Pesos y contrapesos
Abr 21, 2016
Arturo Damm

Y ahora el limón (I)

Para que una economía funcione correctamente, lo cual entre otras cosas implica que no haya ni escasez ni abundancia, se necesita que los oferentes puedan fijar los precios según la relación entre la oferta y la demanda.

Para que una economía funcione correctamente, lo cual entre otras cosas implica que no haya ni escasez (al precio al que el demandante está dispuesto a comprar no hay oferta) ni abundancia (al precio al que el oferente está dispuesto a vender no hay demanda), se necesita que los oferentes puedan fijar los precios según la relación entre la oferta y la demanda, conforme a los cambios entre la demanda y la oferta. Si el gobierno impone precios máximos (por debajo de los que el oferente fijaría libremente, y por lo tanto por arriba de los cuales nadie debe ofrecer), o mínimos (por arriba de los que el oferente fijaría libremente, y por ello por debajo de los cuales nadie debe ofrecer), impide que los precios racionen el mercado, corrigendo cualquier situación de escasez (a ese precio no hay suficiente oferta) o de abundancia (a ese precio no hay suficiente demanda).

Cuando un precio sube por arriba de lo normal, y/o cuando sube cada vez más, los consumidores, de manera comprensible, comienzan a quejarse, sobre todo si se trata del precio de alguna mercancía considerada básica, como puede ser el limón. Ante esa queja no faltan los políticos/gobernantes oportunistas (y en este caso este es el adjetivo correcto: oportunista) que, ¡en defensa de la economía familiar!, toman cartas en el asunto. ¿De qué manera? O subsidiando el precio (obligando a los contribuyentes a pagar la diferencia entre el precio al cual compra el gobierno y el precio al cual vende) y/o imponiendo un precio máximo (ocasionando escasez, si realmente se trata de un precio máximo).

Esto es lo que pasó con el precio del limón, que aumentó considerablemente, encarecimiento ante el cual el Gobierno Federal decidió actuar. Primero: adquirió 200 toneladas de limón que se ofrecerá, a precio preferente de 23.50 pesos por kilo, en 5 mil tiendas de Diconsa y Liconsa. Segundo: la Profeco vigilará, en todo el país, que el precio del limón sea el adecuado, ¡cualquier cosa que ello signifique!

Continuará.



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