MARTES, 8 DE MAYO DE 2018
Dejaron irse vivo a AMLO

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


Más artículos...
Luis Pazos
• Más impuestos menos crecimiento ¡lógico!

Arturo Damm
• Desaceleración, más muestras

Ricardo Valenzuela
• ¿Quiénes controlan los gobiernos? (I)

Isaac Katz
• ¿Qué falló? (I)

Arturo Damm
• La tasa y el crecimiento

Víctor Hugo Becerra
• Amando a tu verdugo

Manuel Suárez Mier







“A pesar de algunas preguntas incisivas, lo dejaron salir del encuentro sin despeinarse, reiterando sus dichos y mentiras que de tanto repetirlas, no sólo se las cree él sino también sus secuaces.”


Tercer Grado de Televisa regresó al aire con una entrevista colectiva de periodistas destacados con López Obrador al que, a pesar de algunas preguntas incisivas, lo dejaron salir del encuentro sin despeinarse, reiterando sus dichos y mentiras que de tanto repetirlas, no sólo se las cree él sino también sus secuaces.

Entre las falsedades que repitió López y que no se cuestionaron está su premisa que el país está en una crisis terminal que sólo él puede revertir, aunque nunca dijo cómo, y entre tantos tan capaces entrevistadores no le reviraron que el país tiene serios problemas pero que está lejos de estar como Venezuela.

Tampoco disputaron su dicho que con un fraude masivo le robaron la victoria en la elección del 2006, lo que nunca acreditó por la sencilla razón que no sucedió. Esa elección fue objeto de un escrutinio esmerado y enorme, de millones de ciudadanos que la operaron y de un ejército de observadores independientes.

Repitió su rollo sobre una supuesta “guerra sucia” en su contra, financiada por sus villanos favoritos, los grandes empresarios “que han desangrado al país” con sus negocios sucios en connivencia con gobiernos patrocinados por la “mafia en el poder,” integrada por sus archienemigos, con el peor de ellos a la cabeza, Carlos Salinas.

Nadie le cuestionó la paradoja que él insulta y descalifica a su antojo a quien se le dé la gana, pero cuando le toca a él ser impugnado de la infinidad de mentiras y tonterías que suelta en el sendero de su campaña, de inmediato se hace la víctima y declara ser objeto de aviesa conjura.

Falseó su desempeño como alcalde del hoy difunto DF, como lo acreditó en detalle su hoy aliada Gabriela Cuevas en tres artículos escritos en junio de 2012, justo antes de la elección presidencial de ese año: magro crecimiento y empleo, muy inferiores al promedio nacional, y mayor inseguridad pública en casi todos los aspectos.

AMLO prometió repetir el inútil ejercicio seis-mañanero de presidir su “gabinete de seguridad,” como lo hizo en el DF con rotundo fracaso, ahora a nivel federal, pues sigue creyendo que con su voluntarismo embaucador los problemas se resuelven en la realidad, como lo hacen en su imaginación.

Este es un malestar psiquiátrico que, por cierto, López comparte con su hermano siamés Donald Trump. Quién lo sufre inventa su propia realidad y es incapaz de aceptar lo que está ocurriendo objetivamente. Esta condición es un estado mental en el que la persona se persuade que la realidad existe sólo en su interior.

Los avezados periodistas desaprovecharon la ocasión de revolcar a López cuando espetó que “se había abandonado al campo,” y prometió volver al pasado cuando teníamos precios de garantía desvinculados de la realidad, subsidios enormes que sólo generaron ineficiencia y corrupción, y pobreza generalizada en el campo.

Lo mismo se puede decir de su promesa de regresar a la autosuficiencia alimentaria, en especial en el maíz, y su insinuación que volverá a la autarquía, cuando le preguntaron “y si no podemos exportar, ¿qué vamos a hacer con nuestros aguacates?,” alguien dijo “guacamole” y con las risas se disipó el cuestionamiento.

Quizá el momento más tenso de la entrevista colectiva fue cuando López acusó de nuevo a los empresarios del Consejo Mexicano de Negocios de “ser una minoría rapaz que tiene secuestrado al gobierno (pues) no quieren dejar de robar,” señalando por nombre y apellido a varios, en especial a Claudio X. González, pues se enojó por un desplegado que publicaron, “Así no,” denunciando sus infundios.

Allí tampoco hubo la reacción que se merecían los exabruptos del tabasqueño por parte de los periodistas, que tengo la impresión llegaron a la reunión con la consigna de ser comedidos y no lanzarse a fondo.

¡Lástima!

• Demagogia • Elecciones México 2018

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus