por el Estado (otra vez, en la practica el gobierno), que los particulares somos unos niños que no sabemos dominarnos y controlarnos, que necesitamos a base de premios y castigos ser gobernados; se piensa que el Estado es un ente paternalista que debe estar al cuidado de todos. Que el Estado debe planear la actividad económica (¿qué en las empresas de los particulares no se planea?). Qué horror, pero así piensan la mayoría de los políticos en el mundo sean de izquierda o de derecha.

Si algo ha demostrado la historia es que el Estado como interventor de la economía es un completo fracaso, que sólo lo lleva a tener y poseer paraestatales quebradas y a endeudar a generaciones de millones de ciudadanos (sólo recuérdese el caso de Pemex y CFE, para llorar). Y lo peor, el capitalismo de Estado sólo lleva a la tiranía de los gobernantes sobre los gobernados.

El papel del Estado debería circunscribirse exclusivamente a hacer cumplir las leyes y los contratos. Pero no, el Estado, en particular el mexicano, se piensa todo poderoso y mal lidera la asignación de recursos con uso alternativo. Si al gobernante en turno “le late” que la petroquímica o la industria del acero es lo más valioso, inmediatamente subsidia estas actividades con recursos del Erario, o peor aún, funda empresas propias que terminan manejándose con criterios políticos y que finalmente quiebran.

De la cuna a la tumba, es el lema de los estatólatras, así han llevado a la miseria a millones de seres humanos.

El mecanismo para generar riqueza es el mercado y no el Estado. Cuando el Estado asume y desplaza a los particulares de la actividad económica, lo único que logra es crear enormes monopolios que pierden dinero, generan corrupción y privilegios para unos cuantos (véase Venezuela) particulares y políticos del régimen.

¿El Estado debe desaparecer? No lo sé, algunos de mis colegas liberales firmemente creen que sí. En este tema yo tengo más preguntas que respuestas. Lo que sí sé rotundamente es que las sociedades avanzan y prosperan más entre menos Estado tengan y entre más mercados robustos posean; lo que sí sé rotundamente es que las sociedades prosperan más entre más libertad económica posean los ciudadanos para ahorrar, invertir y producir; lo que sí sé rotundamente es que el Estado lejos de solucionar los problemas públicos, la mayoría de las veces los empeora; lo que sí sé rotundamente es que el Estado está compuesto por hombres imperfectos que no poseen toda la información ni conocen todos los precios de la economía; lo que sí sé rotundamente es que detrás del Estado hay seres humanos y no dioses.

Cuando el Estado asume y desplaza al sector privado, entonces deviene el Estado totalitario y represor como ocurrió en la entonces Unión Soviética.

¿Más Estado o más mercado? Es un tema de lucha de los libertarios y jamás un discurso en decadencia como equivocadamente piensan algunos distraídos y bisoños.

Al margen
Cheque el lector, ante las innovaciones de empresas como Uber, ya el gobernador gastalón y populista Eruviel Ávila decidió que en el Estado de México se subsidiará a particulares para enfrentar la competencia de Uber. Lo que es no entender a los mercados libres y la competencia económica. Y todavía hay quien afirma que esto es un discurso en decadencia. Increíble.



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El punto sobre la i

Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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