VIERNES, 23 DE MARZO DE 2007
Sufrir al monopolio

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
No
No sé



“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Isaac Katz







““Esto pasa porque somos cautivos de un monopolio y no de cualquier monopolio, somos cautivos de un monopolio gubernamental; esto no sucedería si la empresa fuese privada y menos aun si pudiésemos elegir entre varias empresas privadas a cual comprarle la electricidad que consumimos”.”


El día de ayer fui a pagar a una sucursal del monopolio distribuidor de electricidad, Luz y Fuerza del Centro, mi recibo de consumo de energía eléctrica. Toda una experiencia de un consumidor que, habiendo decidido utilizar electricidad, no me queda de otra más que ser cautivo de un monopolio gubernamental. Para empezar, el “aviso – recibo” de pago que me fue entregado en mi hogar el 20 de marzo tenía como fecha límite de pago el 14 de marzo, debiendo estar yo consiente de que el que el monopolio entregue ese “aviso – recibo” es un favor y no una obligación que nos hacen los empleados sindicalizados a los usuarios y que si por alguna razón ellos, los empleados, deciden no entregar tal aviso, es mi obligación ir a pedirlo a la sucursal para poder efectuar el pago, siempre bajo la amenaza de un corte inminente del servicio. Dado que la fecha límite de pago ya había pasado cuando recibí tal aviso, fui a pagarlo el miércoles 21 de marzo pero la sucursal estaba cerrada porque los empleados son muy juaristas y ese día no se trabaja dado que así está establecido en el contrato colectivo de trabajo, aunque tampoco laboraron el lunes 19 porque la ley establece ese día como feriado (para festejar el natalicio de Juárez) y evitar el famoso “puente” y ellos, los miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, siempre han sido muy respetuosos de la ley.

 

En fin, llegué temprano a pagar mi recibo y afuera de la sucursal había una enorme cola para pagar, con la gente formada en el arroyo vehicular de la Av. de los Insurgentes, poniendo en peligro su integridad física. ¡45 minutos de cola! Era evidente que la gente ahí formada estaba entre desesperada y furiosa pero sobretodo estaba resignada. Y mientras esperábamos que la cola avanzara entré en una conversación con una señora que molesta expresó: “esto sólo pasa en México, aunque en México puede pasar cualquier cosa”. Mi respuesta fue: “esto pasa porque somos cautivos de un monopolio y no de cualquier monopolio, somos cautivos de un monopolio gubernamental; esto no sucedería si la empresa fuese privada y menos aun si pudiésemos elegir entre varias empresas privadas a cual comprarle la electricidad que consumimos”. La señora me respondió: “pero ya ve, hay toda esa gente dizque de izquierda que dice que la electricidad es de todos los mexicanos y no debe estar en manos privadas, así que ya nos fregamos”, a lo que respondí: “pues sí, somos víctimas de un grupo retrógrado que, amparado en esa posición dizque de izquierda solo busca, como los empleados de este monopolio, mantener sus privilegios a costa del bienestar de nosotros los consumidores”; a ver si Calderón se atreve a enfrentarlos”. Y la señora me dijo: ”lo dudo”.

 

Después de 45 minutos, por fin llegue con el cajero, le entregué mi recibo y el dinero correspondiente y el cajero me dijo: “no lo trae exacto porque no tengo cambio”. Terminé por regalarle los cuatro pesos que me tenía que devolver. Surrealista.

• Burocracia

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