MIÉRCOLES, 8 DE JUNIO DE 2016
Rompiendo paradigmas en la UAM

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Santos Mercado







“La hostilidad contra los estudiantes vendedores radica en el carácter anticapitalista, izquierdista y marxista de nuestra universidad. A las autoridades no les gusta que se promueva el capitalismo.”


En la UAM Azcapotzalco, un buen grupo de alumnos se han decidido a vender productos que los estudiantes demandan: tortas, agua embotellada, sándwiches, chilaquiles, tacos fritos, plumas, lápices, etc. Un “mercado estudiantil” que rompe la costumbre de comprar sólo lo que la universidad quiere vender en sus cafeterías burocráticas. Estos alumnos aducen que de esa manera obtienen recursos para mantener los gastos que implica estar estudiando en la UAM. Las autoridades han reaccionado violentamente y amenazaron con expulsar a todos los alumnos que se atrevan a andar vendiendo dentro de las instalaciones. De hecho ya expulsaron a dos estudiantes para que sirva de escarmiento a todos los demás. Para evitar que los alumnos vendan, las autoridades han ofrecido becas de mil pesos mensuales y muchos han aceptado, otros no. Las becas no proceden de los bolsillos de las autoridades sino de los subsidios del gobierno, del erario. ¿Por qué se ataca a los estudiantes vendedores? ¿Están cometiendo actos ilícitos, inmorales o indebidos dentro de una universidad Autónoma?

Desde mi punto de vista, la hostilidad contra los estudiantes vendedores radica en el carácter anticapitalista, izquierdista y marxista de nuestra universidad. A las autoridades no les gusta que se promueva el capitalismo, no quieren que los alumnos aprendan a hacer negocios y quieren meterlos al carril de parásitos del pueblo para que vivan de impuestos, de becas, de subsidios.

En verdad, no sólo se debe dejar que los alumnos vendan, sino que debería incluirse como una práctica educativa y de formación empresarial para que estudiantes de cualquier carrera aprendan lo que son los negocios, que sepan vender, tratar bien al cliente, calcular precios, comprar insumos y administrar ganancias.

Estos alumnos que hoy venden en la UAM están viviendo una experiencia que les va a servir toda la vida y mucho gusto me daría verlos transformados en grandes empresarios o comerciantes cuando salgan de la universidad. Pero desgraciadamente, ésta no es la visión de nuestras autoridades; quieren educarlos para ser simples empleados, esclavos del gobierno o políticos vividores del erario. Es una desgracia.

Hace años solicité que los kioscos fueran entregados a los alumnos para prácticas empresariales. Que se hicieran equipos para que aprendieran y satisficieran los gustos y necesidades de los clientes. También pedía que en las cafeterías trabajaran estudiantes de medio tiempo o que fueran concesionarios temporales y experimentaran ofreciendo servicios alimentarios a los alumnos y profesores. Aprenderían mucho. Pero me pusieron puros obstáculos recurriendo a los "derechos sindicales" y que “en una universidad no se puede permitir que se hagan negocios”. Pedí que se dejaran poner cajeros automáticos de Bancomer, Banamex o cualquier otro banco. Tampoco quisieron "porque eso fomenta el capitalismo". Y así, tenemos una universidad anticapitalista que educa a los jóvenes para un mundo socialista que nunca ha tenido éxito. Es lamentable. Yo espero que estos alumnos vendedores sigan adelante, han formado un MERCADO ESTUDIANTIL muy atractivo, con mucha alegría y variedad y no veo que los clientes se quejen pues encuentran allí lo que desean y sin hacer colas de una hora, como en las cafeterías burocráticas.

Quizás habría que poner algunas reglas: Por ejemplo:

  1. Tienen que ser exclusivamente alumnos inscritos y regulares.
  2. Un alumno o equipo no puede estar más de cuatro horas vendiendo, pues tiene que atender sus clases y tareas.
  3. No pueden oponerse a la entrada de otros alumnos que quieran competir.
  4. Tienen que garantizar que no dejan basura al fin de la jornada.
  5. No deben tener alimentos en el suelo.
  6. Pierden su derecho de vender si reprueban una materia.

Véase que la existencia de estos alumnos, no sólo ayuda a los demás estudiantes al ofrecer alimentos y artículos necesarios sino que NO CAUSA GASTOS A LA UNIVERSIDAD. De hecho, este mercado estudiantil es exitoso en virtud del servicio ineficiente de las cafeterías oficiales.

Así que doy mi voto porque siga este mercado estudiantil.

¡Felicidades estudiantes vendedores!

• Liberalismo • Educación / Capital humano

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