LUNES, 11 DE JULIO DE 2016
La CNTE es el futuro de México

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Fernando Amerlinck







“Mientras la autoridad presume de tolerante y da cancha al adversario para que siga en lo suyo, el tiempo juega a favor de él. Y sólo tiempo hay de aquí al 2018.”


Los “maestros” de la CNTE diseñan el porvenir de la patria mexicana. El gobierno de Peña Nieto y los de la ciudad de México, Oaxaca, Chiapas y otros, protegen ese futuro.

El gobierno federal “privilegia” lo que jamás le ha funcionado (dialogar con quien no dialoga). Si para bailar danzón hacen falta dos, para conversar hacen falta conversadores que se respeten y escuchen pero no hay eso cuando el “diálogo” sirve para ocultar el miedo de actuar, bajo la divisa “problema pospuesto, problema resuelto”. Pero sólo gana tiempo el audaz; jamás el temeroso que le habla a la pared suponiendo que los ladrillos tienen buena voluntad.

Mientras la autoridad presume de tolerante y da cancha al adversario para que siga en lo suyo (bloquear calles y caminos, conculcar el derecho ajeno, saquear tiendas, robar camiones, ultrajar a la policía, lastimar niños que no educa) el tiempo juega a favor de él. Y sólo tiempo hay de aquí al 2018.

En dos años el dialogador sólo puede perder y el adversario sólo puede ganar. Al gobierno le queda sólo un año de pleno poder (es un decir; nada puede el que no se atreve). El adversario lleva años sin ceder un centímetro, creciendo y afianzando a grupos radicales, guerrilleros y criminales.

Si (lo más probable) todo sigue así, los “maestros” y sus aliados seguirán radicalizándose. Las comisiones de derechos humanos pedirán privilegiar el “diálogo”. Gobernación seguirá haciéndoles caso. CNTE y adláteres seguirán con sus atracos y subiendo de nivel la violencia. Las autoridades seguirán prometiendo impedir la violencia y aplicar todo el peso de la ley a los transgresores. Las poquísimas veces que agarren a transgresores los soltarán antes de dos días por falta de pruebas (o más bien por falta de lo que a toda autoridad le hace falta). Los derechohumanistas seguirán sin atender los derechos del pueblo no estructurado en grupos de poder. El ciclo continuará sin tacha mientras lo único que pasa es tiempo. Y día con día, López Obrador verá que todo eso es bueno.

Aprovecharán el tiempo guerrilleros, delincuentes y “maestros” para seguir entrenándose en lucha insurreccional con operaciones cada vez más violentas. Recibirán más dinero de fuentes lícitas o criminales, lo mismo da. La garantía gubernamental de privilegiar la impunidad estimulará a grupos cada vez más extensos en el territorio. Los de la CNTE continuarán diciendo que son maestros, aunque sean delegados sindicales sin obligación de estar frente a grupo, y todo aviador seguirá cobrando sus quincenas. Seguirán los partidos afines aportando dinerales de nuestros impuestos. La autoridad seguirá aplicando todo el peso de la ley a las declaraciones. El gobierno seguirá privilegiando las dilatorias y el tiempo jugará en su contra.

La prensa seguirá políticamente correcta como siempre. Los grupos de presión seguirán entrenándose. Sus financiadores saborearán el triunfo de su causa. Los derechohumanistas seguirán abanderando la corrección política, con apoyo de los medios. Los ambiciosos por “la grande” no querrán exponerse a que los llamen represores. López Obrador hará asambleas “informativas” y de voto a mano alzada con cada vez más grupos de presión, seguirá exigiendo que Peña se ponga ya a sus órdenes y seguirá viendo, día tras día, que todo eso es bueno.

Guerrillas y anarquistas seguirán confundiéndose con las gavillas de malhechores, que de por sí ya gozan de plena impunidad. Ésta crecerá porque los delitos serán de grupos “sociales” y guardias rojos maoístas, que aquí como en China exhiben y vejan a maestros y policías; si hay sospechas culparán al gobierno y a sus infiltrados. Las fuerzas (sic) de seguridad seguirán sin dar seguridad, aunque estén secuestrando y ultrajando a sus compañeros. Los grupos de choque seguirán purificándose con la causa de la educación. Y seguirá el gobierno privilegiando el “diálogo”.

Allende las fronteras, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que ya firmaron la paz allá, sabrán aprovechar sus conocimientos de lucha insurreccional y jugoso narcofinanciamiento. Y aunque las finanzas de Venezuela estén bocabajeadas, nada les impedirá seguir haciendo lo que de veras les importa: impulsar su ideología marxista mediante grupos violentos radicalizados como hace años hacen en México, y en España con Podemos.

El gobierno y sus instituciones seguirán haciendo lo mismo y no haciendo lo mismo que no hacen. Los jueces seguirán soltando perentoriamente a los delincuentes escudados en causas “sociales”. Los radicales seguirán culpando al gobierno de lo que ellos hacen. La prensa difundirá ideología y editoriales, sin ir más lejos. Los niños seguirán sin clases en partes cada vez más extendidas de la República. Las comisiones de derechos humanos seguirán privilegiando a los atacadores de derechos. La gente no estructurada seguirá sufriendo privaciones y ataques. Los mercaderes del caos seguirán quebrando los negocios que dan de comer a quien no vive de impuestos. México (como hoy Oaxaca) se parecerá cada vez más a Venezuela: ni lo de allá ni lo de acá es casualidad. El caudillo mayor seguirá diciendo que Morena es la esperanza de México y, día con día, verá que todo eso es bueno.

Queda así prefigurado el proyecto de los triunfadores en 2018 y de su futuro gobierno. Los gobernantes que juraron cumplir la ley o que la Nación se lo demande, verán que la Nación se lo demanda cuando la gente ignorante prefiera votar por quien acusa al gobierno priista de crímenes que no cometió, como ya ensayaron con Ayotzinapa; no verá la clarísima liga entre candidatos amorosos y mercaderes del caos y, desesperada, preferirá “la esperanza de México”. Así se escribirá la historia de un México cada vez más parecido a Venezuela, a Oaxaca, a la 22, a la CNTE. Serán ellos los dueños del futuro.

Claro, a menos que el gobierno federal se faje los pantalones, deje de privilegiarlos y empiece a privilegiar la ley.

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