MARTES, 8 DE MAYO DE 2018
Expatriación de capitales

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
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“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Arturo Damm







“Un buen político, un gobernante sensato, buscará, por todos los medios lícitos, atraer inversión directa a su país, y evitará cualquier expresión, comentario o conducta que ocasione lo contrario, la expatriación de capitales.”


Dediqué algunos Pesos y Contrapesos a la expropiación y expoliación. Ahora toca el turno a la expatriación de capitales, sobre todo cuando es consecuencia de la amenaza, no de una legítima expropiación, algo poco probable, sino de una expropiación expoliatoria, algo más probable, sobre todo con gobiernos que no entienden la importancia de la empresa privada para el progreso económico.

La acción empresarial (invertir directamente para producir, ofrecer y vender bienes y servicios, asumiendo los riesgos naturales que ello conlleva), necesita un entorno de seguridad que genere confianza, comenzando por el reconocimiento pleno, la definición puntual y la garantía jurídica de los derechos de los empresarios a la libertad para producir, ofrecer y vender satisfactores, y a la propiedad sobre el producto de su trabajo (utilidades) y los medios de producción (instalaciones, maquinaria, equipo, etc.). Donde existe la posibilidad de expropiaciones expoliatorias (por ejemplo: porque arbitrariamente se define como estratégica una actividad económica, debiendo entonces expropiarse para que quede en las manos exclusivas del Estado, tal y como es el caso en México), el derecho de propiedad sobre los medios de producción no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, lo cual puede traducirse, sobre todo si aparecen candidatos a la Presidencia con discursos en contra de los empresarios y las empresas, en expatriaciones de capitales, que el político contrario a la empresa privada (que produce bienes y servicios, crea empleos, genera ingresos) y a los legítimos intereses de los empresarios (maximizar utilidades), no tardaría en calificar como fuga de capitales y condenarla.

Supongamos un empresario que decide cerrar su empresa en el país X para llevársela al país Y, porque en el primero no tiene lo que sí obtiene en el segundo: seguridad jurídica, es decir, reconocimiento pleno, definición puntual y garantía jurídica de sus derechos a la libertad y a la propiedad.

¿Quiénes serían los afectados por la expatriación de capitales? En primer lugar los proveedores de la empresa expatriada, quienes perderían a su cliente. En segundo término sus empleados, quienes perderían su trabajo. Por último los consumidores, quienes perderían su abastecedor. Y esto nada más considerando los efectos inmediatos de dicha expatriación, a los cuales hay que sumarle los efectos mediatos, por ejemplo, la reducción de la compra de bienes y servicios de parte de quienes perdieron su trabajo razón por la cual recortan gastos.

Un buen político, un gobernante sensato, buscará, por todos los medios lícitos, atraer inversión directa a su país, y evitará cualquier expresión, comentario o conducta que ocasione lo contrario, la expatriación de capitales. AMLO, ¿qué tipo de político es? Y de ganar, ¿qué tipo de gobernante será?

• Expropiación • Derechos de propiedad • Elecciones México 2018

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