VIERNES, 2 DE FEBRERO DE 2007
Latinoamérica: libertad en peligro

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“La libertad en Latinoamérica está gravemente amenazada: la económica y política, por una izquierda retrógrada; la libertad para pensar y decidir sobre asuntos muy personales, por una ultraderecha intolerante e irrespetuosa.”


Chávez, Morales, Ortega, Correa y otros “líderes latinoamericanos” tienen gravemente amenazados a sus respectivos países con políticas económicas que atentan contra la libertad económica de los individuos las cuales, consecuentemente, traerán como resultado inevitable un retroceso en el nivel de desarrollo económico y en el nivel de bienestar de la población. La política económica seguida por Chávez y emulada, aunque hasta ahora en menor grado, por sus seguidores en Bolivia, Nicaragua y Ecuador, está centrada en atentar en contra de los derechos privados de propiedad. Llevada al extremo, tal como lo plantea el propio Chávez, estos serán anulados con su glorioso “camino al socialismo”. Expropiaciones arbitrarias, restricciones al derecho de posesión de bienes y recursos, restricciones a la libertad para elegir cómo utilizar los recursos privados, restricciones a la libertad de transferencia de estos recursos, restricciones en la operación de los mercados para la libre determinación de los precios, intervención gubernamental en los mercados con la consecuente creciente corrupción de los funcionarios públicos, restricciones al comercio internacional y a los movimientos de capitales, instrumentación de políticas fiscales y monetarias notoriamente irresponsables que generan, por una parte, una apropiación expropiatoria del ingreso personal y, por otra, con la inflación, una apropiación también expropiatoria de una parte de la riqueza individual y más son, en suma, un atentado en contra de la libertad individual, un atentado en contra de los derechos individuales. Política económica que resultará, sin duda, en una mayor incidencia de pobreza en estos pobres países latinoamericanos.

 

Pero el peligro para la libertad en Latinoamérica no solo proviene de estos políticos populistas de una izquierda anquilosada. Existe otra fuerza que también se constituye como una amenaza a la libertad individual en los países de la región: la ultraderecha agrupada en la Organización Demócrata Cristiana de América (OCDA), encabezada por Manuel Espino, presidente del Partido Acción Nacional. Tal como se desprende de sus declaraciones después de la reunión que esta organización tuvo en la Ciudad de México, su intención es “retomar” para la Democracia Cristiana los países que están en “poder” de la izquierda. Loable intención si el objetivo de tal asalto al poder fuese ampliar el espectro de libertades individuales, entendido éste en un sentido amplio y no solo de carácter económico, mismo que inclusive estaría en duda sobretodo por la visión, en muchas ocasiones, mercantilista y promotora de prácticas proteccionistas, monopólicas y oligopólicas que tiene la ultraderecha.

 

Dejando de lado las libertades económicas que sin duda son muy importantes como condición para el desarrollo económico y para el aumento en el bienestar de la población y que, como señalé en el párrafo anterior, no está claro que la ultraderecha sea una verdadera promotora de éstas, hay otro elemento que se constituyen como una verdadera fuente de preocupación: la intolerancia que la caracteriza y su objetivo de imponer sobre todos aquellos que no piensen como ella sus ideas, su moral. Sólo por esta intolerancia a las opiniones y preferencias divergentes es que aquellos que se acogen a esta corriente de pensamiento no son liberales.

 

Hay varios ámbitos de carácter individual en los cuales el gobierno no tiene por qué entrometerse ya que atenta en contra de la libertad individual. Entre estos destacan la unión civil de homosexuales, la libre petición y el libre ejercicio de la eutanasia, la libertad de las mujeres para tomar decisiones que afectan su sexualidad y reproducción, la libre decisión de creer o no en un ser superior, la decisión que tome cada individuo, cada pareja, sobre el uso del condón o cualquier otro tipo de anticonceptivos, todas ellas decisiones individuales que deben ejercerse en plena libertad mientras no atenten en contra de los derechos de terceros. Querer, desde el ejercicio del poder público, imponerle a todos y cada uno de los miembros de la sociedad una moral particular, una forma específica de percibir el mundo, es atentar contra el derecho de todo individuo de vivir en libertad.

 

La libertad en Latinoamérica está gravemente amenazada: la económica y política, por una izquierda retrógrada; la libertad para pensar y decidir sobre asuntos muy personales, por una ultraderecha intolerante e irrespetuosa.

• Liberalismo

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