LUNES, 2 DE MAYO DE 2016
¿De verdad, menos burocracia y gasto público?

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Víctor Hugo Becerra
• México: Dictadura Legal

Arturo Damm
• Lo bueno

Manuel Suárez Mier
• Más del culto a la personalidad

Arturo Damm
• El mínimo crecimiento

Luis Pazos
• Aborto, ¿derecho o delito?

Arturo Damm
• Consumo, a la baja

Ricardo Valenzuela
• El recinto de las Malas Ideas


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“Los burócratas no generan riqueza sino que por el contrario, al actuar como maximizadores de rentas, inhiben que el sector privado la genere.”


En el año de las fiestas del Centenario, Porfirio Díaz empleaba a 64 mil 381 personas, el 1.2 por ciento de la población ocupada. En 1970, en la cima del «desarrollo estabilizador», había 616 mil, 607 burócratas, el 4.8 por ciento de la población ocupada. Echeverría salvó de «vivir en el error» a 2 millones, 151 mil, 890 personas, y López Portillo, a 3, millones 990 mil, 702 burócratas (el 14 y el 20.4 por ciento de la población ocupada, respectivamente); pero De la Madrid llevó la beca nacional a 4 millones, 365 mil, 500 personas y Salinas la sostuvo en ese nivel.[1]

Por cierto, contrario a lo que se cree, Salinas de Gortari jamás redujo el aparato burocrático del gobierno, simplemente lo mantuvo estable, así que es una falacia cuando se señala que Salinas casi “desapareció” ese monstruo de mil tentáculos llamado gobierno. Salinas se limitó a privatizar empresas estatales en quiebra (empresas que jamás debieron ser propiedad del gobierno) y sanear las finanzas públicas, pero no tocó ni con el pétalo de una rosa a la onerosa burocracia. Ahora nos anuncian que habrá recortes en el número de plazas del gobierno. ¿Será?

La semana pasada el titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda, Luis Madrazo, señaló que el gobierno tenía en la mira el recortar más gasto público, y esto implicaba mayores despidos de burócratas y un achicamiento del coeficiente deuda/PIB para llevar la deuda pública por niveles debajo del 40%.

No pocos periodistas se rasgan las vestiduras ante el recorte de personal que anunció el gobierno. La verdad es que el ajuste es muy pequeño y debería ser más agresivo. Y no porque nos dé gusto que alguien pierda su empleo, el asunto es más simple. El exceso de burocracia frena el desarrollo económico. Es el resultado del enfermizo y creciente estatismo que por décadas ha permeado en México; que si formamos múltiples empresas estatales que “ayuden” al desarrollo económico de México; que si construimos el Instituto para los ancianos, los indígenas y las mujeres; que si construimos más y costosas universidades públicas; que si creamos la Secretaría de la cultura, el deporte y la ciencia; que si diseñamos y creamos una nueva dependencia estatal que administre toda la cadena de producción y comercialización de marihuana (esto último es el más reciente disparate económico del PAN). Y así un larguísimo etcétera de los antecedentes de nuestra obesa y onerosa burocracia.

Los burócratas no generan riqueza sino que por el contrario, al actuar como maximizadores de rentas, inhiben que el sector privado la genere (“la del puebla” o la rebanada de mordidas que el sector privado tiene que pagar a los burócratas para poder operar, para poder generar riqueza de verdad). La burocracia no genera riqueza, por el contrario, absorbe crecientes y altos impuestos para poder vivir a expensas de millones de mexicanos y ello se logra erosionando la riqueza del sector privado, que insistimos, es el verdadero motor, vía nuevas inversiones, para la generación de la riqueza y el crecimiento económico. 

Cuando el gobierno gasta de manera excesiva (en especial en burocracia y/o obra pública que no tiene rentabilidad social), extrae recursos de la sociedad y esto significa que el sector privado dispone de menos recursos para consumir e invertir, fenómeno que se agudiza si el gobierno gasta por encima de sus ingresos y con ello se endeuda e incurre en déficit de finanzas públicas (ojalá sea serio el anuncio de recorte a dispendios por parte del gobierno, mientras hasta no ver no creer).

Un dato adicional al lector. De acuerdo a los censos nacionales de gobierno, Querétaro es el estado de la república que más ha crecido en los últimos años (a tasas de dos dígitos, simplemente espectacular) y su burocracia es la más pequeña de todos los estados (el número de los empleados de gobierno no supera los 8 mil trabajadores).

En cambio, la Ciudad de México y el Estado de México son las entidades con mayor número de burócratas (12 y 7 por ciento respectivamente) y su crecimiento económico es de los más mediocres del país. Ahí está la “ciudad de la esperanza” con una de las peores tasas de desempleo y crecimiento económico. Otros estados con burocracias obesas y mediocre crecimiento económico son Veracruz, Tabasco, Guerrero, Chiapas, y Michoacán. Más claro ni el agua. 

Hay estimaciones estadísticas[2]  de que la burocracia total (federal, estatal y municipal) asciende a cerca 8 millones de personas en México (país con una población alrededor de 125 millones de habitantes), cifra que es aterradora, si se compara con el tamaño de la burocracia gringa que ronda los 2.5 millones de burócratas (y dicho sea de paso, el tamaño de la burocracia en EU es también muy costosa), pero cuya población supera los 320 millones de habitantes. 

Se ha dado un paso positivo para evitar la erosión en las finanzas públicas ante la caída en el precio del petróleo. Pero la burocracia aún es excesiva y el gasto público en buena medida está capturado por los vividores del Estado. Y a ese enfermo agónico llamado Pemex lo siguen apoyando con miles de millones de pesos. Ojalá se tomen más medidas agresivas para de una vez por todas alcanzar niveles de eficiencia en el gasto público ejercido por los gobiernos de todos los niveles (que provean de bienes públicos de calidad como la impartición de justicia y de infraestructura rentable socialmente y no de meros elefantes blancos como suele suceder).

Se habla también de la creación de la nueva ley de disciplina financiera para los estados y municipios. Ya veremos si comienzan no sólo a reducir el nivel de endeudamiento estatal y municipal, sino también a los numerosos y costosos burócratas empleados en estos niveles de gobierno (por razones de espacio, más adelante analizaremos dicha ley recién promulgada).

El reto está ahí, ya veremos si el actual gobierno le entra en serio.


[1]  Ver la Presidencia Imperial de Enrique Krauze
[2]  Ver Censos anuales de gobierno de INEGI

• Burocracia • Política fiscal

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus