MARTES, 27 DE JUNIO DE 2006
Excepcionalismo mexicano

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Arturo Damm
• Empresarios

Manuel Suárez Mier
• Propaganda, censura y autocracia

Arturo Damm
• Progreso social, ¿hacia dónde?

Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

Manuel Suárez Mier







“El excepcionalismo mexicano en la mente provinciana de un tabasqueño que no entiende cómo funciona el mundo, tiene expresiones mucho más preocupantes que su rechazo a aceptar leyes económicas de validez general.”


La ignorancia y falta de preparación intelectual de López Obrador que documenté en mi Aquelarre Económico pasado, lo llevan a pensar que las “metodologías” desarrolladas fuera de su patria no se aplican a México porque se trata de un país excepcional, único y diferente a todos los demás.

 

Ciertamente nuestro país tiene características que lo diferencian del resto del mundo y que lo hacen especial en muchos renglones: su riquísima y variada cultura; su gastronomía extraordinaria; su geografía portentosa; sus recursos naturales de generosidad increíble. 

 

Los mexicanos, siendo originales e incomparables de muchas maneras, somos, sin embargo, seres humanos racionales que respondemos a estímulos que son comunes al género humano. Es por ello que postular que todo en México funciona distinto que en el resto del mundo, como parece creer López Obrador, muestra profunda ignorancia y es una peligrosa mentira. 

 

Lo mismo que las metodologías que usan los encuestadores serios son aplicables en cualquier país, lo que excluye a los que trabajan para AMLO que tienen la obligación inmutable de mantener una ventaja a su favor de de 8 a 10% dependiendo del humor del candidato, hay muchas otras cosas que funcionan igual a lo ancho de la geografía universal. 

 

Nadie, ni siquiera AMLO, cuestiona la ley de la gravedad como algo que se aplica universalmente a pesar que la “metodología” para analizar este fenómeno la discurrió y desarrolló Isaac Newton en Inglaterra una tarde en la que tomaba una siesta bajo un árbol y vio caer una manzana.  

 

Sin embargo, López Obrador pretende derogar las leyes de la oferta y la demanda que rigen con la misma mano de hierro que la ley de la gravedad el comportamiento de productores y consumidores, por ser producto de una “metodología neoliberal” diseñada para “sociedades ajenas.” 

 

AMLO ofrece a diario bajar por decreto los precios de los combustibles y el fluido eléctrico y no aceptar jamás inversión privada en las empresas que los producen, a pesar que ello resulte en el desperdicio de recursos y que lleve a las empresas a una situación financiera precaria y a una inversión insuficiente. 

 

Pero el excepcionalismo mexicano en la mente provinciana de un tabasqueño que no entiende cómo funciona el mundo, tiene expresiones mucho más preocupantes que su rechazo a aceptar leyes económicas de validez general, de por sí pésima señal de lo que le espera al país si llega a Presidente. 

 

Me refiero al “México profundo” al que no hay que tocar cuando aludió al linchamiento de un ladrón de iglesias en Tlalpan. Lo que dijo AMLO en aquella ocasión, el 27 de julio de 2001, fue que “con las tradiciones del pueblo, con sus creencias, más vale no meterse”  justificando la inacción de la policía. 

 

El excepcionalismo mexicano llevado al extremo por el demagogo tropical implica simple y llanamente que en México, de llegar a la Presidencia, no habrá ley que valga que no sea la que él juzgue justa y apropiada, lo que implica o rechazar aplicar las leyes vigentes o remplazarlas como la ha hecho Hugo Chávez en Venezuela. 

 

Una fase que sería particularmente dañina para nuestro país de esta forma primitiva de ver al mundo es la vinculada con las relaciones externas. López Obrador cree que se puede cerrar la puerta a la intensa y variada red de vínculos que México tiene hoy con el exterior. 

 

A este respecto se han expresado muchas opiniones sobre la imposibilidad que AMLO pudiera revertir la inserción de México en la globalización comercial, financiera, de telecomunicaciones y de intercambio cultural, informativo y noticioso. Y que, por lo tanto, su ámbito de acción para hacer daño es limitado. Quienes así opinan se equivocan, lo que discutiré mañana.

 


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus