MIÉRCOLES, 6 DE ENERO DE 2016
El tren de la media noche (II)

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“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
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“Las avalanchas de corrupción, nunca vistas que sepultan a México de norte a sur, son el último campanazo anunciando la partida del tren y nos va a dejar. Repito: ya no hay otro, éste es el de la media noche.”


No cabe duda que la mente humana es el espacio más misterioso surgido en la historia de la humanidad. Hace más de diez años, me despertaba con el nuevo año lleno de euforia provocada por el sueño que me invadiera la noche de año viejo. Este día primero de este 2016 me sucedía lo mismo. Supe de inmediato que ya estaba despierto al recibir la noticia de la nueva agresión de Obama, con sus órdenes ejecutivas, para ahora darse al desarme de los ciudadanos cerrando un candado más a la campaña de este hombre para destruir la libertad de EEUU; libertad que fuera razón fundamental para que, desde su independencia, en menos de cien años se convirtiera en el país más rico y poderoso del mundo.

Pude rescatar mi sueño en el cual, al igual que me sucedía el año nuevo del 2004, visualizaba un México diferente, un México libre. Un país con una economía vibrante, de gente optimista caminando hacia el futuro. En mi sueño observaba un país con un ingreso per cápita de $90,000 dólares al año; una inflación de 2%; de pobreza casi inexistente y un desempleo que apenas alcanzaba un nivel “real” del 1%; un crecimiento sostenido de más de un 6%. Un país al cual la Heritage Fundation calificara su libertad de comerciar con 90; la libertad para invertir con 85; libertad para hacer negocios con 97; libre de corrupción con 89; respeto a los derechos de propiedad con 90; libertad fiscal con 92; impuesto personal de 20% e impuesto corporativo de 17%, libertad financiera con 80, libertad en los mercados de trabajo con 97.

Soñaba que nuestro país había escalado hasta el sitio #10 en el escalafón mundial del poder de compra de su gente; Su calidad de vida lo clasificaba # 20 del mundo; Su mercado bursátil había alcanzado un valor de más de un trillón de dólares; su competitividad como él # 6; Su ambiente de negocios lo ubicaba # 8 al igual que su creatividad a nivel planeta. En mi sueño me preguntaba confundido ¿por qué? Y la única repuesta recibida era porque se había ubicado como el país # 1 del mundo, en la escalera de la libertad económica.

Fue aquí cuando, después de sacudir la cabeza, regreso a la realidad. No eran los números de México, sino los de Singapur revisados la tarde anterior. ¿Por qué había experimentado un sueño tan particular? La explicación que acepté fue el gran impacto que hace años me provocara la carta que me dirigió Milton Friedman—también leída la noche anterior, recomendando para México un modelo a seguir y no era los EU, eran dos países asiáticos, Singapur y Hong Kong. Afirmaba el Dr. Friedman con asertividad; “estás equivocado; EU durante los últimos 70 años ha seguido la ruta que México llevó a sus extremos; ahora el Estado controla más del 50% del ingreso nacional; el modelo de México debe ser el de Hong Kong o Singapur de los últimos 30 años.”

Ya antes había leído un escrito que comparaba el desarrollo de México, Hong Kong y Singapur. En los años 70 el trío era la letrina del mundo. Pobreza, corrupción, subdesarrollo, narcotráfico, contrabando, etc. Treinta años después, los países orientales eran ya un ejemplo para el mundo. Singapur tiene, inclusive, niveles y calidad de vida superior a los de Hong Kong. Su economía durante los últimos 10 años ha crecido un promedio de casi 9%; una inflación de poco más de 1%; su ingreso per cápita de casi $100,000 dólares y también superior al de Hong Kong; su mercado de valores supera el trillón de dólares. Me vuelvo a preguntar ¿por qué? La respuesta la encuentro cuando recuerdo Singapur está clasificado como el #2, después de Hong Kong, en la escala de libertad económica mundial.

Al estar analizando tales estadísticas descubro algo aún más impactante; Irlanda. Un país que hace sólo unos años era el hijo feo que escondía Europa, tiene ahora una calidad de vida superior al resto del continente; su ingreso per cápita es de más de $52,000 dólares al año y el #12 del mundo. Durante los últimos veinte años su economía ha crecido a un promedio superior al 7% anual. Su porcentaje de las exportaciones del mundo iguala al de México con un territorio de menos del 4% del nuestro. Su inflación promedio de los últimos años fue de un 2%. En competitividad así como en “ambiente para los negocios” y creatividad, en los tres renglones, es la #7 del mundo. Me pregunto de nuevo ¿por qué? Muy sencillo, en la escalera de libertad económica se ubica en el lugar #9 del mundo por encima de EEUU, Inglaterra o Alemania.

Surge la pregunta ¿Y México? Aquí se inicia la revelación del gran misterio. México ocupa el lugar #60 en la escalera de la libertad económica entre un selecto grupo compartido con países tan distinguidos como Armenia, Botswana, Mali, Mauritius y Namibia. Algún acelerado nacionalista se podrá ofender, pero ahí tenemos ese “repelente económico” que le llaman reforma fiscal como prueba. De ahí se desprende el que nuestro ingreso per cápita sea #66 del mundo y una tercera parte del de Irlanda. La Heritage Foundation nos califica de la siguiente manera: Respeto a los derechos de propiedad 50, libre de corrupción 34, libertad para hacer negocios 70, libertad en el mercado de trabajo 59, libertad financiera 60. Finalmente le da una calificación general de un 60. Es decir, estamos tronados pues en el Tec de Monterrey requeríamos de un 70 para aprobar.

Así como la nueva teoría de crecimiento de Paul Romer afirma el que, con un 0.5% adicional que la economía de los EU crezca en los siguientes 30 años, el ingreso per cápita de los americanos se disparará a más de $150,000 dólares al año; tiene también la otra cara de la moneda. Si México no crece a niveles “cósmicos” durante los siguientes años, nuestro ingreso per cápita, como ha estado sucediendo durante los últimos 40 años, se pulverizará. Aquí se aplica el ya famoso multiplicador político-económico de Alberto Mansueti: "Cometiendo los mismos errores, con los mismos “actores políticos”; ni siquiera peores; las consecuencias serán mucho más devastadoras por el efecto acumulado de las barrabasadas del Estado. Es decir; éste es el último tren.”

Las avalanchas de corrupción, nunca vistas que sepultan a México de norte a sur, son el último campanazo anunciando la partida del tren y nos va a dejar. Repito; ya no hay otro, éste es el de la media noche. El Congreso de Maos que tenemos permitiendo las casas blancas, los saqueos de Sonora, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua de parte de los nuevos señores feudales, le ha puesto el último candado al cofre que tan celosamente guarda la rabia y vergüenza de los mexicanos, pero más ofensivo; Los intereses del establishment y el hambre de un pueblo que parece resignarse. ¿Queríamos democracia? Pues ya la tenemos.

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