MARTES, 10 DE OCTUBRE DE 2006
El mundo no necesita bancos centrales

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


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“El mundo está regido por la opinión de la gente. Ya es hora que cambie esa opinión de que los gobiernos son honestos y competentes custodios de nuestro dinero.”


Londres (AIPE)- Casi todo el mundo acepta que es necesario que el gobierno tenga el monopolio de la emisión de dinero. Así era cuando circulaban las monedas de plata y de oro. El rey era el único emisor. Para algunos, eso formaba parte de la esencia de la soberanía. Para otros era una manera fabulosa de cobrar impuestos. Pero si estudiamos la materia, concluimos que no necesitamos los bancos centrales.

 

Abolir este monopolio estatal abre nuevos horizontes al comercio y nos cura para siempre de la terrible enfermedad de recurrentes depresiones y desempleo, de lo que suelen acusar al “capitalismo”, pero que son en realidad causados por ineptitud y equivocaciones del banco central.

 

El monopolio estatal sobre el dinero le permite al gobierno no tener que limitar sus gastos a sus ingresos. El crecimiento espectacular del control estatal sobre la economía sería mucho más difícil sin tener el control absoluto de la emisión de dinero. Y que hayamos dado esa responsabilidad a los políticos es insólito por tratarse de un grupo de gente abierto a las tentaciones y a la falta de integridad.

 

Es una vergüenza que en el Reino Unido consideremos aceptable una inflación por encima de 2 por ciento anual. Con una inflación de 2 por ciento, el valor de la libra esterlina se reduce a la mitad en 35 años y con una inflación de 3 por ciento en apenas 23 años. La inflación correcta es cero, año tras año. La inflación es la pérdida de valor del dinero ocasionado por quienes ejercen el monopolio de la emisión del dinero.

 

No crea cuando le digan que la inflación se debe a los sindicatos, a los jeques petroleros, a los especuladores y comerciantes. Ellos sólo observan que la moneda pierde valor y que los precios aumentan. Creer que el intermediario hace que suban los precios es una idea tan científica como creer que la lluvia es causada por calles mojadas.

 

En la Unión Europea vemos el colmo del monopolio monetario. Las naciones que utilizan el euro aceptaron la dominancia de un banco central supranacional. No se oyó la voz de ningún funcionario diciendo que un mercado de dinero completamente libre sería más interesante y conveniente. Así la diversidad de monedas se convirtió en el monopolio de una comisión, todo bajo la creencia en una sabiduría y benevolencia   estatal que no es posible conseguir en la vulgaridad del turbulento y agitado mercado.

 

Yo discrepo de la idea que los funcionarios gubernamentales, en este caso los directivos del Banco Central, son guardianes desinteresados del bien público. Por el contrario, son los exponentes del nacionalismo monetario y de la inflación.

 

No presumo que estas ideas son originales y mías. El primero en escribir sobre ellas fue el profesor Benjamin Klein. Otros libertarios han puesto en duda la conveniencia de darle ese poder a la clase política. Quizás el más original y admirable estudio es “La desnacionalización del dinero” de Friedrich Hayek. Las grandes inflaciones de la historia, como la del emperador romano Diocleciano y la del rey Enrique VIII, fueron causadas por incluir metales de baja ley en monedas de oro y, desde la aparición de los billetes, por imprimir demasiados.

 

Hayek insistía que la moneda no tiene que ser creada por una autoridad única, sino que lo mismo que los idiomas, las leyes y la moral emergen y evolucionan espontáneamente. Hayek instaba a los empresarios a lanzar un movimiento en respaldo de la moneda libre, como lo hicieron en el siglo XIX con el libre comercio.

 

El monopolio gubernamental del dinero es pernicioso y dañino. Una reforma monetaria sería crucial y una bendición para todas las naciones. Si día a día aumenta la globalización, ¿por qué seguimos atados a unas pocas opciones de dinero?

 

El mundo está regido por la opinión de la gente. Ya es hora que cambie esa opinión de que los gobiernos son honestos y competentes custodios de nuestro dinero.

 

___* Director general del Institute of Economic Affairs, Londres.

© www.aipenet.com

 


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