Pesos y contrapesos
Abr 8, 2020
Arturo Damm

Primero él (y sus caprichos)

Queda claro que para AMLO es primero él, luego él y después él, aunque esa prioridad suponga, desde supeditar la economía a la política, hasta practicar una política económica de élite.

Increíble lo que se publicó, el lunes, en la versión vespertina del Diario Oficial. Transcribo: “Aquellas empresas de producción de acero, cemento y vidrio que tengan contratos vigentes con el Gobierno Federal, continuarán las actividades que les permitan cumplir con los compromisos de corto plazo exclusivamente para los proyectos de Dos Bocas, Tren Maya, Aeropuerto Felipe Ángeles, corredor Transísmico; así como los contratos existentes considerados como indispensables para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad”, todo lo cual es muestra de que para AMLO es primero él, y por lo tanto lo suyo, muestra de la subordinación de la economía a la política, entendiendo por política, en este caso, los caprichos del presidente, porque eso, ¡caprichos!, sobre todo en estos momentos que faltan recursos para fines más importantes, son las obras prioritarias de la 4T, verdaderos elefantes blancos.

(Antes de seguir, porque es una vergüenza que en el Diario Oficial se cometan estos errores, aclarar que, dado que no se trata de un sismo, sino de un istmo, no es Transísmico sino Transístmico).

En el decreto del 31 de marzo pasado la producción de acero, cemento y vidrio fue considerada como no esencial, por lo que las empresas acereras, cementeras y vidrieras tienen que parar operaciones, para contribuir al combate contra el coronavirus, por lo menos hasta el 30 de abril.

Por lo publicado el 6 de mayo en el Diario Oficial de la Federación, a las empresas acereras, cementeras y vidrieras, proveedoras del Gobierno Federal para la construcción de las cuatro obras señaladas, y para la operación de Pemex y la CFE, se les permite (¿ordena?) continuar operando.

A las empresas acereras, cementeras y vidrieras se les ordena (¿se les da permiso?) seguir operando, pero sólo para proveer para la construcción de los elefantes blancos de la 4T y para la operación de la CFE y Pemex.

Se trata de lo que podemos considerar “política económica de élite”, encontrándose en la cúspide de la élite AMLO y sus elefantes blancos, política económica de élite que él mismo ha criticado (véase la página 35 de su libro Hacia una economía moral).

Se trata de supeditar a la economía (en este caso la producción de acero, cemento y vidrio) a la política (en este caso los caprichos de AMLO), momento de recordar que el presidente ha dicho que lo que hay que hacer es separar economía y política. Lo cito: “Solo teniendo mayoría en el Congreso de la Unión se podrá separar al poder económico del político y con ello lograr la transformación que necesita el país”.

Queda claro que para AMLO es primero él, luego él y después él, aunque esa prioridad suponga, desde supeditar la economía a la política, hasta practicar una política económica de élite.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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