LUNES, 24 DE JULIO DE 2006
¿Y el liberalismo? (II)

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Un gobierno que no prohíbe, ni por el lado de la producción, ni por el del consumo, ninguna actividad económica, pero que se apropia, por el cobro de impuestos, de la tercera parte del ingreso de los contribuyentes, aparentemente respeta la libertad y viola la propiedad.”


El común denominador de la izquierda, el centro y la derecha es la violación del derecho de propiedad. Ello se debe a que gobernar es sinónimo de redistribuir, de quitarle a unos para darle a otros. Entre la izquierda, el centro y la derecha, ¿dónde queda el liberalismo?

 

Lo primero que hay que hacer para responder es preguntarnos ¿qué es el liberalismo? En esencia el liberalismo es un arreglo institucional (entendiendo por institución, como lo hace Douglas C. North, el conjunto de reglas, formales – leyes -, e informales – usos y costumbres -, que rigen las relaciones, en primer lugar, entre el gobierno y los gobernados) que minimiza al máximo las posibles arbitrariedades del gobierno, atropellos que los gobernantes llevan a cabo en contra de la libertad y la propiedad. Dicho de otra manera: el liberalismo es el arreglo institucional que reconoce plenamente, define puntualmente y garantiza jurídicamente los derechos de la persona a la vida, la libertad y la propiedad y que lo hace, en primer lugar, en contra del abuso del poder gubernamental, atropello que hoy cometen los gobiernos de izquierda, centro y derecha, por una razón que he expresado hasta el cansancio: gobernar se convirtió en sinónimo de redistribuir, con el gobierno quitándole a unos y dándole a otros.

 

Supongamos un gobierno que no atenta, ni contra la vida, ni (aparentemente) contra la libertad de sus gobernados, pero que, por medio del cobro de impuestos, directos o indirectos, se apropia de la tercera parte del ingreso de los contribuyentes, por lo cual, ¡obviamente!, atenta contra la propiedad: que el gobierno se apropie de la tercera parte de los ingresos del contribuyente supone la degeneración del cobro de impuestos en un robo con todas las de la ley, lo cual es propio de gobiernos de derecha, centro e izquierda, pero no de un orden institucional liberal, ni, por lo tanto, de un gobierno que, en realidad, reconozca plenamente, defina puntualmente y garantice jurídicamente los derechos de la persona a la propiedad y, por lo tanto, a la libertad. Explico esto último.

 

Un gobierno que no prohíbe, ni por el lado de la producción, ni por el del consumo, ninguna actividad económica, pero que se apropia, por el cobro de impuestos, de la tercera parte del ingreso de los contribuyentes, aparentemente respeta la libertad y viola la propiedad. Escribo aparentemente porque no hay que olvidar que la propiedad es la condición de posibilidad de la libertad: la propiedad del ingreso es la condición de posibilidad de la libertad para consumir, de la misma manera que la propiedad de los medios de producción lo es de la libertad para emprender. Al limitar la propiedad (por ejemplo, de los ingresos) se limita también la libertad (por ejemplo, de consumir). En síntesis: al limitarse la propiedad se limita también la libertad, algo común y corriente en los gobiernos de izquierda, centro y derecha, pero incompatible con un orden liberal, del cual estamos, sobre todo en la esfera de la economía (la situación es algo distinta en el ámbito de la política), muy lejos.

 

El común denominador de la izquierda, el centro y la derecha, a partir del hecho de que gobernar es sinónimo de redistribuir, es la violación de la propiedad y, por lo tanto, de la libertad. Entre la izquierda, el centro y la derecha, ¿dónde queda el liberalismo? ¿Dónde queda el respeto, irrestricto, a la propiedad y la libertad? Y ese respeto, absoluto, a la propiedad y la libertad, ¿no es la esencia de la convivencia civilizada? ¿Cuántos mexicanos, tanto los que padecen (a quienes se les quita) como los que disfrutan (a quienes se les da) la redistribución están conscientes de lo que el gobierno hace? ¿Por qué alguien, incapaz de robarle al prójimo directamente, permite que el gobierno, indirectamente, lo haga por él?

 

Termino con la pregunta original: entre la derecha, el centro y la izquierda, ¿dónde queda el liberalismo?


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