LUNES, 12 DE JUNIO DE 2006
La recta final

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• El misterio chileno

Arturo Damm
• Capitalismo de compadres (II)

Asael Polo Hernández
• ¿Liquidar o estabilizar?

Arturo Damm
• Capitalismo de compadres (I)

Ricardo Valenzuela
• Mexicanos, ustedes no merecen ser libres

Arturo Damm
• Capitalismos

Isaac Katz
• Viejos pobres (I)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Cristina Massa







“En elecciones tan competitivas como ésta, la capacidad de movilización que tengan los candidatos y sus partidos en el día de la elección cobra especial relevancia.”


Con la colaboración de Edgar Moreno

 

La contienda por la presidencia se acerca al final. Los candidatos definen sus últimas estrategias. A escasos 19 días de la contienda y pasado el segundo (pseudo)debate, ya no habrá cambios importantes en los discursos electorales. En esta etapa final, la identificación de los resultados posibles requiere del entendimiento de dos variables: el electorado y el contexto particular de la contienda. Hoy, ¿cuáles son las aspiraciones razonables y racionales de cada uno de los candidatos?

 

La democracia es en buena medida la instauración de la incertidumbre. Implica que todos los individuos pueden aspirar y competir por el poder a través de mecanismos legítimos, y los competidores al entrar a la contienda saben que no hay resultados seguros, o al menos que no están definidos por las instituciones. México vive sin reservas ese momento. Los candidatos presidenciales enfrentan la incertidumbre. Sólo el votante mexicano puede dictar el veredicto final.

           

A diferencia de la contienda de 2000, donde la discusión se centró en quién era capaz de sacar al PRI de Los Pinos, ahora los candidatos compiten por los votos a través de las políticas públicas (y otras cositas). El ascenso de Calderón puede explicarse por su capacidad de posicionarse con un discurso atractivo a un amplio electorado: el “Presidente del empleo”. AMLO se presenta como una alternativa con un “nuevo” modelo económico que ponga primero a los pobres e instaure la austeridad y la renovación moral en el gobierno. Roberto Madrazo, como el candidato de la seguridad, no enfrenta una elección que se limite a continuidad o cambio, que le anule de la contienda.

           

En el debate parecieron confirmarse las tendencias de la contienda. Los candidatos que disputan claramente el triunfo son dos: AMLO y Calderón. En un poll of polls realizado por Enrique Alducin para Este País, se concluye que el líder de la contienda es Calderón con el 36.7% de las preferencias, seguido por AMLO con el 33.7% y un rezagado Madrazo que apenas llega al 25%. En este sentido, fueron los protagonistas que se lanzaron acusaciones y clavaron recriminaciones.

 

Madrazo fue ignorado en el debate y eso genera efectos que se contraponen: por un lado, puede percibírsele como un seguro perdedor, lo que se traduciría en que sus votantes lo abandonen para apoyar a alguna de las alternativas punteras; por otro, que su actitud propositiva en contraposición a la rispidez con que se relacionan los punteros le otorgue apoyos del electorado independiente. Esperar que los votantes de Madrazo lo abandonen se hace difícil en la medida en que han sido justamente los votantes priístas aquéllos con mayor estabilidad histórica. Por otra parte, ha sido beneficiado por el carismático error de algunas encuestadoras, de suerte que hay voces que pueden alegar que es competitivo. Los resultados publicados en Milenio por María de las Heras, apoyan la tesis de encuestas cuchareadas, pues Madrazo no sólo aparece a tres puntos porcentuales del primer lugar, sino que alcanza una preferencia del 30% de los votos probables. El cálculo excede por mucho la desviación estándar entre el resto de los pronósticos respecto al candidato del PRI.

 

Por último, la campaña negativa entre Calderón y AMLO no sólo merma los apoyos electorales de los atacados sino que intensifica las preferencias de los votantes en general. La campaña negativa al obligar a la definición y al polarizar los discursos y acalorar los debates (menos los televisados, claro), también hace más intensas las posiciones y las actitudes de los votantes respecto al proceso electoral. Si las acusaciones entre ambos logran extremar sus posiciones, Roberto Madrazo podría ganar apoyos desde su centro conciliador. Increíblemente, el amigo del góber precioso, el del partido de Marín, el que postula al redomado pillo que es Romero Deschamps para diputado federal, el que se desgreña con la mitad de su propio partido… ¡es hoy la voz de la mesura!

 

Según coincidieron diversos encuestadores y politólogos en un evento reciente en la Casa de la Universidad de California en San Diego, el electorado mexicano se divide entre aquéllos que se identifican con algún partido político, el 65%, y aquéllos que se consideran independientes, 35%. Los que se identifican con algún partido tienden a ser más participativos que el resto de los votantes así como ser más estables en sus preferencias. Esta contienda presidencial no ha hecho sino confirmar estos hechos. Madrazo es el candidato que tiene un mayor número de votantes partidistas, mientras que AMLO es el más débil en este sentido. La diferencia en estas bases de apoyo puede explicar la estabilidad de Madrazo frente a las dificultades internas de la campaña y la fluctuación en los electores de AMLO.

 

En el caso del PRI, si bien la organización electoral juega a su favor, los límites se encuentran en su tipo de votantes: puede movilizar mejor a quienes de hecho son votantes priístas con lo que no impacta de manera importante en la participación electoral. El PAN tiene poca capacidad de movilización pero un electorado que no necesita ser movilizado. AMLO tiene el reto de movilizar a electores urbanos que difícilmente suelen sujetarse a las presiones o incentivos partidistas.

 

En elecciones tan competitivas como ésta, la capacidad de movilización que tengan los candidatos y sus partidos en el día de la elección cobra especial relevancia. En elecciones tan competidas puede ganar quien cumpla el cometido de llevar a sus votantes a las urnas. A pesar de que los efectos de la movilización se ven neutralizados por el comportamiento natural del votante mexicano, sin duda será importante que los partidos intenten maximizar la participación de sus votantes e inhibir la de sus opositores.

 

Así pues, nada está dicho todavía y eso confirma que, por fin, estamos en una democracia al menos electoral.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus