MIÉRCOLES, 26 DE JULIO DE 2017
El vaquero libertario y los orígenes del liberalismo

¿Usted cree que el T-MEC será aprobado por el congreso estadounidense este año?
No
No sé



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


Más artículos...
Ricardo Valenzuela
• El crimen de Bavispe, Sonora

Arturo Damm
• La causa del crecimiento

Arturo Damm
• Comercio exterior

Víctor Hugo Becerra
• ¿EL T-MEC está muerto?

Arturo Damm
• De mal en peor

Manuel Suárez Mier
• ¿Cómo se acaba la pobreza?

Arturo Damm
• Outsourcing


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Valenzuela







“Si bien los judíos instauraron la monarquía, es probable que fueran los primeros en desarrollar la idea del sometimiento del rey a una ley superior.”


Habiendo dispuesto de la cena, don Julián y Vallian se sentaban con sus sendos cafés con piquete para iniciar una nueva conversación. Vallian, habiendo comprobado la profundidad de los conocimientos de don Julián, en él crecía la gran admiración que ya le tenía y, casi como alumno, quería seguir sacudiendo ese gran árbol de sabiduría. De inmediato lo fusila. Mire jefe —era el nuevo sobrenombre que cariñosamente le dedicaba— Yo toda la vida he pensado que, con la belleza de la libertad, no debería de haber oposición a ello. Y con rabia me doy cuenta que no solo existe, sino que cada día gana más terreno y los avances logrados se están perdiendo ¿Por qué jefe? No entiendo los novillos caminando alegremente al matadero. ¿Por qué don Julián?

Responde don Julián. Es importante explorar un poco de historia del cómo y por qué, este fenómeno se está desarrollando. En cierto sentido, a lo largo de la historia no han existido más que dos filosofías políticas: la libertad y el poder. En la primera se debería disponer de libertad total para vivir la vida como se desee, siempre y cuando se respeten los mismos derechos de los otros miembros de la sociedad. En la segunda, se debería otorgar a ciertos miembros de la sociedad la facultad de utilizar la fuerza, y obligar a otros para actuar de una forma distinta a la que erigirían si tuvieran esa libertad, la libertad de elegir.

No es de extrañar que la filosofía del poder haya seducido siempre mucho más a quienes lo ejercen. Esa filosofía ha sido denominada de muchas formas: cesarismo, despotismo oriental, teocracia, socialismo, fascismo, comunismo, monarquismo, estado de bienestar, etc., y las diferencias entre las bases de cada uno de esos sistemas, no han hecho sino sepultar sus principales similitudes. La filosofía de la libertad también ha sido denominada de varias formas, pero sus defensores siempre han coincidido en el respeto por el individuo. La confianza en la capacidad del hombre común para tomar decisiones acertadas sobre su vida, y la hostilidad hacia quienes recurren a la violencia para lograr sus objetivos. Y la mejor definición es la de Jefferson en los documentos de independencia.

Las dos vertientes principales del pensamiento occidental (griega y judeocristiana) contribuyeron a desarrollar el concepto de libertad. Y en las sagradas escrituras tenemos mensajes muy poderosos. Según el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel vivía sin rey ni autoridad coercitiva alguna, y se gobernaba en virtud de su acuerdo mutuo con Dios, sin recurrir a ningún tipo de fuerza. El libro primero de Samuel nos dice, los judíos fueron a ver a Samuel y le dijeron: “Danos un rey que nos juzgue y nos proteja como hacen las demás naciones”. Pero cuando Samuel transmitió a Dios la petición del pueblo judío, Dios respondió:

“Así será, y el rey que reinará sobre ustedes, se llevará a vuestros hijos a sus ejércitos para enviarlos a la guerra. Se llevará a vuestras hijas como sirvientas a su cocina. Les arrebatará sus campos y vuestras plantaciones de olivos, sus casas, para entregarlos a sus amigos y sus sirvientes. Y se llevará también el diezmo de vuestra semilla, vuestros viñedos y vuestras ovejas. Y vosotros seréis sus sirvientes sin derecho a protestar. Y ese día os lamentaréis de vuestro rey que vosotros mismos habréis escogido, y el Señor no escuchará vuestros lamentos ese día”.

Ese mensaje, mata sietes, es una poderosa advertencia de lo que le esperaba a la humanidad si entregábamos nuestras vidas al poder. Y desgraciadamente es lo que ha venido ocurriendo durante los últimos 3,000 años.

A pesar de que el pueblo de Israel ignoró esta horrible advertencia e instauró la monarquía, el pasaje citado nos recuerda constantemente que los orígenes del Estado no se encuentran, bajo ningún concepto, en la inspiración divina. El impacto de la advertencia de Dios no sólo resonó en el antiguo Israel, sino que también ha llegado hasta los tiempos modernos. Thomas Paine (1737-1809) lo menciona en su ensayo Sentido común, para recordar a los americanos que, en los 3,000 años transcurridos desde los tiempos de Samuel, “los pocos reyes buenos” que le sucedieron, no pudieron borrar el pecado original de la monarquía. El gran historiador de la libertad, lord Acton (1835-1869), tras haber supuesto que todos los lectores británicos de este siglo XIX, estarían familiarizados con esta cita bíblica, se refirió por casualidad a la “trascendental protesta” de Samuel.

Si bien los judíos instauraron la monarquía, es probable que fueran los primeros en desarrollar la idea del sometimiento del rey a una ley superior. En otras civilizaciones, el rey era la ley, en muchos casos porque era considerado un ser divino. Por el contrario, los judíos declararon ante el faraón de Egipto y ante sus propios reyes que un rey sigue siendo un hombre, y que todos los hombres deben someterse a la ley de Dios.

Y llegamos a nuestros días mata sietes. Hace menos de 100 años los colonos americanos se rebelaron contra el poder. Querían formar una república comercial, sin monarquía, sin aristocracia, sin iglesias poderosas, sin ejércitos mercenarios. Una república en libertad, donde todos sus ciudadanos fueran iguales, pero iguales ante la ley. Todo ello bajo el manto de un gobierno pequeño que se dedicara solamente a proteger vida, libertad, propiedad, y garantizara el cumplimiento de los contratos. Y esto sucedía mientras las monarquías, ante el movimiento liberal que le daba independencia a EU, entraban en pánico pensando podría ser contagioso para todos los países de Europa. Ahora, el triunfo de EU al establecer este sistema de libertades, no es un seguro de que las podremos conservar para siempre pues como decía Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser regando de vez en cuando, con la sangre de los mártires… y de los tiranos”.

• Liberalismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus