LUNES, 30 DE ABRIL DE 2007
Algunas repercusiones de la despenalización del aborto

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“Comienzan a sentirse las primeras fallas de gobierno tras haber sido despenalizado el aborto en el Distrito Federal. Obvio, fue una política pública diseñada con los pies.”


Comienzan a sentirse las primeras fallas de gobierno tras haber sido despenalizado el aborto en el Distrito Federal. Obvio, fue una política pública diseñada con los pies.

 

En primer lugar no queda claro aún si las clínicas del IMSS e ISSSTE estarán obligadas a también prestar el servicio abortivo. Por lo pronto algunos funcionarios del gobierno federal han declarado que por pertenecer éstas entidades al orden federal, no están obligadas a acatar la nueva ley que despenaliza al aborto en el DF. Menuda bronca legal podría venirse, y lo peor, si las autoridades federales tienen razón (que es lo más probable), entonces los nosocomios defeños podrían simplemente colapsarse por falta de capacidad.

 

¿Qué les pasó a los legisladores defeños que no pensaron en esto? ¿Cuál era la prisa de los diputados del Congreso local por despenalizar el asesinato de los hijos no natos? Obvio, la razón es política y nada tiene que ver con un planteamiento serio de políticas públicas para realmente disminuir la muerte de las mujeres que abortan en condiciones inapropiadas.

 

Norma McCorvey fue la mujer norteamericana que litigó en EU para que fuera aprobado el aborto a nivel federal. El efecto de haberlo hecho a nivel nacional hizo que no se le cargara la mano a ningún estado y/o condado en particular. Claro, esto permitió que el gobierno tuviera la capacidad para atender la demanda de abortos. Otra de las repercusiones de haberse aprobado el aborto a nivel nacional fue, como lo demostró el economista Steven D. Levitt (amigo lector si no es experto y quiere saber cómo funcionan los incentivos en la economía, le recomiendo el libro de Levitt y Dubner llamado “Freakonomics”), que la medida de legalización del mismo contribuyó más que ninguna otra política pública a disminuir la criminalidad en EU. Claro, disminuyó la cantidad de hijos no deseados y/o abandonados que tenían altas probabilidades de convertirse en delincuentes. Hay que advertir que Levitt no es apologista del aborto, pero como buen economista positivo señala las causas y efectos de las políticas públicas.

 

Dadas las condiciones en el DF, ni siquiera creemos que se registren los efectos positivos que sucedieron en EU. Primero, porque la infraestructura médica del DF es muy deficiente, y segundo, por que la despenalización del aborto ofrece una especie de subsidio generalizado a las mujeres que abortan. Vamos, el gobierno ofrece el servicio abortivo gratuito a todas las mujeres sin importar su nivel socioeconómico. Esto simplemente disparará la demanda de abortos y no habrá suficiente oferta para atenderlos, así que en estas condiciones es muy probable que continúen los abortos clandestinos. Aquí el mecanismo de precios es de vital importancia. Si el gobierno defeño quisiera solucionar esto, tendría que, primero, focalizar el servicio de aborto a quien más lo necesita, y, segundo, incentivar la participación de clínicas privadas (como en EU) para las mujeres de más capacidad económica. El pagar por el aborto implica una condición de racionalidad para que no se repitan estos errores. En caso contrario, con subsidios abiertos a todo el mundo, los abortos se pueden volver un desagradable deporte. Ah, y por cierto, más le vale al gobierno del DF limitar el servicio a las mujeres residentes en la Ciudad de México, si no, se le vendrán al DF como avalancha los intentos de aborto de toda la República Mexicana; esto implicaría que los contribuyentes defeños estarían subsidiando a otros estados. Más vale que no sea así, pues simplemente reventarían los servicios médicos defeños.

 

Por otro lado, en materia de prevención y educación sexual, las nuevas leyes no hacen nada, sólo mencionan la intención pero no describen los cómos. Así, las tasas de abortos continuarán siendo altas, así como los abortos clandestinos.

 

Por lo pronto Marcelo Ebrard ya se está peleando con algunos funcionarios médicos del DF que han declarado objeción de conciencia y que por tanto han declarado no estar dispuestos a realizar y/o practicar abortos. Otra bronca, y todo, insistimos, por hacer las cosas con los pies y no con el cerebro.

 

¿Quien le pone el alto a Ebrard?

 

Además de las expropiaciones (?) ventiladas en los medios de comunicación, Marcelo Ebrard continúa con sus incautaciones silenciosas. Por lo pronto, ya se ordenó la expropiación de otros 228 predios, aprovechándose que algunos de éstos no tienen todos los documentos en regla (algunos están intestados); no estarán tal vez todos los papeles en orden, pero sí existen los dueños legítimos. Una arbitrariedad más de Ebrard.

 

Por cierto, cuándo entenderá Ebrard que los defeños no lo eligieron para ponerle playas a los pobres y/o festejarles cumpleaños gratis a las quinceañeras en el Zócalo. Cuándo entenderá Ebrard que el dinero de los contribuyentes es para solucionar los problemas más urgentes que aquejan al DF y no para sus payasadas lastimosas. Me parece que los defeños tienen el gobierno que merecen. Triste, muy triste.

• Aborto

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