Pesos y contrapesos
Ago 8, 2018
Arturo Damm

AMLO y el capitalismo de compadres

En el capitalismo de compadres la culpa no la tiene quien pide el privilegio sino quien lo concede.

Una de las propuestas correctas de AMLO es la relacionada con su intención de acabar con los privilegios, sobre todo con los otorgados por el gobierno a empresarios, lo cual resulta en el capitalismo de compadres, sistema económico en el cual el éxito en los negocios se debe al contubernio entre el poder político y el económico, por el cual el poder político le otorga al poder económico privilegios que lo mantienen al margen de la competencia, desde la que supone participar en licitaciones para obra pública, hasta la que traen consigo las importaciones, con todos los beneficios indebidos que ello le reporta al empresario.

El capitalismo de compadres es posible gracias a la convergencia de los intereses de los políticos y los empresarios, economía y política que deben mantenerse separadas para que el gobierno no privilegie a ciertos empresarios, en perjuicio de los demás, y para que no limite el bienestar de los consumidores.

Dado que el capitalismo de compadres es éticamente injusto y económicamente ineficaz debe evitarse, para lo cual basta y sobra que el gobierno no otorgue ningún privilegio a ningún empresario. Dado que es injusto e ineficaz hay que aplaudir la intención de AMLO de ponerle fin.

Dada esa intención resulta curiosa (por decir lo menos) la visita que realizó AMLO a la empresa Agromod, de la cual él mismo nos informó vía Twitter: “Continuamos con el trabajo de campo para iniciar, desde el 1 de diciembre, el programa de siembra de un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales. Visitamos los laboratorios de producción de plantas tropicales de la empresa Agromod, ubicados en Tapachula, Chiapas”, empresa propiedad, como todo el mundo ya lo sabe, de Alfonso Romo, el empresario más cercano a AMLO, propuesto por éste para que ejerza, a partir del 1 de diciembre, la jefatura de la oficina de la presidencia de la república. Al respecto dos comentarios.

El que AMLO haya visitado la empresa de Romo no quiere decir que necesariamente éste se vaya a beneficiar, en el marco del capitalismo de compadres, y por lo tanto indebidamente, de su cercanía con AMLO.

El mismo Romo dijo, ¡no podría haber dicho otra cosa!, que “en la visita (de AMLO) a la empresa Agromod (…) no se firmó ningún contrato y que no habrá conflicto de interés”, por lo que, si no se firmó ningún contrato, y no ha de haber conflicto de intereses, no se firmará contrato alguno.

Sería muy grave que empresas propiedad del jefe de la oficina de la presidencia de la república, del empresario con “más” derecho de picaporte en la próxima administración, hicieran negocios con el gobierno al cual sirve, lo cual daría como resultado que, en el más puro estilo del capitalismo de compadres, el empresario se sirviera del gobierno. Que esto no suceda no dependerá en primera instancia de Romo sino de AMLO.

En el capitalismo de compadres la culpa no la tiene quien pide el privilegio sino quien lo concede.



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