MARTES, 3 DE MAYO DE 2016
Paciencia del contribuyente, ¿hasta dónde?

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“¿Cuál es el límite que, al cobro de impuestos, impone la paciencia del contribuyente mexicano?”


¿Cuál es el límite de los impuestos? Objetivamente el total de los ingresos del contribuyente. Subjetivamente su paciencia.

En México basta y sobra que el Poder Ejecutivo proponga cobrar más impuestos, y que el Legislativo lo apruebe, para los contribuyentes tributemos más. La discrecionalidad del gobierno a la hora de decidir qué impuestos cobrar, a quién, y a qué tasas, es completa y tiene solamente dos límites: el total de los ingresos del contribuyente y su paciencia, segundo límite que se impondrá mucho antes de que el recaudador demande del contribuyente el total de sus ingresos. ¿Cuál es el límite que, al cobro de impuestos, impone la paciencia del contribuyente mexicano?

La pregunta viene a cuento porque leo, en la página 62 del excelente libro El largo curso de la economía mexicana, de Enrique Cárdenas, lo siguiente: “Se puede estimar conservadoramente que la carga fiscal aumentó (en la Nueva España) de poco menos del 5 por ciento a casi un 8 por ciento del PIB en los últimos 20 años del siglo XVIII, llevándola probablemente a los límites de tolerancia social” o, dicho de otra manera, a los límites de la paciencia de los contribuyentes, que Cárdenas estima alrededor del 8 por ciento del PIB, es decir, del ingreso generado en el país.

Comparemos. En 2015, ¿a cuánto ascendió la carga fiscal en México como porcentaje del PIB? La recaudación del Gobierno Federal sumó 2.4 millones de millones de pesos. El PIB alcanzó los 18.9 millones de millones de pesos. La carga fiscal resultó del 12.7 por ciento del ingreso, misma que la mayoría de los contribuyentes acepta, estando dentro de los límites de su paciencia, ya que podrán quejarse, pero no hacen algo al respecto, algo como lo que harían si el IVA estuviera, por decir algo, al 64 por ciento. ¿Por qué, si quiere y puede, el gobierno no cobra el IVA al 64 por ciento? Porque seguramente colmaría, mucho antes de llegar a ese porcentaje, la paciencia de los contribuyentes.

• Impuestos

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