MARTES, 16 DE FEBRERO DE 2016
El Papa y el mercado (I)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Ya antes he criticado la visión del Papa respecto al mercado; no lo critico a él, sino sus ideas.”


Comienzo aclarando, para que no se me malinterprete, que soy católico, apostólico, romano, creyente y practicante, y que escribo estas líneas como liberal, que lo soy, pero no como anticlerical, que no lo soy, y que las escribo convencido, como lo dijo Él, que la verdad nos hará libres.

Escribiré sobre temas de economía, que nada tienen que ver con el dogma de la fe, criticando la visión del Papa Francisco respecto al mercado por saber, en primer lugar, que está equivocado (todo indica que en el Vaticano no hay buenos economistas o, que si los hay, el Papa no les hace caso) y, en segundo término, por tratarse precisamente del Papa, quien ejerce influencia, literalmente, sobre millones de seres humanos, tratándose en este caso de un tema importante como lo es el de la economía, de cuya buena marcha depende el bienestar de la gente.

Ya antes he criticado la visión del Papa respecto al mercado, y nunca faltaron quienes, católicos, apostólicos y romanos, como yo, me criticaron, más o menos, con el mismo “argumento”: dado que es el Papa, debería haberme abstenido de mi crítica. El único problema con esa crítica hacia mi crítica es que lo que critico del Papa son sus ideas, equivocadas, respecto al mercado, ideas no expresadas ex cátedra y por lo tanto cuestionables.

Cuando el Papa habla ex cátedra, leemos en la constitución dogmática Pastor Aeternus,“define una doctrina de fe o costumbres que debe ser sostenida por toda la Iglesia”, ya que  posee “la infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres”, por lo que “dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables”. Nada de ello aplica a las ideas del Papa en materia de economía. Nada tienen que ver con la doctrina de la fe ni con las costumbres. Tienen que ver con la ciencia, sí: ciencia, de la economía.

Continuará.

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