MARTES, 22 DE ENERO DE 2019
La bondad del empresario "explotador"

¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Mientras más gana el empresario, más se beneficia la sociedad. En otras palabras, la bondad de un empresario para con la sociedad se estima por las ganancias que logra.”


En las escuelas públicas y en muchas privadas, a los niños se les educa con la idea de que ser empresario es cosa mala, que los empresarios son bandidos que se aprovechan del trabajo de la gente pobre, que ganan explotando al obrero, que se dan una vida de lujo y por eso no entrarán al reino de los cielos. Las mentes tiernas llegan a creer estos absurdos y crecen evitando desarrollar su pensamiento como futuros empresarios, hombres de negocios o comerciantes. Llegan a pensar que ser pobres es una virtud que les abrirá las puertas del cielo. Ese discurso es el que explica, en parte, por qué hay pocos empresarios y muchos desempleados. Todo se debe a no entender lo que es un empresario y su papel tan especial e insustituible para generar riqueza y prosperidad a un pueblo. Veamos por qué.

Aclaremos que un empresario es aquél hombre o mujer que toda su actividad se basa en respetar el Principio de Propiedad privada, es decir: no mata a nadie, no roba y no hace fraudes. Pero eso solo es un principio moral, le falta un ingrediente: busca ganancias. Si no tiene estas dos características juntas, no es un empresario. Si un fulano anda matando gente, no es un empresario, es un matón, un sicario, un delincuente; si un individuo se levanta temprano para asaltar a los transeúntes y todo el día trabaja duro para robar lo más posible, no es un empresario, es un ladrón; si se dedica a hacer fraudes, está dañando la propiedad privada, tampoco es un empresario. O bien, si solo respeta el principio de propiedad privada pero no piensa en hacer ganancias, tampoco es un empresario.

Empresario es el que compra un costal de naranjas en 100 pesos, con la intención vender jugo y lograr 100 pesos de ganancias, no sabe si lo logrará, pero toma el riesgo; empresario es el que diseña una bicicleta, contrata trabajadores y pone a la venta su producción con la intención de duplicar o triplicar los gastos y obtener buenas utilidades. También el que tiene mil pesos y se arriesga a prestarlos a alguien que necesita dinero y a cambio regresará el dinero junto con una ganancia. Todos ellos son empresarios porque cumplen con los dos requisitos.

Hablemos del empresario que decide fabricar bicicletas y contrata a mil trabajadores. Su intención será vender las bicicletas al mayor precio posible. Pero, si las pone muy caras, no va a vender y su negocio fracasa; si las vende muy baratas, no obtendrá recursos para cubrir los gastos, y el negocio fracasa, tiene que calcular lo mejor posible. Tiene que conseguir a los mejores trabajadores y al menor sueldo posible. Si lo hace de otra manera, es decir, consigue los trabajadores más flojos, irresponsables y borrachos y además les paga sueldos súper altos, el negocio va a fracasar.

Supongamos que nuestro empresario fabricante de bicicletas no fracasa, es decir, sobrevive en este mar de competencia y empieza a ganar mucho dinero. Es que sus bicicletas son muy buenas, todos quieren tener una de esa marca. Cada cliente que adquiere una bicicleta, se va feliz, se siente más rico y próspero que antes de comprar. El empresario está haciendo felices a miles, quizás millones de personas, nadie compra para ser infeliz, ni para tener accidentes. Algunos de sus obreros lo verán con envidia, empezarán a murmurar que las grandes ganancias que obtiene el empresario es porque los está explotando. Pero el empresario a nadie le obliga a permanecer en la fábrica, ni le pone una pistola en la cabeza para que trabaje allí, es libre de buscar otro trabajo. Si no le gusta el sueldo puede renunciar y buscar otra empresa donde le paguen mejor; o bien, pide hablar con el dueño de la fábrica y decirle que él merece el doble o el triple de sueldo. El patrón valorará y quizás acceda o lo invitará a que busque otra actividad. Eso sí se vale. Lo que no se vale es que el trabajador alborote a otros para que se pongan de acuerdo y clausuren la fábrica mediante una huelga si el patrón no les da el sueldo pedido. Esas huelgas ya estarán violentando el principio de respeto a la propiedad privada, los obreros están entrando al campo del fascismo. Muchas empresas han muerto así, todos salen perdiendo. Pero, reconozcamos que, así como el empresario tiene la obligación social de pagar los menores salarios posibles, el trabajador tiene la obligación social de conseguir el sueldo más alto posible. En esta actitud contrapuesta es donde se va a dar el equilibrio en donde las dos partes deben quedar satisfechas. Así es como se forma el salario correcto.

