MARTES, 1 DE DICIEMBRE DE 2015
Los cambios estructurales

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“Todos los cambios van en la dirección correcta para hacer a la economía más eficiente y potenciar mayores tasas de crecimiento. Entonces ¿por qué persisten las tan bajas tasas de crecimiento? ¿qué falta? ”


Desde mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, la economía mexicana ha experimentado una serie de cambios estructurales. Primero, en 1985 la adhesión al Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (GATT por sus siglas en inglés) con lo que se inició el proceso de apertura comercial, mismo que se profundizó con la reducción de aranceles en 1988 y que continuó con la firma de diversos acuerdos comerciales, destacando por su importancia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mismo que entró en vigor en 1994.

También, en la década de los ochenta dio inicio el proceso de liquidación y desincorporación de empresas paraestatales, mismo que se profundizó durante el gobierno del presidente Salinas. Habrá que recordar que al final del gobierno del presidente López, el gobierno tenía 1,155 empresas y organismos, que iban desde PEMEX hasta bancos, siderúrgicas, fábrica de bicicletas, aerolíneas, hoteles, restaurantes y más, actividades en las cuales el gobierno no tiene por qué participar.

Otro cambio estructural digno de mención es el haber dotado en 1993, con la reforma del artículo 28 constitucional, de plena autonomía al Banco de México para el manejo de la política monetaria. Los resultados están a la vista: México tiene hoy la inflación más baja desde que se calcula el Índice Nacional de Precios al Consumidor. Por fin podemos decir que contamos con un marco macroeconómico de estabilidad.

Uno más es el haber dotado, en 1994, de plena independencia a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en consecuencia al Poder Judicial de la Federación y que actúa como un efectivo contrapeso de los otros poderes de la Unión.

El siguiente que es importante señalar fue la reforma que se hizo en 1997 del sistema de pensiones al haber pasado de uno de beneficios definidos a otro de contribuciones definidas en cuentas de retiro administradas por las Afores definiendo con ello los derechos privados de propiedad para cada trabajador sobre los recursos para su pensión.

Tuvieron que pasar 15 años para la siguiente ola de reformas: los cambios a la Ley Federal del Trabajo, la reforma financiera, la apertura del sector energético a la participación privada, la reforma laboral del sector educativo (falta la reforma educativa), la de telecomunicaciones, la autonomía de la Comisión Federal de Competencia, etcétera.

Treinta años han pasado desde que se inició el proceso de cambio estructural de la economía y los resultados no son muy halagadores, con la economía creciendo durante estas tres décadas a una tasa promedio anual de 2%, aunque regiones del país y sectores particulares de actividad económica si han experimentado mayores tasas de crecimiento, como son los que están fuertemente ligados al comercio internacional.

Todos los cambios van en la dirección correcta para hacer a la economía más eficiente y potenciar mayores tasas de crecimiento. Y entonces brincan las preguntas: ¿por qué persisten las tan bajas tasas de crecimiento?; ¿qué falta? Sin ser exhaustivo van cinco:

• Reformas estructurales

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