LUNES, 7 DE DICIEMBRE DE 2015
Fondos privados a la educación, una nueva oportunidad de cambio

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“Es importante desparecer esa figura de principios del siglo XX llamada Escuela Normal que sólo forma líderes guerrilleros y/o disidentes políticos, lo que menos importa es enseñar en estas dependencias. Reformarlas no sirve de nada.”


La semana pasada el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, anunció que se colocaron en la Bolsa Mexicana de Valores los certificados para mejorar la infraestructura de las escuelas; en su primera emisión se colocaron 8 mil 581 millones de pesos. Al participar en la presentación de los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional, Nuño dijo que a través de este mecanismo de financiamiento se obtendrán para los próximos tres años 50 mil millones de pesos para mejorar la infraestructura de 33 mil escuelas de todo el país ubicadas en las zonas de mayor marginación y beneficiará a 4 millones de niños. Explicó que el 11% de las escuelas no cuenta con baños y en estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, la cifra aumenta al 30%.

Me parece estupendo que haya fondos privados para el rescate de miles de escuelas de educación básica que se encuentran en pésimo estado, principalmente en zonas rurales pobres. Lamentablemente esta buena noticia no cambia los incentivos para que niños de estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca se eduquen bien. Con las honrosas excepciones, los maestros de esos estados están más preocupados en sus intereses políticos, sindicales y de grupo que en enseñar bien a los educandos. Además muchos de ellos han reprobado las evaluaciones de SEP por lo que no están preparados para estar frente a grupos de educación básica.

Si el Secretario Nuño ha tenido la habilidad de poner en funcionamiento los exámenes de evaluación, de por primera vez aplicar la ley a los vándalos de la CNTE, y sobre todo, de conseguir la hazaña de obtener fondos privados para la educación básica, pienso que es hora de replantear y comenzar a cambiar los incentivos perversos del sistema educativo mexicano.

Yo le sugiero al Secretario, revisar y desempolvar una novedosa idea educativa (que por novedosa no significa que sea nueva, pues tiene varias décadas de haber aparecido y de implementarse en diversos países); sugiero revisar lo relacionado al voucher educativo, que no es más que un mecanismo para en vez de subsidiar a la oferta (escuelas y maestros) se subsidie a la demanda (niños y padres de familia).

El voucher (una especie de bono educativo) sería únicamente intercambiable por educación (y con ello se evitan desvíos de fondos hacia otros fines que no sean educativos) y serían los padres de familia los que escogerían los colegios de su preferencia, de acuerdo a su buena reputación, sean públicos o privados. Para que los padres de familia tengan información de los mejores colegios es fundamental que se consolide la publicación de los ranking escolares, cuáles son las mejores escuelas y cuáles las peores, tal como hoy se hace con las universidades. Los peores colegios tendrían que cerrar, tal como sucede con cualquier empresa deficiente con sus consumidores.

Una de las razones que se esgrimía en contra del voucher era la debilidad fiscal del estado mexicano. Pues eso se acabó, ya hay recursos importantes provenientes del sector privado.

Es éste el momento, la coyuntura ideal para un esquema como el voucher, pues el gremio de maestros está más disciplinado y dispuesto a cooperar (con los vándalos de la CNTE lo único que queda por hacer es aplicar la ley).

Sé que es complejo implementar una política pública educativa como la que señalo, pero las autoridades pueden comenzar a diseñar esquemas que han tenido mucho éxito en EU en mejorar la educación básica. Se trata de la concesión privada del servicio público de educación, las llamadas “escuelas charter”. Dichos colegios reciben fondos públicos y privados y con un mínimo de regulación están obligados a dar buenos resultados. En este esquema se da prioridad geográfica y más que centrarse en los alumnos per se, se trata de dar eficiencia y eficacia a lo largo y ancho del país, con lo que finalmente son los propios alumnos los beneficiados.

Si Nuño ya consiguió la valiosa aportación del sector privado, puede comenzar con este tipo de figuras y con ello ir con el tiempo despareciendo el dominio sindical nefasto que por décadas ha permeado el sistema de educación básica del país.

Desde hace tiempo se sabe que las escuelas privadas son mejores que las de gobierno (en México se confunde siempre lo público con lo gubernamental) y la razón es sencilla, las escuelas privadas viven del mercado y por tanto tienen que ser eficientes (si no quiebran), además los padres de familia están más cercanos a los directivos de las escuelas y no tienen que enfrentar a la onerosa burocracia de las escuelas de gobierno.

Lo ideal es el voucher educativo, que cada padre de familia escoja libremente el colegio de su preferencia. Un modelo mejor que el actual es el de las escuelas charter y que el gobierno puede implementar relativamente rápido en especial por su carácter geográfico que puede abarcar varias entidades de la república, pero operado por particulares, sujetos a dar buenos resultados en los educandos, particulares que actuarían sin la influencia perversa del sindicato magisterial. Con los recursos que piensa captar Nuño (hasta de 50 mil millones de pesos), lo puede perfectamente hacer.

Y por supuesto, es importante desparecer esa figura de principios del siglo XX llamada Escuela Normal que sólo forma líderes guerrilleros y/o disidentes políticos, lo que menos importa es enseñar en estas dependencias. Nuño habla de reformarlas, eso no sirve de nada. 

Hay que abrir el sistema de maestros a la libre competencia. Un maestro de educación básica debe poseer una licenciatura de entrada y desde cualquier universidad concursar por la plaza docente. Si aprueba y tiene los conocimientos suficientes entra a un proceso de perfeccionamiento que implica una maestría de educación en el área en la que se formó como licenciado o ingeniero. En esto consiste el exitoso modelo finlandés de educación básica.

Lo ideal sería un esquema libre, que cada escuela escoja con toda libertad el perfil de sus profesores y el medio de capacitación sin interferencia gubernamental. Y sobre todo, que fueran los padres de familia quienes libremente escogieran el colegio de más reputación. 

Por supuesto, estos esquemas irían dirigidos a los niños más pobres (precisamente en las escuelas rurales). Un niño pobre, como hoy ocurre, al que se le enseña como pobre, será siempre una persona pobre. Un niño pobre con educación de rico (que incluya cursos de idiomas y computación), romperá el círculo vicioso de la pobreza y será una persona más próspera. 

Ahí están algunas ideas Secretario Nuño.

• Reformas estructurales • Educación / Capital humano

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