MIÉRCOLES, 21 DE NOVIEMBRE DE 2018
Para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo

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“Esta es una guerra que la izquierda ha estado peleando durante 50 años con violencia y sin oposición. Se necesitaba un verdadero guerrero para enfrentarlos y, “para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo”.”


La ola anti-Trump completamente despistados celebran el que, según ellos, en las elecciones recientes el pueblo se volcó en contra del presidente y esperan que pronto blanda la bandera blanca aceptando su derrota y desaparezca. Pero Trump ha respondido de la misma forma que John Paul Jones cuando, durante la guerra de independencia, en la batalla naval de Flamborough en Septiembre de 1779 los ingleses le exigían se rindiera pues su nave estaba a punto de naufragar. Pero el capitán tajantemente les respondió: “aún no he empezado a pelear” y al final de la batalla emergía victorioso. El evento sería la inspiración para darle vida al himno de los EU.

Los izquierdistas, tanto de México como EU, los derechistas, liberales y libertarios de ambos países, me reclaman agresivamente el haber apoyado y todavía apoyar a Trump. Luego preguntan si no me doy cuenta de su rudeza y falta de categoría. Pasan a quejarse de sus Tweets que consideran una vergüenza para la dignidad y el decoro de su oficina. ¡Hay una buena explicación! Los amantes de la libertad han tratado de combatir el mal del país utilizando la dignidad. No ha habido otro hombre con más dignidad y decoro que George W. Bush, mientras sufría de las mentiras y el odio motivado políticamente que siempre obstaculizó su presidencia.

Trataron con decencia de estadista. No ha habido otro hombre que se haya asemejado más al estadista que John McCain. Trataron actuando con propiedad. ¿Hay algún ser humano que haya sido más propio que Mitt Romney? Pero los resultados siempre fueron los mismos. Porque mientras ellos jugaban regidos por las reglas de dignidad, decencia y decoro, la izquierda ha librado una pelea a navajazos en donde sus reglas son las de Saul Alinsky y las de la mafia de Chicago. No hay nada digno, decente y propio en las mentiras de Barak Obama acerca de lo sucedido en las calles de Ferguson, cuando encendiera el odio racial. Porque ese odio racial le reditúa en grande al partido demócrata. No hay nada digno en mentir acerca de la muerte de dos americanos en Bengasi, y mandar a prisión a un inocente productor de videos para cubrir sus huellas. No hay nada impregnado con tinte estadista al armar al IRS para luego ser usado en contra de sus oponentes políticos y disidentes.

La izquierda ha estado en guerra contra los EU desde los años 60. Ha sido una sangrienta batalla en la cual nada es sagrado, prohibido, limitado. Es una guerra en la que ellos siempre han peleado con trampas, violencia, demagogia, mentiras. El problema es que, a través de los años, la izquierda ha sido la única beligerante en esta confrontación. Mientras esa izquierda le arrimaba una navaja al cuello de cualquier estorbo que se atravesara en su camino, los amantes de la libertad siempre han actuado con dignidad, decencia y propiedad. Pero con la llegada de Trump esto se ha terminado. Trump es el primer presidente que, sin titubear, ha iniciado una agresiva contraofensiva. Y en tiempos de guerra conceptos como dignidad, caballerosidad, o acciones de estadistas, simplemente no son perfiles ni cualidades esenciales que se busca en los guerreros.

Ulises Grant era un alcohólico cuya conducta en tiempos de paz no hubiera sido tolerada. Pero Lincoln tuvo la sabiduría para afirmar: “Necesito a este hombre, porque pelea y gana”. George Patton para algunos era un barbaján. En tiempos de paz hubiera estado seguido en prisiones militares. Pero si FDR hubiera aplicado las reglas tradicionales del decoro, entonces el Reich de mil años de Hitler todavía estaría vigente. Revisando la historia veremos y entenderemos cuán admirable fue el espectáculo que parece haber motivado Trump, cuando, Patton, de pie en medio del campo de batalla, mientras sus tanques destruían a Romel, gritaba; “Ustedes, hijos de la chingada, yo ya leí su libro”. Luego, mirando al cielo pedía: “Señor, ten piedad de estos hijos de puta, porque yo no la tendré”.  

Trump apareció en el campo de batalla y libra esta contraofensiva con el mismo espíritu de Patton. El presidente está derrotando a la izquierda usando las mismas tácticas. El mapa de los progresistas es el libro; “Reglas para Radicales” de Saul Alinsky. Libro de cabecera de todos ellos en su lucha contra EU. La fuente y la inspiración de la estrategia en las dos administraciones de Obama, y fue también el tema desarrollado en la tesis profesional de Hillary Clinton. Un libro diabólico que Alinsky dedicó a Lucifer. Ese mismo Alinsky fue quien ayudó a Hillary en la elaboración de su trabajo, pero, al convertirse en primera dama, misteriosamente desapareció de las bibliotecas. Durante los años 80 en Chicago, Alinsky se convirtió en el gran mentor de Obama.

Los Tweets de Trump puede que sean desconsiderados, pero, la realidad es que él está haciendo exactamente lo que Alinsky sugiere en su libro. En lugar de ir en contra de la media mentirosa —esa que durante los últimos 60 años todos sus reportes importantes han sido corrientes falsedades; desde la Ofensiva Tet en Viet Nam, Bengasi, lo que realmente sucedió en las calles de Ferguson, Mississippi— Trump ha acorralado y exhibido a CNN y lo hizo como un proyecto personal. Esto les ha dejado dos alternativas. Pueden elevarse para iniciar reportando con ética, honestidad y veracidad, o, pueden arreciar sus mismas tácticas esperando destruir a Trump doblando su conocida histeria, sus mentiras y demagogia. El problema es que, si inician reportando con honestidad, sería el fin del partido demócrata al que sirven. Porque las noticias falsas son las que mantienen viva a la izquierda en esta bacanal de falsedades y millones.  

Cuál sería el panorama si CNN hubiera reportado las ligas del candidato Barack Obama con terroristas foráneos como, Rashid Khalidi, con terroristas domésticos como, Ayers y Dohrn, con la mafia de Tony Rezco, o con el demoniaco Jeremiah Wright que ha sido su mentor espiritual. Cual sería ese panorama si CNN hubiera reportado Obama armando al IRS para utilizarlo contra sus enemigos políticos. Qué si hubieran reportado sus criminales acciones en el contrabando de armas para los carteles mexicanos, o, la forma en que cubrieron la muerte del embajador Christofer Stevens, y cómo Obama ordenó se ocultara la verdad encarcelando a un inocente productor de videos.

Estos son tiempos de guerra y quien lo dude no sabe lo que sucede. Los ingleses no enviaron a Elton John a enfrentar a Hitler. Enviaron a un tipo que se desayunaba con martinis, almorzaba con whiskey, se fumaba 20 habanos al día, maldecía sin cesar y cenaba con coñac. ¡Enviaron a Churchill! Esta es una guerra que la izquierda ha estado peleando durante 50 años con violencia y sin oposición. Se necesitaba un verdadero guerrero para enfrentarlos y, “para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo”. Puede que Trump sea vulgar. Puede que sea tosco, que no sea refinado, que no sea propio. Puede que no sea diplomático ni estadista del calibre de Kissinger. Pero lo que sí es, y no hay duda, un hombre que con gran decisión está peleando para salvar a los EU de las garras globalistas de Soros, quien con sus casi 200 violentas organizaciones lo ataca en estos momentos.

• Estados Unidos

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