VIERNES, 29 DE JUNIO DE 2007
La selección mexicana de futbol

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“El arreglo institucional del futbol mexicano es determinante para explicar porqué el pésimo desempeño de la selección. Obviamente, para esperar un mejor desempeño de la selección mexicana de futbol se requiere cambiar los incentivos.”


Nuevamente, la selección mexicana de futbol perdió frente a su contraparte estadounidense y, nuevamente, la afición mexicana sufrió una decepción. En una revisión de las secciones de deportes de diversos periódicos uno encuentra diversos tipos de opiniones: que si Hugo Sánchez porque se cree parido por los dioses, que si los jugadores no tienen la capacidad física para jugar tantos partidos seguidos, que es parte de la idiosincrasia mexicana achicarse frente a jugadores rubios y muchas más. Ninguna de ellas va a llegar a una conclusión certera del mediocre desempeño de la selección mexicana porque no toma en consideración que los incentivos presentes en el futbol mexicano están diseñados para que el resultado sea precisamente mediocre, como lo muestra no solo los resultados alcanzados en la Copa de Oro recientemente jugada sino en la historia de las 13 participaciones en los campeonatos mundiales, en donde, exceptuando los dos que se jugaron en México, en el resto el lugar logrado nunca ha sido superior al onceavo; en estas 13 participaciones mundialistas se jugaron 45 partidos de los cuales se ganaron 11, se empataron 12 y se perdieron 22.

 

Una de las principales características del arreglo institucional del futbol mexicano es la ausencia de libertad de elección para los jugadores. Cada uno en lo individual, habiendo decidido ser jugador de futbol, se enfrenta a un cartel monopsónico de clubes. Es en este cartel, en las negociaciones entre los dueños de los clubes, que se decide en cual equipo militará cada jugador sin que éste pueda efectivamente ejercer su libertad de elección ya que él no es el dueño de la “carta”. Así, cuando se decide que un jugador va a ser transferido a otro equipo, él tiene que aceptar tal decisión o dejar el futbol. Además, del precio acordado por la transferencia, el jugador se queda con una parte mínima del monto acordado. Adicionalmente, dado que los clubes de futbol mexicano están operando como un cartel monopsónico discriminador, en donde se puede identificar perfectamente a los “buenos” jugadores, es a éstos a quienes les paga el valor de su producto marginal mientras que al resto se les paga un salario por debajo de su productividad.

 

Este arreglo institucional es determinante para explicar porqué el desempeño de la selección. Cada jugador en lo individual no gana prácticamente nada adicional por jugar bien ya que ello no se traduce en un mayor salario y de ahí que el incentivo, utilizando la teoría de juegos, es a “no cooperar” con el resto de los jugadores. El único equilibrio estable es que ningún jugador coopera y se vuelve un juego de individualidades.

 

Obviamente, para esperar un mejor desempeño de la selección mexicana de futbol se requiere cambiar los incentivos: a) la Comisión Federal de Competencia debe intervenir para evitar las prácticas monopsónicas de los clubes; b) los jugadores deben ser dueños de su carta; c) los clubes tienen que hacerse públicos; y, d) los jugadores deben ser libres para constituir un sindicato.

 

A propósito; el que se le haya ganado a la selección brasileña no cambia las cosas.


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