LUNES, 19 DE MARZO DE 2007
Microeconomía y DE

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Las políticas que podemos clasificar como microeconómicas, no fueron durante el DE de una calidad comparable, lo que resultó en una progresiva inflexibilidad en el funcionamiento de la economía mexicana.”


El viernes pasado discutí los componentes básicos del Desarrollo Estabilizador (DE), según gente cercana a don Antonio Ortiz Mena, y la crítica que se le hizo a tal explicación, separando las políticas macroeconómicas que fueron la causa del éxito del DE, de otras que no lo fueron.

 

La congruencia en el manejo de la política fiscal, con un déficit financiable sin elevar la deuda pública como proporción del PIB, y de una política monetaria que quedaba acotada por el imperativo de mantener invariable la paridad del peso frente al dólar, fueron impecables durante más de dos décadas.

 

Sin embargo, las políticas que podemos clasificar como microeconómicas, no fueron durante el DE de una calidad comparable, lo que resultó en una progresiva inflexibilidad en el funcionamiento de la economía mexicana:

 

·         Un mercado crecientemente cerrado al comercio internacional y la adopción de más controles burocráticos a los flujos comerciales, fueron creando nuevas distorsiones en la economía que hicieron que mayores volúmenes de inversión se canalizaran a sectores que no eran rentables en ausencia de la protección, o que, inclusive, restaban valor agregado a la economía –es decir, que sin protección valían menos de cero.

 

·         El gobierno fue interviniendo cada vez más en la fijación de precios domésticos, creando distorsiones adicionales. Recuerdo que al principio del régimen de Gustavo Díaz Ordaz las autoridades permitieron un alza apreciable en el precio del azúcar, lo que llevó a protestas callejeras y a la orden superior de dar marcha atrás al aumento. El precio del dulce se quedó congelado desde entonces y los ingenios azucareros fueron quebrando uno a uno, por lo que el gobierno se quedaba con ellos para “preservar las fuentes de trabajo.” El ejemplo del azúcar se extendía a buen número de precios que ya no eran fijados por sus mercados sino por dictado burocrático. La rigidez que tales políticas introdujeron, se habría de volver crítica en el período de inflación elevada que empezaría en 1973.

 

·         Los salarios se encontraban en circunstancias parecidas a los precios, lo que daba un creciente poder a los sindicatos y sus confederaciones, cuyos líderes negociaban con el gobierno, pero en última instancia éste imponía sus condiciones sin que los incrementos salariales tuvieran nada que ver con el aumento de la productividad de los trabajadores.

 

·         Los subsidios y otros incentivos gubernamentales crearon graves distorsiones adicionales que elevaron artificialmente la rentabilidad de la industria en perjuicio de las actividades primarias, y privilegiaron la emigración del ámbito rural hacia la capital del país, creando una grave macrocefalia.  

 

Sin embargo, la mayor crítica enderezada al DE durante el populista régimen de Luis Echeverría (1970-76), quién adoptó y exacerbó las políticas aquí reprobadas, fue que falló en atender la mala distribución del ingreso, a pesar de que en esos años se abatió en forma apreciable la pobreza y creció rápidamente la clase media, lo que a todas luces es más importante.

• Ortiz Mena

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