MARTES, 4 DE OCTUBRE DE 2016
Regulación

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“Lo que implica que la economía mexicana esté excesiva e ineficientemente regulada.”


Los dos últimos artículos los he dedicado al último informe sobre el estado de la libertad económica en México de acuerdo al informe 2016 que dieron a conocer los Institutos Fraser (Canadá) y Cato (EUA). De acuerdo a este informe, México se califica en la posición 88 de 159 países evaluados, siendo catalogado como medianamente libre, estado en el tercer quintil. Este artículo lo dedico a otro de los temas que trata el informe: la regulación de tres mercados: crediticio, laboral y empresarial. En tema regulatorio agregado, el puntaje asignado a México fue de 6.80, lo que implica que la economía mexicana está excesiva e ineficientemente regulada. Veamos algunos detalles.

Por lo que toca a la regulación del mercado crediticio, el puntaje asignado fue de 8.89. Después de la crisis bancaria de 1995, el gobierno ha hecho un gran trabajo en materia de regulación financiera, más que cumpliendo con los lineamientos de Basilea III. Tenemos un sistema financiero, en todos los ámbitos (bancario, accionario, seguros y fianzas, etcétera) bien regulado y sólido. Falta aún una mayor profundización del sistema financiero entre los agentes económicos privados tanto por el lado del ahorro financiero como por el lado del financiamiento a las empresas.

En cuanto a la regulación del mercado laboral, el puntaje asignado fue de 5.41. Tanto el artículo 123 constitucional como la Ley Federal del Trabajo contienen muchos elementos que derivan en un mercado notoriamente ineficiente, uno que contiene un importante y significativo sesgo en contra del empleo formal, lo cual explica que el 57% de la fuerza laboral trabaje en la informalidad (sin acceso al sistema de seguridad social). Destaco dos en el informe sobre libertad económica; el primero, referido a la regulación sobre contratación y despido, el puntaje asignado fue de 3.63 y el segundo correspondiente a los costos de despido fue de 4.82. Contratar trabajadores formales en México es muy caro porque los costos de despido son notoriamente elevados, a lo cual hay que agregar el impuesto implícito al trabajo formal derivado de las contribuciones patronales obligatorias al sistema (IMSS, INFONAVIT y SAR) y la existencia del Seguro Popular que implícitamente es un subsidio a la informalidad laboral. Es claro que hay que moverse hacia un sistema de seguridad social universal (incluido un seguro de desempleo transitorio que elimine los altos costos de despido), financiado de la recaudación general de impuestos (para lo cual se requiere ampliar la base de contribuyentes y homogeneizar el IVA) y reducir significativamente las aportaciones patronales al sistema.

Finalmente, en cuanto a la regulación que enfrentan las empresas, el puntaje asignado fue de 6.11, lo que indica que una economía que está sobrerregulada. Destaco tres: regulación administrativa, 2.94; costos de cumplir la regulación, 4.69; y corrupción, 3.13. Tenemos una regulación ineficiente, excesiva y de aplicación discrecional, lo que deriva en muy altas barreras de entrada y salida de los mercados, pero que además le permite a la burocracia actuar como buscadores de rentas y extorsionar a las empresas privadas, tanto en el otorgamiento de licencias y permisos como en los contratos de obra pública y de proveeduría que el gobierno (en sus tres niveles) contrata con empresas privadas. (A propósito, no se les olvide tirar la primera piedra).

El rumbo es claro. Si queremos alcanzar mayores niveles de desarrollo económico, necesitamos una mucho más eficiente regulación de los mercados, una que implique bajas barreras administrativas de entrada y salida de los mercados así como una lucha frontal en contra de la corrupción.  

• Libertad económica • Reforma laboral • Regulación

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