JUEVES, 8 DE FEBRERO DE 2007
Calderón y las dos Constituciones

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“Calderón, ¿no se ha dado cuenta de cuáles son, desde el punto de vista de la ciencia económica, los errores de la Constitución? ¿Y no ha notado, desde la perspectiva de la lógica, las contradicciones?”


En el 150 aniversario de la Constitución de 1857, y 90 de la de 1917, el pasado 5 de febrero, Calderón dijo, entre otras cosas, las siguientes.

 

La Constitución de 1857 fue un código plasmado y colmado de ideales, deseaba la conformación de un Estado moderno y vigoroso que respetara las libertades individuales (…) Fue una Constitución de libertades, eso es y eso debe ser una Constitución liberal”.

 

Y eso, una constitución liberal, fue la de 1857, en la cual se reconoce y garantiza la libertad, en todos sus ámbitos: de enseñanza (Art. 3), económica (Art. 4, 5 y 28), de manifestación de ideas (Art. 6), de escribir, publicar e imprimir (Art. 7), de asociación y reunión (Art. 9), para poseer y portar armas (Art. 10), de tránsito (Art.11), “pilares fundamentales – señaló Calderón -, de nuestro Estado de Derecho y el México de hoy”.

 

Con relación a la constitución vigente Calderón señaló que “el Constituyente del 17 ratificó los principios liberales de la Constitución del 57 e incorporó las reivindicaciones sociales enarboladas por los líderes de la Revolución Mexicana (…) que puso las bases para un México más justo y más igualitario con vocación de progreso (…) educación laica y gratuita, el nuevo régimen de tenencia de la tierra con orientación social, el establecimiento de derechos para los trabajadores y la garantía de la organización social…”, lo cual, inevitablemente, comenzó a minar el liberalismo original de la Constitución de1857, por un razón muy sencilla: muchas de las reivindicaciones sociales supusieron, en la práctica, y sobre todo en el ámbito de la economía, la violación de la libertad y la propiedad, y la limitación, e inclusive eliminación, de la competencia. El liberalismo de la Constitución de 1917 fue, originalmente, un liberalismo diluido comparado con el de la Constitución de 1857.

 

Y escribo originalmente porque que la constitución vigente hoy es, sobre todo en materia de economía, esencialmente distinta de la que originariamente se promulgó el 5 de febrero de 1917, y la causa de ello la encontramos en el llamado capítulo económico, artículos 25 a 28, principalmente, que se insertó en el texto constitucional el 3 de febrero de 1983, con lo cual se dio al traste con el liberalismo, tanto de la Constitución de 1857 (liberalismo concentrado), como con el de la de 1917 (liberalismo diluido).

 

El capítulo económico de la Constitución de 1917 (que en este punto debería llamarse Constitución de 1983) tuvo dos consecuencias graves: introdujo, desde el punto de vista de ciencia económica, errores, e incorporó, desde la perspectiva de la lógica, contradicciones, nada de lo cual señaló, al menos no explícitamente, Calderón, quien a lo más que llegó fue a decir que “hay que renovar la Constitución desde la Constitución”, pero no para eliminar los errores y las contradicciones que supone su capítulo económico, sino para “adecuar los órganos del Estado y la relación de éstos con los ciudadanos a las aspiraciones de México y que pueda armonizarse la pluralidad democrática con la gobernabilidad democrática”, es decir, hay que renovar la Constitución desde la Constitución para ponerla al día políticamente, no económicamente, como si su capítulo económico no tuviera errores y contradicciones. Calderón, ¿no se ha dado cuenta de cuáles son, desde el punto de vista de la ciencia económica, esos errores? ¿Y no ha notado, desde la perspectiva de la lógica, las contradicciones?

 

Continuará.

• Constitución

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