DOMINGO, 20 DE FEBRERO DE 2011
El punto sobre la i
¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente

Arturo Damm





“Ninguna sociedad puede construirse partiendo de la negación de la libertad individual. Es contrario a la misma naturaleza del ser humano.”
Gandhi

El fin de la sociedad, es decir, de la convivencia, es, de manera natural, la libertad, lo cual quiere decir que el ser humano es, si no más libre, sí más capaz de obtener los frutos de su libertad, conviviendo con los demás, que de manera aislada, sobre todo cuando esa convivencia es el resultado de esa libertad.

Si lo dicho en el párrafo anterior es cierto, entonces la frase de Gandhi dice la verdad, sobresaliendo su dimensión normativa: la libertad individual no debe limitarse, más allá de lo mínimo necesario para que cada miembro de la sociedad respete la libertad de los demás, lo cual se logra cuando la convivencia permite a cada cual, respetando el mismo derecho en todos los demás, sacar adelante sus proyectos, y no cuando la convivencia se organiza en torno a un único proyecto - el nacional, el estatal, el del dictador, el del guía espiritual, etc. -  que limita, más allá de ese mínimo necesario antes mencionado, la libertad individual, lo cual va en contra de la naturaleza humana, razón por la cual esos proyectos, tarde o temprano, por una u otra vía, terminan por ser derrocados, derrocamiento que es producto de la libertad. ¿Qué tenemos? A la libertad recuperando a la libertad, lo cual solamente es posible si ese proyecto totalitario no logra eliminarla por completo, exterminio total de la libertad que, hasta ahora, ha resultado imposible.

¿Quiénes son los principales enemigos de la libertad individual? Todos aquellos que quieren organizar la convivencia humana de la misma manera que se arma una máquina, con cada pieza desarrollando la función para la cual, alguien más, la creo. Claro que, en sociedad, cada ser humano realiza una tarea, y en ello se asemeja a la mentada pieza. Pero la diferencia - esencial, sustancial -, es que mientras a la pieza alguien más le asigna su tarea, y sin esa asignación sale sobrando, el ser humano tiene la capacidad para asignarse su tarea, eligiéndola, razón por la cual se convierte en su tarea, y decidiendo si la realiza o no. La pieza de la máquina es inerte, el ser humano es libre.

A los enemigos de la libertad individual, desde el amo del esclavo hasta el burócrata encargado de hacer valer algún trámite inútil, los hermana la idea de que, en mayor o menor medida, bajo ciertas circunstancias, con ciertos objetivos en mente, al ser humano hay que tratarlo como si fuera una pieza sobre el tablero de ajedrez, es decir, a disposición de la mano que la mueve, de la volunta que mueve a la mano, y de la inteligencia que le presente un bien a la voluntad, lo cual quiere decir que es la inteligencia y voluntad de uno (por ejemplo: el amo del esclavo) las que sustituyen a la inteligencia y voluntad de otro (por ejemplo: el esclavo), sustitución que da como resultado la eliminación de la libertad: es la inteligencia del amo la que determina el fin del esclavo, y por ello la tarea que debe realizar, y es la voluntad de dicho amo la que, por la fuerza, bajo amenaza de castigo, pone en marcha la voluntad del esclavo. Algo similar en esencia, aunque menos dramático en sus consecuencias, sucede con  el burócrata gobernante y el gobernado burocratizado, al margen de cuáles sean las intenciones del gobernante a la hora de burocratizarle la existencia al gobernado, sin olvidar que no hay frase más amenazante que la del gobernante diciéndole al gobernado Hola, soy el gobierno y estoy aquí para ayudarte, momento de recordarle al gobernante que mucho ayuda el que no estorba.

El fin de la sociedad es la libertad, no la igualdad, no el bien común, no la justicia social, mucho menos la consecución de un fin, y solamente ese, determinado por un proyecto, y únicamente ese, que por ser eso, único, limita la libertad individual, misma que, tarde o temprano, por una u otra vía, regresará a reclamar lo que, por derecho, le corresponde: su pleno ejercicio, no limitado más que por el respeto a los derechos de los demás.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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