VIERNES, 9 DE MARZO DE 2007
Taxonomía del populismo

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
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“La mayoría de los países de la región caen en alguna de estas categorías de populismo, con la excepción de Chile, aunque aún en su caso Edwards percibe una creciente presión de los “intelectuales” a que se anteponga “la felicidad,” definida al estilo europeo de trabajar poco y vivir bien, frente a metas económicas como crecimiento acelerado y estabilidad.”


Dos de las sesiones de la conferencia de la Alianza de Álamos que he venido reseñando, analizaron el populismo en América Latina que reapareció en escena vigorosamente con la irrupción de Hugo Chávez en Venezuela, y sus protegidos y aliados en Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

 

Resulta útil empezar por definir qué es el populismo. Uno de los textos clásicos sobre el tema, The Macroeconomics of Populism in Latin America (Chicago, 1991) de Rudi Dorsnbush y Sebastián Edwards, apunta que:

 

“…los regímenes populistas históricamente han intentado enfrentar los problemas derivados de la desigualdad del ingreso mediante políticas macroeconómicas expansivas. Tales políticas, que utilizan financiamiento deficitario, controles generalizados y desdeñan los equilibrios económicos básicos, han resultado casi siempre en crisis macroeconómicas graves que terminan perjudicando a los segmentos más pobres de la sociedad.”

 

Edwards apunta que el macropopulismo así definido, está muerto inclusive en Argentina y Venezuela, dos de los países cuyos casos se analizaron con detenimiento.

 

Ello se debe a que las naciones con regímenes neopopulistas mantienen superávit fiscales, han abatido sus niveles de deuda externa y manejan tipos de cambio flotantes, por lo que no habrá crisis económicas cataclísmicas en el futuro próximo. La excepción a esta caracterización podría ser Venezuela, pero mientras los precios del petróleo permanezcan elevados no tendrá problema.

 

Edwards, quién escribe un nuevo libro sobre la materia, indicó que hay otros tipos de populismo además del antes definido, como el que ocurre cuando se manipula la economía para tener beneficios inmediatos sin reparar en los elevados costos que tales acciones tendrán en el futuro.

 

Una ilustración de ello la constituyen los controles de precios adoptados por el presidente argentino Néstor Kirchner, que han resultado en lo que se conoce en economía como una inflación reprimida, a pesar de lo cual anda por el 10% anual, y que tarde o temprano resultará en escasez de bienes y servicios.

 

Edwards afirmó que la decisión de Kirchner de despedir a la funcionaria del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INdEC) encargada de calcular la inflación, Graciela Bevacqua, a su juicio constituye una acción más grave aún que los desplantes de Chávez pues acabó con la reputación de una entidad clave.

 

Otra categoría presentada por Edwards fue la del populismo de la inmovilidad que se ha apoderado de naciones latinoamericanas, como Brasil y México, incapaces de adoptar las políticas públicas necesarias para poder crecer como lo han hecho otros países en vías de desarrollo, destacadamente China e India. El resultado es una situación de estancamiento sin crisis.

 

Lamentablemente, la mayoría de los países de la región caen en alguna de estas categorías de populismo, con la excepción de Chile, aunque aún en su caso Edwards percibe una creciente presión de los “intelectuales” a que se anteponga “la felicidad,” definida al estilo europeo de trabajar poco y vivir bien, frente a metas económicas como crecimiento acelerado y estabilidad.

• Populismo

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