Pesos y contrapesos
Mar 16, 2018
Arturo Damm

Proteccionismo mexicano

No se trata de mantener la protección, mucho menos aumentarla, sino reducirla hasta eliminarla, tal y como debe ser. Se trataría de un proceso de desprotección.

Transcribo de una nota periodística: “Con la firma del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) la semana pasada, los focos rojos se prendieron en los sectores mexicanos lácteo, textil, del vestido y del calzado, por lo que el gobierno trabajará en agendas internas con estas industrias para protegerlas, informó el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo”, quien en tal caso, si realmente va a protegerlas, estaría actuando, no como secretario de economía, sino como secretario de antieconomía, lo cual no debe ser, por lo que debería estar prohibido, y estarlo a nivel de la Constitución, para lo cual nos falta mucho, y botón de muestra puede ser lo dicho por Guajardo.

Las políticas económicas, y el proteccionismo es política económica, deben calificarse en función del impacto que tienen, no sobre la rentabilidad de las empresas, sino sobre el bienestar de los consumidores, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que pueden disponer, cantidad, calidad y variedad que aumenta gracias a las importaciones, que traen consigo estos beneficios: aumentan la cantidad, calidad y variedad de los bienes ofrecidos a los consumidores nacionales, y sujetan a los productores nacionales a la competencia que generan, obligándolos, si quieren seguir participando, a volverse más productivos (capaces de hacer más con menos, de reducir sus costos de producción), para poder volverse, sin tener que reducir sus ganancias extraordinarias, más competitivos (capaces de ofrecer a menor precio, mayor calidad y mejor servicio que los demás). Más y mejores opciones de consumo para los consumidores nacionales, y más competencia para los productores nacionales, ¿tiene algo de malo?

Si la firma del CPTPP va a traer consigo más competencia para algunos productores nacionales, y si no están preparados para competir, entonces lo único que debe concedérseles es un tiempo prudente a lo largo del cual se vaya desmantelando la protección de la que hoy gozan, hasta que se elimine por completo. Por ejemplo: si la producción nacional del bien X está protegida de las importaciones del bien X con un arancel del 10 por ciento, entonces que durante los próximos cinco años, período de gracia, se reduzca el arancel un 20 por ciento cada año, de tal manera que el primer año del período de gracia seguiría siendo del 10 por ciento, el segundo sería del 8, el tercero del 6, el cuarto del 4, el quinto del 2, y al sexto desaparece. Ello supondría, no mantener la protección, mucho menos aumentarla, sino reducirla hasta eliminarla, tal y como debe ser. Se trataría de un proceso de desprotección.

Con relación al tema del CPTPP, ¿cuál es el problema? Que Guajardo habló de protección para ciertas industrias, no de un proceso de desprotección.



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