VIERNES, 22 DE ABRIL DE 2016
La teoría marginalista

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Santos Mercado







“En una economía libre es donde mejor se observa el descubrimiento de Carl Menger y coincide con el mejor uso de los recursos de un país.”


Es posible que Carl Menger, padre de la Teoría Marginal del Valor no se hubiera percatado de la gran importancia que tiene su descubrimiento para una economía sana, eficiente y óptima.

Menger observaba que si a un hombre hambriento se le daba un plato de sopa, lo consumía con mucho gusto y placer; el segundo plato, lo consumía pero con menos gusto, el tercero se lo comía casi a fuerzas; el cuarto, de plano, lo rechazaba.

El mismo fenómeno se observa si usted come mangos. El primero lo come con gusto, pero conforme va consumiendo más unidades, el placer se va extinguiendo.

También se observa el mismo fenómeno si usted tiene mucho dinero y se compra un buen automóvil. Como es el primero, lo disfruta y le gusta que sus amigos lo miren trepado en su cara adquisición; si compra un segundo carro el gusto disminuye y así, con cada nueva adquisición la valoración va disminuyendo. Pudiera ser que el tercer carro, aunque se lo regalaran, lo rechazaría, porque no tiene lugar para estacionarlo, porque le complica el mantenimiento o por otras razones que solo ese individuo sabe.

Si se hace un experimento con 20 niños a los cuales se les va a proporcionar manzanas, conforme van comiéndolas, algunos no comerán ni una, otros dos, cinco, quizás diez. Pero llegará el momento en que ya rechacen comer una manzana más.

Con este experimento se podrá ver que los niños no valoran igual a las primeras manzanas con las últimas y que con cada manzana extra el valor que le dan es diferente a la manzana anterior. Si a este experimento le agregamos un elemento más, que es el precio de las manzanas, digamos a $3.00 cada manzana, los infantes tendrán que evaluar si vale la pena pagar por comer una manzana más. Pero si ya se trata de comer manzanas pagando el precio, el resultado es diferente, es muy posible que solo comieran dos a lo máximo. Porque ya valoran el placer con el precio. Si compran una manzana más tendrían que deshacerse de tres pesos y por eso consumen exactamente lo que creen que necesitan y ni una más. Y en cada niño es diferente el resultado.

Lo mismo acontece cuando usted va al mercado. Compra la cantidad de carne que cree que le va a servir, necesitar o disfrutar en la semana y ni un gramo más. Y cada ama de casa determina sus cantidades y son diferentes entre sí. Así, no comprará de más porque la carne se le echa a perder y su dinero lo estaría tirando a la basura.

La observación interesante es que los mejores resultados se dan por valoraciones personales. Nadie, ni la pareja, ni la suegra y mucho menos el gobierno puede saber cuál es la cantidad de manzanas, carne o cervezas que necesito hoy y que estoy dispuesto a pagar. Solo yo sé. Solo cada individuo sabe.

Para comprobar que un agente externo no puede saber lo que una persona necesita, se puede hacer una prueba. Se juntan diez hombres y diez mujeres que se sientan en línea y usted mismo les reparte la cantidad de vino que considera Usted les dejará satisfechos. Todos deben tomar el vino que usted les dio, no se vale tirar nada. Luego va a preguntar a cada uno de ellos si quedaron satisfechos. Puede usted estar seguro que casi nadie. Unos querían más, otros menos. Otros querían vino tinto, otros espumoso. En fin, nadie puede saber los gustos y cantidades de otras personas.

Por otro lado, si esas veinte personas se les lleva a una cervecería donde cada quien debe comprar la cantidad que desea de cerveza y sabiendo que hay precios diferenciados, se podrá ver que los resultados habrían sido imposibles de predecir, pero todos salen satisfechos, cada quien adquiere según su gusto personal.

La curva de consumo es cóncava hacia arriba y descendiente.

Lo que también podemos garantizar es que la última unidad consumida no le va a dar más placer que la anterior. Esto sucede también con el dinero. Si usted logra su primer millón de pesos, se sentirá muy feliz, cuando obtiene el segundo millón su felicidad es algo menor, cuando alcanza su millón 37 casi ni lo toma en cuenta.

La teoría marginal de la utilidad refleja el comportamiento natural del hombre y en una economía de mercado tiene el efecto de uso óptimo de los recursos. Cuando se viola esta ley se producen efectos nocivos.

Cuando acude usted a una fiesta donde se reparte pastel a todos los asistentes, puede ver que muchos invitados apenas lo prueban y lo hacen a un lado, se desperdicia. Menos mal que lo paga el padrino.

Otro ejemplo donde se puede ver la violación al principio de la utilidad marginal es cuando alguna orden religiosa reparte cobijas a los pobres en un poblado de la sierra. Se hacen largas filas para recibirlas, no importa que no se necesiten, pero son “gratis”. Algunos las usarán otros simplemente las guardan o van con el tendero quien se las cambia por una cerveza.

O peor aún en un país socialista donde el gobierno les da a todos los habitantes la misma cantidad de arroz. Allí el desperdicio y la insatisfacción son fenomenales pues difícilmente alguien queda contento.

Puede decirse, sin temor a dudas que es en los países socialistas donde se viola completamente la teoría de la utilidad marginal y esa es la razón por la que fracasan y desaparecen.

La teoría marginal de la utilidad ha servido de inspiración a muchos matemáticos para hacer modelos que supuestamente reflejan el comportamiento de los individuos. Aunque son hermosos modelos dentro de la matemática, sin embargo son fórmulas del todo inútiles pues nadie puede saber la ecuación de un individuo, los parámetros y variables que usa para decidir qué producto quiere y en qué cantidad.

Lo cierto es que en una economía libre es donde mejor se observa el descubrimiento de Carl Menger y coincide con el mejor uso de los recursos de un país. Leer Principios de Economía Política de Carl Menger.

• Cultura económica

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