VIERNES, 11 DE MAYO DE 2007
Reforma fiscal y gobierno hada madrina

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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“Cada vez que el gobierno, transformándose en hada madrina, utiliza los impuestos para redistribuir, su cobro degenera en un robo con todas las de la ley, algo que hoy es la regla y no la excepción, por una razón muy sencilla: gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir. La reforma fiscal, ¿llegará a eliminar al gobierno hada madrina?”


Una y otra vez se señala la necesidad de llevar a cabo una reforma fiscal, señalamiento ante el cual debemos preguntarnos ¿para qué? Respuestas las hay de chile, dulce y manteca, y van desde la necesidad que tiene el gobierno de recaudar más hasta la necesidad que tenemos los contribuyentes de que se nos facilite la vida.

 

Independientemente de las muchas respuestas correctas hay que destacar la siguiente: necesitamos una reforma fiscal para evitar que el cobro de impuestos degenere en un robo con todas las de la ley, lo cual sucede, uno, cuando los impuestos son muchos y muy elevados y, dos, cuando se usan para que el gobierno gaste en cosas que no debería, algo que no es la excepción sino la regla, y a dos pruebas me remito.

 

El gobierno encabezado por Ebrard construyó, en la Ciudad de México, un conjunto de areneros (llamarlos playas resultaría exagerado), para el esparcimiento de los capitalinos, mostrando así su vocación de hada madrina, capaz de conceder todos los bienes, incluyendo aquellos que no le corresponde al gobierno conceder, mucho menos si lo hace (¡y no tiene otra manera de hacerlo!) con los impuestos cobrados a los contribuyentes.

 

Un ejemplo más del gobierno hada madrina lo tuvimos en el baile de quince años que el gobierno capitalino, encabezado por Ebrard, organizó hace unas semanas en el Zócalo de la Ciudad de México, utilizando para ello (¡no tuvo otra forma de hacerlo!) parte de los impuestos cobrados a los contribuyentes, lo cual me lleva a la siguiente pregunta: ¿qué justifica que el gobierno le obligue al contribuyente a ceder parte de sus ingresos para organizar bailes de quince años o, en el otro caso, para construir areneros?

 

El cobro de impuestos se justifica cuando los mismos se usan para que el gobierno, con honestidad y eficacia, y parejo para todos, garantice la seguridad contra la delincuencia e imparta justicia. ¿Pero se justifica cuando parte de lo recaudado se destina a construir areneros u organizar fiestas, transformándose el gobierno en hada madrina, encargada de concedernos todos los bienes? Los dos bienes que debe otorgar el gobierno son la seguridad contra la delincuencia y, si fracasa, la impartición de justicia, debiendo ser la procuración de todos los demás, desde vacaciones en la playa hasta bailes de quince años, responsabilidad de cada uno.

 

¿Qué es lo que, en esencia, hace el gobierno hada madrina? Quitarle a unos para darle a otros, redistribuir, lo cual me lleva, por enésima vez, a la siguiente pregunta: ¿qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle a otros? Alguna vez alguien, intentando una respuesta, me dijo lo siguiente: “Es que con el dinero que a usted le quita, el gobierno le da oportunidades a muchos niños pobres”, a lo que respondí: “Vamos a suponer que así sea, pero en la misma medida en la que, quitándome dinero, le da oportunidades a niños pobres, se las quita a mis hijos, y mi responsabilidad son mis hijos, no los del vecino”.

 

Cada vez que el gobierno, transformándose en hada madrina, utiliza los impuestos para redistribuir, su cobro degenera en un robo con todas las de la ley, algo que hoy es la regla y no la excepción, por una razón muy sencilla: gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir, de quitarle a unos para darle a otros, y los araneros y bailes quinceañeros del gobierno capitalino son, solamente, una pequeña muestra de ello.

 

La reforma fiscal, ¿llegará a eliminar al gobierno hada madrina? No, de ninguna manera, razón para seguir desenmascarando a las falsas hadas madrinas, que no pasan de ser ladrones con patente de corso: lo que hacen, desde la construcción de areneros hasta la organización de bailes, lo hacen no blandiendo una varita mágica, que les permite sacar algo de la nada, sino metiendo la mano en los bolsillos de los contribuyentes, lo que les permite apropiarse de parte de los ingresos de estos, ¡y todo ello con todas la de la ley!

• Reforma fiscal

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