MARTES, 10 DE OCTUBRE DE 2006
Retos económicos para Calderón

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


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“Felipe Calderón haría bien en preparar planes de contingencia para el nada improbable caso que alguno o varios de los factores que apoyaron la buena marcha de la economía mexicana en los últimos años, pudieran revertirse.”


Mi querido maestro Edmundo Flores solía decir que para ser buen secretario de agricultura lo que se requería es que lloviera. Es indudable que la suerte juega un papel central en los resultados que le muestran los gobiernos a sus pueblos.

 

Vicente Fox tuvo suerte extraordinaria en la mayor parte de su gestión en cuanto a las condiciones externas que enfrentó el país, aunque lamentablemente su impericia política impidió capitalizar tan favorables circunstancias para acelerar el crecimiento de la economía.

 

El problema que puede enfrentar el gobierno de Felipe Calderón es que se le invierta tan propicio escenario. Veamos los elementos que lo componen:

 

·         Después de un descalabro inicial en el primer año del gobierno de Fox en el que el crecimiento de la economía de Estados Unidos cayó por debajo del 1%, el resto del sexenio ese motor crucial para nuestra economía se expandió a una tasa anual promedio de casi 4%.

 

Sin embargo, indicios cada más claros apuntan a que el dinamismo de la economía norteamericana está cayendo en forma importante. Ello se debe a que el sector de los bienes raíces, que fue el de más rápida expansión en los últimos años y que resultó en lo que muchos analistas califican como una peligrosa burbuja en sus precios, está en claro proceso de ajuste a la baja.

 

·         Los precios del petróleo mantuvieron durante casi todo el sexenio de Fox un nivel insólitamente elevado, permitiéndole a su gobierno continuar con la consolidación de las finanzas y la deuda del sector público, al tiempo que hacían posible un aumento apreciable del gasto. Sin embargo, tales precios empezaron a caer fuerte y hay quienes creen que seguirán haciéndolo.

 

De confirmarse esta tendencia, Felipe Calderón tendría que empezar su gestión amarrando el cinturón del gasto, lo que no es la situación ideal para un gobierno que se hace cargo de su responsabilidad en los momentos políticos bastante delicados como los que hoy atraviesa México.

 

·         Los niveles notablemente reducidos en las tasas de interés internacionales y domésticas permitieron que el servicio de la deuda pública no haya sido gravoso. Esta situación empezó a cambiar gradualmente hace un par de años cuando el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos empezó a ajustar al alza sus tasas de referencia, pero, en cualquier caso, ha prevalecido un clima financiero internacional bastante benigno y sin crisis.

 

·         Como complemento de la situación anterior, ha habido una liquidez internacional notable que permitió que las economías “emergentes” se vieran inundadas por capital externo en busca de mejores rendimientos. Estos flujos, a su vez, hicieron posible sustentar niveles de inversión en los países receptores muy superiores a los que habrían ocurrido sin su concurso. Si embargo, ante el amago de estancamiento económico e incertidumbre, estos flujos suelen regresar a sus países de origen.

 

·         Las remesas de mexicanos en Estados Unidos han mostrado un crecimiento superior al 20% anual durante el sexenio que termina, y este año podrían superar los 23 mil millones de dólares. Las remesas permitieron mantener cuentas externas favorables al tiempo que, con el resto de los otros factores favorables aludidos, hicieron posible una acumulación de reservas internacionales sin precedente. En la medida que la valla fronteriza y el ambiente anti-inmigrantes que impera en Estados Unidos logren disminuir el flujos de mexicanos, previsiblemente también lo harán sus remesas.

 

El gobierno de Felipe Calderón haría bien en preparar planes de contingencia para el nada improbable caso que alguno o varios de los factores citados que apoyaron la buena marcha de la economía mexicana en los últimos años, pudieran revertirse. ¡Ojalá que la suerte ayude pero no hay que contar con ello!


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