LUNES, 12 DE FEBRERO DE 2007
Obama ¿superestrella?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Su irrupción en escena como aspirante presidencial ha tenido más paralelos con el arribo al estrellato de un cantante de rock que de lo que suelen ser cuidadosas carreras políticas estructuradas para culminar en la Presidencia después de muchas batallas.”


La irrupción en escena del senador Demócrata por Illinois Barack Obama como aspirante presidencial, ha tenido más paralelos con el arribo al estrellato de un cantante de rock que de lo que suelen ser cuidadosas carreras políticas estructuradas para culminar en la Presidencia después de muchas batallas.

 

La comparación que algunos hacen de Obama con John F. Kennedy quien presentó su candidatura presidencial cuando tan solo llevaba seis años en el senado, no toma en cuenta que el padre de Kennedy tenía enorme ambición y fortuna para apoyar las carreras políticas de sus numerosos hijos.

 

Ese no es el caso de Obama que forjó su brillante carrera profesional y política con su propio esfuerzo. Su padre, nativo de Kenya, y su madre, de Kansas, tuvieron un matrimonio efímero. Tras el divorcio su madre casó con un indonesio por lo que Obama dividió su infancia entre Jakarta y Hawai, con sus abuelos maternos.

 

Estudió la licenciatura en la universidad de Columbia e hizo su doctorado en derecho en Harvard, dónde tuvo la distinción de ser el primer afro-americano en presidir Harvard Law Review. Aceptó unirse a la facultad de la Universidad de Chicago para dar clases de Derecho Constitucional y, en forma simultánea, ejercer la abogacía en defensa de los derechos civiles.

 

En 1996 ganó un escaño en el Senado de Illinois dónde siguió con su defensa de los derechos civiles y promovió apoyos económicos para los desvalidos, hasta que fue electo senador federal, hace poco más de dos años, dónde aún no ha tenido la oportunidad de dejar una marca legislativa de consideración.

 

Sin embargo, un asunto en el que marca una diferencia importante con la mayoría de los demás aspirantes presidenciales, sobre todo Hillary Clinton, ha sido su oposición sistemática a la guerra en Irak, y su muy específica propuesta para empezar a retirar las tropas de EU.

 

Obama es un orador estupendo y su discurso en la Convención Demócrata de 2004 fue una excelente carta de presentación a nivel nacional. Al igual que Kennedy, tiene la enorme virtud de inspirar, con su retórica, optimismo entre su auditorio y júbilo entre sus adeptos, que crecen en número con rapidez.

 

El Senador por Illinois lanzó ayer formalmente su candidatura desde el mismo sitio donde Abraham Lincoln pronunció su famoso discurso sobre A House Divided contra la esclavitud en 1858. Allí anunció una ambiciosa agenda que incluye terminar con la guerra en Irak, eliminar la pobreza, asegurar la cobertura médica universal y alcanzar la “independencia energética.”

 

Este carismático aspirante presidencial tendrá que entrar en los detalles al definir cómo pretende alcanzar tan ambiciosos propósitos. Por algunos de sus discursos, sin embargo, se percibe su creencia en que las grandes soluciones burocráticas deben remplazar el “darwinismo social” que, según él, está implícito en promover la economía de mercado y la libertad individual.

 

El fenómeno Obama ha corrido como reguero de pólvora, sobre todo entre los jóvenes, y en ese nuevo medio que está revolucionando todos los aspectos de la vida contemporánea, incluida la política: el internet. Ya cuenta con más de un cuarto de millón de adeptos cibernéticos y espera llegar a un millón para abril.

 

Habrá que ver si tan espectacular inicio de campaña se sostiene, sobre todo cuando empiecen los primeros debates entre candidatos, que de entrada serán multitudinarios, se afinen el escrutinio y la necesidad de profundizar en sus propuestas de políticas públicas, y cuando previsiblemente comience la fase de los ataques negativos.

 

Por lo pronto, hay una entusiasta y desbordante energía tras la candidatura de un personaje que inyecta nuevos aires a ésta que promete ser una larga y accidentada campaña política por la presidencia de Estados Unidos en 2008.

• Elecciones EU 2008

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