Pesos y contrapesos
Sep 26, 2018
Arturo Damm

Salario mínimo

Las remuneraciones las determinan la productividad del trabajador y la relación entre la oferta y demanda de trabajo en cada mercado laboral, no las necesidades de la persona.

Los priístas en la Cámara de Diputados pretenden, a partir del 1 de enero, la multiplicación por tres del salario mínimo, que hoy es de 88.36 pesos diarios, que quedaría en 265 pesos por día, propuesta que tiene toda la razón de ser, ya que el actual salario mínimo no cumple con lo que, según el artículo 123 constitucional, debe cumplir, por lo que se resulta inconstitucional. ¿Qué pretenden los priístas con su propuesta de aumento al salario mínimo? Que se cumpla la Constitución.

Cito el artículo 123 constitucional: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”, objetivo que, con 88.36 pesos diario, no se logra, razón de ser de la propuesta priísta a favor de su multiplicación por tres, todo lo cual estaría muy bien si no fuera por un pequeño detalle que, ¡increíblemente!, se pasa por alto una y otra vez, tal y como lo muestra la persistencia del citado párrafo de la Constitución.

¿Cuál es ese pequeño detalle? La pretensión de que al trabajador se le remunere según sus necesidades. La Constitución no deja lugar a dudas: el salario mínimo debe ser suficiente para que el trabajador y su dependientes económicos satisfagan sus necesidades, lo cual es deseable pero no posible, porque las remuneraciones, se trate del salario mínimo y de cualquier otra, las determinan la productividad del trabajador y la relación entre la oferta y demanda de trabajo en cada mercado laboral, no las necesidades de la persona. Ojalá a las personas se las pudiera remunerar según sus necesidades, ¡se acabaría con la pobreza! El problema es que no se puede porque a las personas se les paga por trabajar, no por alguna otra razón, y no porque no se quiera sino porque no se puede.

Más allá de las consideraciones anteriores, con el aumento propuesto por los priístas, ¿alcanza para que el trabajador y su familia satisfagan sus necesidades? Hagamos cuentas. En agosto pasado el precio promedio (zonas rurales y urbanas) de la canasta básica alimentaria y no alimentaria, según datos del CONEVAL, fue de 2 mil 471 pesos por persona. Supongamos una familia de cuatro miembros y un solo generador de ingreso que gana el nuevo salario mínimo, 8 mil 083 pesos al mes. Esta familia necesitaría 9 mil 884 pesos mensuales para poder comprar la canasta básica alimentaria y no alimentaria, que contiene lo más básico de lo básico, lo que permite ubicarse por arriba de la línea de pobreza. Con el nuevo salario mínimo no les alcanza.

Por último, ¿cuánta gente gana hasta un salario mínimo en México? Aproximadamente el 23 por ciento de la población ocupada, más o menos 12 millones 400 mil personas, lo cual es una verdadera vergüenza, que no se corrige con aumentos arbitrarios al salario mínimo.



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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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