LUNES, 7 DE ENERO DE 2008
El punto sobre la i
¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé

Arturo Damm





“La maravilla del mercado es que provee al sector privado de toda la información requerida para satisfacer las necesidades y deseos de la gente, mucho más rápida y eficientemente que cualquier gobierno.”
Richard W. Rahn

¿Qué es el mercado? Una relación de intercambio entre oferentes y demandantes, entre productores y consumidores. ¿Qué es lo que hace posible esa relación? Los precios, que no son otras cosa más que razones de cambio – tanto de esto por tanto de aquello -, sin los cuales el intercambio resulta imposible. ¿Qué es lo que facilita esa relación entre oferentes y demandantes? El dinero, es decir, el medio de intercambio, que hace posible superar el trueque – peras por manzanas -, y practicar el intercambio indirecto – peras por una determinada cantidad de dinero y dinero por determinada cantidad de manzanas -. ¿Por qué intercambian oferentes y demandantes? Porque ambos ganan, de tal manera que el bienestar de cada uno es mayor después del intercambio que antes del mismo.

 

El mercado no es, como se pudiera creer dadas algunas expresiones que lo aluden, una entelequia más allá de la comprensión y control del ser humano. No, el mercado no es más que un ser humano entablando una relación de intercambio con otro, mercado que, así entendido, al parecer dista mucho de ser, como lo señala Rahn, el mecanismo por el cual el oferente adquiere información de parte del consumidor, misma que le permite economizar, es decir, hacer el mejor uso posible de los factores de la producción con los que cuenta para producir los bienes y servicios que satisfacerán las necesidades del consumidor. ¿Y por qué el oferente debe hacer el mejor uso posible de los factores de la producción con los que cuenta para producir? Porque son escasos, y los que se usaron para producir X se dejaron de usar en la producción de Y, de tal manera que la pregunta es la siguiente: ¿a la producción de cuál satisfactor, X o Y, deben destinarse los factores de la producción? Respuesta: a la producción del satisfactor que más valoren los consumidores, respuesta que, inmediatamente plantea la siguiente pregunta: ¿cómo saber qué satisfactor, X o Y, valoran más los consumidores? Muy sencillo: ofreciéndoselos y viendo cuál es su reacción, aceptación y compra o rechazo y no compra, tomando en cuenta la relación precio – calidad.

 

El mercado, tal y como lo señala Rahn, provee el productor privado de la información necesaria para satisfacer las necesidades del consumidor como el consumidor quiere que sean satisfechas. El único problema, sobre todo para el oferente, es que la provee a posteriori, una vez que la mercancía ha sido producida, distribuida y comercializada, es decir, una vez que el oferente incurrió en costos de producción. Si la mercancía es aceptada por los consumidores él obtendrá una utilidad, si no incurrirá en pérdida, hechos – utilidad y pérdida -, claves para la mejor asignación posible de los factores de la producción: si hay utilidad los mismos fueron bien asignados; si hay pérdida no lo fueron y deberán ser reasignados.

 

¿Qué se requiere para que el mercado transmita, de la mejor manera posible, la información indispensable para que el oferente economice, es decir, para que haga el mejor uso posible de los factores de la producción a su disposición? Que el poder político no lo intervenga, lo cual quiere decir, antes que cualquier otra cosa, que no manipule los precios, para que éstos realicen bien sus tareas, que son: permitir el intercambio; racionar el mercado, solucionando cualquier problema de escasez o sobreproducción; manifestar la valoración del consumidor; revelar la competitividad del productor y, por último, guiar las acciones de unos y otros.

 

Que el mercado funcione sin ningún tipo de intervención de parte del poder político es requisito indispensable para que, entre otras cosas, los productores hagan el mejor uso posible de los factores de la producción, requisito indispensable que muchos detentadores de poder político no entienden.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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