VIERNES, 12 DE FEBRERO DE 2016
¿Desigualdad explica malestar?

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
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El punto sobre la i
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“El rechazo político contra las "élites gobernantes" que se percibe en muchos países, es resultado de una creciente desigualdad económica, que a su vez se le atribuye ser la principal causa del brote de demagogos populistas que estamos viendo en el mundo entero.”


Se ha venido construyendo la narrativa que la creciente concentración de la riqueza y la mala distribución del ingreso son las causas que explican el malestar extendido entre segmentos de la sociedad en muchos países y el surgimiento a la palestra de populistas insólitos, como Donald Trump y Bernie Sanders en Estado Unidos.

Veamos si las premisas son correctas: en los últimos 35 años se dio una indudable concentración de la riqueza a nivel mundial, aunque con marcadas diferencias entre naciones. El 1% más rico hoy detenta la mitad del acervo de la riqueza mundial, tendencia que se ha acelerado notablemente desde el inicio de la crisis de 2008.

De acuerdo al Reporte sobre riqueza global de Credit Suisse en 2015 hubo una creación de riqueza en EU de 4.6 billones de dólares (trillion de EU) y en China de 1.5 billones, mientras que en el resto del mundo se extinguió riqueza, medida también en dólares, por 12.4 billones. Esta redistribución del patrimonio global hacia EU y China se debió al fortalecimiento del dólar y a que el yuan se depreció relativamente poco.

Las cifras anteriores son engañosas, sin embargo, pues en términos de poder de compra de las monedas locales que se depreciaron frente a un dólar todopoderoso, la caída en bienestar fue mucho menor pues las tasas locales de inflación no reflejan aún su devaluación, lo que es especialmente cierto para el caso de México.

De hecho, la extinción de riqueza pudo haber mejorado su distribución en nuestro país, pues la mayor parte del patrimonio perdido denominado en dólares afectó a los ricos, cuyas fortunas sufrieron apreciables descalabros, como en el caso de Carlos Slim, que pasó el año pasado de ocupar uno de los primeros tres sitios en la lista de los más acaudalados del mundo, al lugar 25 (Business Insider, 26 enero 2016).

El ingreso, que es el flujo que reciben las personas en un lapso determinado, a diferencia de la riqueza, que es el acervo capitalizado de todos los flujos pasados, ha empeorado en cuanto a su distribución en EU: en 1972 el 1% mejor pagado recibía el 7% de los ingresos totales mientras que en 2015 ese 1% se apropiaba cerca del 20%.

En México, por el contrario, la distribución del ingreso ha mejorado casi en un 20%, comparada con su peor nivel reciente alcanzado en 1996, aunque se mantiene en niveles del doble de los correspondientes a EU (Max Roser, 2015, Income Inequality).

Si bien la concentración de riqueza e ingreso ayudan a explicar el malestar de la sociedad, no son por mucho los únicos componentes, pues hay que considerar también:

Seguiremos con el tema la semana próxima.       

• Populismo • Demagogia • Pobreza y desigualdad

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