JUEVES, 19 DE ABRIL DE 2007
Los famosos y la ayuda

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Los grandiosos planes para erradicar la pobreza han fallado una y otra vez porque se sustentan en fatuos proyectos gubernamentales que ignoran por completo las raíces del atraso que genera la pobreza de los países.”


Una estimada lectora me preguntó por qué censuraba que personajes como los cantantes Bob Geldof de Boomtown Rats y Bono de U2, la actriz Angelina Jolie, y Jeff Sachs, economista convertido en pobretólogo, recaudaran fondos para canalizar más ayuda a los pobres.

 

Estas personalidades se han convertido en notorios publicistas de la abismal situación de las naciones con mayor pobreza, sobre todo en África, y se dedican a viajar por el mundo consiguiendo dinero y organizando conciertos para enviar ayuda pecuniaria para “salvar” a millones que viven en pobreza extrema.

 

¿Qué tiene de malo que Sharon Stone, la célebre estrella de Basic Instinct, recaude un millón de dólares en unos minutos en Davos –supongo que sin necesidad de repetir el cruce de pierna más famoso en la historia del cine- para comprar mosquiteros para camas de hospitales en Tanzania?

 

La respuesta es que en la mayoría de las veces esa ayuda se desperdicia y no resulta útil para sacar de la pobreza a quien la obtiene, que en el mejor de los casos se puede ver temporalmente beneficiado de recibir un regalo. Muchas veces, sin embargo, la ayuda resulta contraproducente.

 

En el caso específico de los mosquiteros de Sharon Stone, que cuando son tratados con insecticida efectivamente resultan de utilidad en el combate de la malaria, porque en el “proceso de hacerlos llegar a su destino, acaban en el mercado negro, desaparecen de los inventarios de las clínicas de salud o simplemente terminan siendo usados como redes de pesca o velos de boda.”

 

Lo anterior lo afirma el experto William Easterly, autor del magnífico libro La carga del hombre blanco: por qué los esfuerzos del occidente para ayudar al resto han causado tanto daño y hecho tan poco bien, en el que analiza con documentados ejemplos cómo la ayuda externa ha fracasado sistemáticamente.

 

Los célebres de la farándula no están solos en sus esfuerzos por acabar con la pobreza mediante la canalización de ayuda externa a los países pobres. Los líderes de las principales potencias políticas del orbe lo adoptaron como su prioridad en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

Estos grandiosos planes para erradicar la pobreza, que tuvieron innumerables versiones previas, han fallado una y otra vez porque se sustentan en fatuos proyectos gubernamentales que ignoran por completo las raíces del atraso que genera la pobreza de los países.

 

Estas son la ignorancia, la insalubridad, la falta de instituciones públicas o privadas que trabajen con eficacia, la inexistencia de derechos de propiedad y de sistemas efectivos de administración de justicia, y una burocracia codiciosa, incompetente, corrupta y depredadora de sus conciudadanos.

 

Así, la ayuda externa con frecuencia termina en cuentas secretas de bancos suizos o en mansiones en Francia, como en la que vivió asilado el “emperador” asesino y antropófago Bokassa, y sigue viviendo BabyDoc Duvalier, último de la dinastía de dictadores haitianos.

 

 

• Ayuda internacional

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