LUNES, 14 DE AGOSTO DE 2006
Balbuceos inconexos

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Afirman los psiquiatras que discursos inconexos como el anterior con frecuencia son evidencia de padecimientos mentales graves. ¿Hay la menor duda que con tan brillantes cerebros sobrevendría una crisis económica de dimensiones colosales?”


El New York Times (NYT) del viernes pasado publicó una carta del demagogo delirante que es una más de las colecciones de mentiras, engaños y amenazas a las que ya nos tiene acostumbrados el candidato presidencial perdedor y su banda de delincuentes.

 

A reserva de ver si el diario neoyorquino publica el artículo que envié el propio viernes denunciando cada una de las mentiras de López Obrador y dando la información y los argumentos correctos en cada caso, hoy entresacaré algunos de sus más notables e inconexos balbuceos del texto citado.

 

Por increíble que parezca, empieza su descabellado relato comparando nuestra elección presidencial de julio pasado con la de Porfirio Díaz en 1910, lo que aprovecha para deslizar la sugerencia que, al igual que entonces, lo que sigue al “fraude” electoral es la revolución armada.

 

Sus hordas levantiscas son, según él, “los millones de mexicanos que exigen el recuento completo” y que han escenificado “las manifestaciones más grandes en nuestra historia” lo que evidencia de nueva cuenta que además de no saber contar, el delirante confunde a los infelices acarreados que asisten a sus funciones de circo en números cada vez más ralos, con un ejército insurgente.

 

Repite en el texto publicado por el NYT el cargo que el Presidente de la República organizó una “elección de Estado” lo que ilustra con uno de los dicharachos que tanto le gustan a don Vicente, “que había que cambiar de jinete aunque no de caballo.”

 

Aquí muestra el demagogo su lamentable ignorancia aldeana, que no entiende mucho más allá de lo que aprendió en las marismas fétidas de su natal pueblo tabasqueño, y que no tiene la más remota idea de cómo hacen política los presidentes en funciones en Estados Unidos.

 

Lo más notable es que AMLO concluye de la alusión ecuestre del Presidente Fox que ello demostraba que “rechaza claramente las políticas sociales para apoyar a los pobres y a los desvalidos que fueron el corazón de mi campaña” y que “grupos empresariales gastaron millones de dólares en anuncios de televisión y radio advirtiendo que habría una crisis económica si yo ganara.”

 

Afirman los psiquiatras que discursos inconexos como el anterior con frecuencia son evidencia de padecimientos mentales graves. ¿Qué tiene que ver que Fox le sugiera al electorado que vuelva a votar por el candidato de su partido con el supuesto rechazo al combate a la pobreza?

 

Por cierto, ¿qué tan probable hubiera sido la crisis económica de haber llegado AMLO a la presidencia, como él acusa al empresariado de haber asustado a los votantes? Afortunadamente, ya no lo averiguaremos, pero la crisis hubiera sido segura aunque no inmediata.

 

Me explico. Al igual que en 1970 cuando Luis Echeverría llegó a la silla presidencial, la situación económica es hoy muy sólida, las finanzas públicas están razonablemente equilibradas –ayudadas en forma importante por los precios del petróleo- y la deuda pública externa es virtualmente inexistente.

 

Igual que hace más de tres décadas, tomaría tiempo y la acumulación de malas políticas económicas generar una crisis financiera, aunque no tengo la menor duda que López Obrador la hubiera provocado pues todos sus instintos y reacciones son contrarios a la más elemental racionalidad económica.

 

Baste un ejemplo. En la toma que hicieron sus huestes de la Bolsa de Valores su lugarteniente Martí Batres afirmó que “este es uno de los símbolos que no queremos,” clara indicación de que no han entendido ni por casualidad la importante función que desempeña un mercado bursátil eficiente en el financiamiento de las empresas, para alentar el crecimiento económico y como elemento clave de la democracia financiera.

 

¿Hay la menor duda que con tan brillantes cerebros sobrevendría una crisis económica de dimensiones colosales?


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