Ahora bien, supongamos que este empresario gana un millón de dólares diarios. ¿Le está haciendo un mal a alguien? Los que le surten los insumos están contentos, muchas bocas comen gracias a esas compras; los trabajadores de su empresa están contentos, lo debo suponer puesto que siguen allí; los que han comprado las bicicletas están contentos, de otra forma, no las comprarían.

Ahora bien, es crucial que preguntemos qué hace el empresario con tantos dólares que gana cada día. Observemos que este empresario no nació rico. Cuando estaba pobre, se comía un pollito diariamente; ahora que está millonario ¿cuántos pollitos se come al día? ¿Acaso se come 100 pollos al día? Es imposible, si acaso, sigue comiendo un pollito diario. Pero, aunque se comiera cien pollos diarios, el granjero estaría muy contento, los que trabajan en la granja, los que hacen el alimento de los pollos, los que despluman, los que cocinan, los que le sirven, todos están contentos por los cien pollos que come diario el empresario. Otros dirán: es que se compró diez carros de lujo. Pero esos carros también los hacen los trabajadores y también comen los hijos de esos trabajadores. Luego, está beneficiando a muchos. Aún si se construyera mil palacios, estaría comprando cemento y varilla y estaría contratando a ingenieros, arquitectos, albañiles y otros, es decir, ese empresario sigue beneficiando a miles de personas. Obvio, difícilmente hace esto nuestro empresario. Entonces, ¿qué hace con las ganancias? Lo más normal es que ponga nuevas fábricas de bicicletas, quizás en Italia, Cuba, Rusia u otros países. Sigue beneficiando a muchos. Y cuando ya no sabe qué hacer con su dinero, lo más común es que lo ponga en el banco y, aun así, sigue beneficiando a miles de personas, pues ese dinero estará disponible para gente que tenga iniciativas y ponga otros negocios.

Con todo esto, quiero decir, que el empresario es el único agente especial de la sociedad que genera riqueza y bienestar a la gente, no porque sea su propósito sino porque así es el sistema capitalista. Mientras más gana el empresario, más se beneficia la sociedad. En otras palabras, la medida de bondad de un empresario para con la sociedad se estima por las ganancias que logra. Un empresario que solo gana para que coma él y su familia es un pobre empresario que no le reporta mayores beneficios a la sociedad. Si esto lo podemos reconocer, tendremos que llegar a la conclusión de que al empresario no hay que agredirlo, ni hostilizarlo, ni reprobar sus decisiones. Los tenemos que dejar volar y que inviertan libremente su dinero en donde mejor consideren. Que se haga millonario o supermillonario. Y mientras no veamos que está forzando a sus trabajadores con una metralleta para que trabajen allí, no podemos sostener que hay explotación, aunque muchos izquierdistas dicen lo contrario por no entender el proceso. No entender que un empresario beneficia más mientras más gane, conduce a políticas de hostigamiento, se les quiere restringir, cobrar impuestos, obligarlos a que gasten en lo que no tenían planeado y eso, a fin de cuentas, termina por perjudicar a la sociedad. Por lo tanto, podemos decir que la riqueza de una nación se mide por la cantidad de empresarios que tenga.

• Cultura económica

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