MARTES, 16 DE FEBRERO DE 2016
Pemex y su pobre producción por trabajador

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“El ajuste presupuestal de Pemex pasa por un importante ajuste del personal empleado y que es poco productivo. Negar esto es querer tapar el sol con un dedo. ”


Ahora resulta que Pemex es una “empresa emblemática” para los mexicanos y por eso hay que seguirle inyectando dinero de los contribuyentes y evitar su quiebra. Ahora resulta que hay que regresar a Pemex la riqueza que le ha dado a México. 

El costo de oportunidad de la existencia de empresas estatales como Pemex (agregaría CFE) ha sido enorme para los mexicanos. Esta empresa le ha salido más cara a los ciudadanos que los beneficios que en realidad han capturado el gobierno en turno, el todopoderoso y corrupto sindicato petrolero y, por supuesto, las mafias empresariales de contratistas que se han beneficiado con jugosos negocios de la paraestatal.

Los estatistas siempre encontrarán pretextos para que las empresas improductivas del Estado sigan vivas. Vaya despilfarro.

De acuerdo con algunas calificadoras Pemex necesita por lo menos 23 mil millones de dólares para sus gastos operativos en 2016. 

El nuevo director de Pemex ha declarado que la austeridad de Pemex no necesariamente pasa por el recorte de personal. Esta declaración es irresponsable, pues si de algo padece la improductiva empresa del Estado es por su obesidad en la plantilla laboral. Los ajustes de Pemex pasan forzosamente por despedir a miles de empleados que no son productivos.

Le sugiero a José Antonio González Anaya (nuevo director de Pemex) que revise un interesante estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) del año 2013.

De acuerdo con el artículo del CIDAC y con datos de 2013, Pemex tenía una producción diaria promedio de 2 millones 530,000 barriles de petróleo que, divididos entre sus más de 150,000 empleados, da un promedio de 16.7 barriles por trabajador. Hoy Pemex produce menos de 2 millones 300 mil barriles diarios, por lo que la cifra per cápita se deteriora un poco más. Y lo peor para el año que comienza, 2016, se espera que a finales del mismo se deteriore aún más la producción diaria de Pemex.

El estudio del CIDAC hace un comparativo con la producción diaria per cápita (también del 2013) de las principales empresas petroleras del mundo (recuerde el lector que Pemex también ha sido catalogado como una de las empresas más grandes del mundo, por lo que la comparación es válida).

La empresa petrolera pública brasileña Petrobras, emplea a 80,400 trabajadores y tiene una producción de 2 millones 583,000 barriles diarios, un promedio de 32.1 barriles por trabajador. Es decir, con casi la mitad de empleados que Pemex, Petrobras tiene una mayor producción.

Un caso similar es la empresa noruega Statoil que con 37,715 empleados tiene una producción diaria de 1 millón 369,000 barriles al día, teniendo un promedio de 43.1 barriles por trabajador.

Las empresas privadas de otros países tienen niveles similares de productividad y número de empleados. La inglesa British Petroleum, que tiene presencia en 70 países, emplea a 85,900 personas y produce 2 millones 354,000 barriles diarios, un promedio de 27.4 barriles por trabajador.

Lo mismo ocurre con la estadounidense Shell que con actividades en 70 naciones, emplea a 87,000 personas y tiene una producción de 3 millones 300,000 barriles diarios, con un promedio de productividad de 37.9 barriles por empleado.

La empresa Exxon Mobil, con presencia en 40 países del orbe, tiene 103,000 empleados, pero su producción es de 3 millones 900,000 de barriles al día. Su promedio, por trabajador, es de 37.8 barriles por persona.

Es decir, Pemex tiene una productividad de apenas la mitad de lo que tienen otras petroleras en el mundo.

Aunque algunos datos han variado a 2016, no deja de ser relevante y válido que la producción petrolera por trabajador en Pemex es demasiado pobre cuando se le compara con otras petroleras importantes en el mundo.

Por lo tanto, afirmar que esto no es necesariamente un asunto de despido de personal es falso y resulta irresponsable que el nuevo director de Pemex señale esto.

El ajuste presupuestal de Pemex pasa por un importante ajuste del personal empleado y que es poco productivo. Negar esto es querer tapar el sol con un dedo.

Ojalá el gobierno federal se ponga las pilas y mejor liquide a esta paraestatal improductiva (o empresa improductiva del Estado). De otro modo los pasivos de Pemex no sólo se volverán un serio dolor de cabeza para el gobierno federal (de hecho ya lo es), sino que puede convertirse en un problema serio de finanzas públicas para el 2017 y 2018 que lleve a un deterioro en la calificación crediticia de la deuda soberana de México. De por sí ya es complicada la situación con el tipo de cambio, como para ahora nuevamente hablar de que el gobierno federal asuma más pasivos de Pemex. Quienes apoyan esta propuesta son irresponsables. Nadie se escapa a las leyes de la economía como los estatistas falsamente pregonan.

Por el bien de los contribuyentes mexicanos, Pemex debe ser rematada y permitir que sea el sector privado quien asuma las decisiones de producción petrolera, que además le permite cobrar impuestos al gobierno, lo que es más rentable para los mexicanos.

Intentar rescatar a Pemex nos costaría muy caro a los contribuyentes y esto parece que al gobierno mexicano no le importa.

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