MIÉRCOLES, 4 DE ABRIL DE 2007
El costo de las pensiones

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Sergio Sarmiento







“Desafortunadamente nuestros políticos siempre están muy dispuestos a ofrecer promesas, por ejemplo de mejores pensiones, pero sin tomarse la molestia de tomar medidas para pagarlas. El problema del viejo sistema de pensiones de nuestro país no es que fuera de reparto sino que nunca se crearon las reservas suficientes para financiarlo. Lo mismo puede ocurrir con las cuentas individualizadas.”


El Congreso concluyó el proceso de aprobación de la nueva Ley del ISSSTE que incluye en lo fundamental un nuevo sistema de pensiones. La discusión fue intensa y emotiva, y se concentró en un punto ideológico: qué es mejor, el viejo sistema de reparto, por medio del cual las aportaciones a un sistema de pensiones se colocan en un fondo general y se otorgan pensiones fijas a los jubilados, o el de cuentas individuales, en que cada trabajador tiene una cuenta personal en la que con sus aportaciones y las de su empleador o del gobierno va construyendo su propia pensión.

 

Mi opinión personal es que el sistema de cuentas individualizadas es mejor al del sistema de reparto. No sólo porque es más justo, ya que permite que quienes han hecho aportaciones las conserven para su beneficio y no para el de otros, sino también porque es más transparente y honesto, ya que cuando los trabajadores cuidan sus propios ahorros se evitan los saqueos de fondos de pensiones que se ha registrado en el pasado en nuestro país. Seguramente la desaparición de la reserva del fondo del ISSSTE no habría tenido lugar si los servidores públicos hubieran podido vigilar sus propias cuentas de ahorro.

 

Uno de los argumentos que he escuchado en contra de las cuentas individuales es el que señala que las actuales cuentas de las Afores de los derechohabientes del Seguro Social no van a dar al final de la vida laboral de los trabajadores una pensión digna. Pero esto no es problema de la individualización de las cuentas, sino simplemente de que nadie quiere hacer aportaciones suficientes para cubrir una pensión digna al final del camino.

 

La nueva Ley del ISSSTE, de hecho, ha aumentado la pensión mínima de los servidores públicos de uno a dos salarios mínimos. Esta duplicación es cuando menos un avance. Se me podrá decir que ni siquiera dos salarios mínimos son una pensión que permita esa vida digna que todos queremos al final. Y quizá sea cierto. Aumentemos así esa pensión al nivel que usted quiera: cuatro mil, ocho mil, 20 mil, 60 mil pesos al mes. No importa la cifra. Lo que hay que hacer es establecer un sistema para financiarla. Y reconocer cuál es el costo para el trabajador o para los contribuyentes de pagar una pensión de un monto tal.

 

Desafortunadamente nuestros políticos siempre están muy dispuestos a ofrecer promesas, por ejemplo de mejores pensiones, pero sin tomarse la molestia de tomar medidas para pagarlas. El problema del viejo sistema de pensiones de nuestro país no es que fuera de reparto sino que nunca se crearon las reservas suficientes para financiarlo. Lo mismo puede ocurrir con las cuentas individualizadas.

 

Los trabajadores y los políticos deben estar conscientes de cuánto cuesta realmente dar una pensión digna al final de su vida laboral. Una parte de este costo puede ser pagado de los fondos generales fiscales y otra de las aportaciones personales de los trabajadores. Pero lo importante es que los cálculos se hagan de la manera adecuada y que se hagan las aportaciones que se deban hacer. De otra manera ningún sistema será sustentable en el largo plazo.

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