VIERNES, 12 DE OCTUBRE DE 2007
Latinoamérica no es lugar para emprendedores

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“La lección más importante para Latinoamérica del informe del Banco Mundial es que sus competidores en todo el mundo están trabajando para desatar su espíritu emprendedor y no hacer nada no es una opción.”


El economista Joseph Schumpeter (1883-1950) puede ser más conocido por su innovador trabajo que mostró la relación entre el descubrimiento emprendedor y el progreso económico.

 

Pero, como lo ha señalado Carl Schramm, presidente de la Fundación Kauffman de Emprendimiento, las ideas de Schumpeter sobre aquellos que toman riesgos no lo convirtieron en un optimista.

 

En un discurso a los ministros de Finanzas de Europa el año pasado en Viena, Schramm explicó los temores de Schumpeter:

 

"El temía que el capitalismo emprendedor no prosperara debido a que las burocracias del gobierno moderno y las grandes compañías detendrían la innovación. Además, el proceso de destrucción creativa sería demasiado ingobernable para ser tolerado por una economía moderna, regulada por preceptos keynesianos".

 

Como resultado de ello, dijo Schramm, Schumpeter pensaba que "la importancia de los emprendedores se desvanecería con el tiempo, a medida que el capitalismo buscara la predecibilidad de los gobiernos que planearían la actividad económica, así como los beneficios de orden social".

 

Los comentarios de Schramm llamaron mi atención debido a que describen perfectamente a Latinoamérica. Allí, los emprendedores han sido desterrados por las burocracias que Schumpeter temía. El crecimiento ha sufrido por esta razón.

 

La encuesta anual Doing Business del Banco Mundial, publicada la semana antepasada, lo demuestra. El estudio correspondiente a 2008, que evalúa el clima regulatorio para los emprendedores en 178 países, encontró que Latinoamérica y el Caribe fue la región más lenta en implementar reformas este año y que "se está quedado atrás de otras regiones en el ritmo" de reforma.

 

El tiempo promedio que demora fundar una empresa, uno de los 10 factores evaluados en el estudio, en Latinoamérica y el Caribe es de 68 días, más largo que en cualquier otro lugar. Eso se compara con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde fundar un negocio toma menos de 15 días. Otros problemas comunes en la región son los débiles derechos de los accionistas minoritarios, la lentitud de los sistemas judiciales y sistemas tributarios que castigan a los contribuyentes.

 

Pero por malos que sean los promedios regionales, los emprendedores venezolanos probablemente los contemplan con envidia. A la hora de medir la facilidad para hacer negocios, Venezuela ahora se encuentra a seis lugares del fondo de la lista, entre Eritrea y Chad. También terminó último entre los 31 países de la región, una lista que incluye a Haití. En la categoría de "emplear trabajadores", el país iguala a Bolivia en el número 177. Los autores resaltan que "no es posible", despedir a un empleado venezolano. "Comenzar un negocio" demora 141 días y en la facilidad de "pagar impuestos", Venezuela ocupa el puesto 174.

 

Haciéndole compañía a Venezuela en el sótano se encuentra Ecuador, que terminó en el puesto 27 en la región, y Bolivia, un lugar más abajo. Sólo Surinam, Haití y el paraíso petrolero de Chávez tienen ambientes más hostiles para los negocios.

 

Para entender cómo Argentina pasó de ser una de las economías con mejor desempeño del mundo durante la vida de Schumpeter al desastre que es hoy, este informe es revelador. El regreso de las políticas peronistas la ayudaron a descender 16 puestos con respecto a su clasificación de 2006. No sólo no ha podido implementar reformas significativas, sino que el año pasado ha complicado el proceso de insolvencia. Su sistema tributario sigue siendo punitivo: una compañía que paga todos sus impuestos entrega el equivalente al 113% de sus ganancias. Argentina es el número 22 de la región, pero está por encima de Costa Rica, que quedó en el puesto 24. Guatemala, El Salvador, y Nicaragua son mejores lugares para ser un emprendedor que Costa Rica.

 

Brasil obtuvo casi el mismo lugar que el año anterior. Hizo mejoras a su sistema legal, pero perdió terreno frente a reformistas más agresivos en la categoría de "comerciar más allá de sus fronteras". A la vez, Brasil ocupó el último lugar en el mundo por el tiempo que demora cumplir con el código tributario (2,600 horas) y está en el lugar 137 en la categoría de "pagar impuestos".El parsimonioso ritmo de reforma en la región ha llevado a algunos analistas a concluir que las democracias en el mundo en desarrollo no pueden superar los obstáculos a la modernización presentados por la economía política. Sin embargo, hay éxitos regionales que prueban que cuando existe voluntad política, todo se puede.

 

México es un ejemplo. En el informe del año pasado, ascendió casi 20 lugares gracias a las reformas de la Secretaría de Hacienda bajo el mando del ex presidente Vicente Fox, quien redujo los impuestos y facilitó el registro de propiedades. Ahora, el país tiene el quinto ambiente más propenso para los negocios de la región. Si el gobierno de Felipe Calderón cumple sus promesas reformistas, habrá más mejoras, aunque su control de precios sobre el pan y las tortillas no son una buena señal.

 

La superestrella de este año es Colombia. Se ubica entre los 10 primeros del mundo. Hizo enormes avances en "comercio más allá de sus fronteras" al reducir el tiempo que los bienes pasan en las terminales, extendiendo las horas de operación de los puertos y haciendo inspecciones aduaneras más selectivas. También fortaleció las protecciones a los inversionistas, adoptó un sistema de envío de declaración de impuestos electrónico y, paulatinamente, redujo la tasa de impuestos a las empresas de 35% en 2006 a 33% en 2008. Se necesita hacer mucho más, pero la moraleja de la historia es que con un liderazgo como el provisto por el presidente Álvaro Uribe, la reforma es posible.

 

Pero lo opuesto también es cierto. Chile ha caído nueve plazas desde su lugar 24 en 2006, sugiriendo que la coalición de centro-izquierda que dirige el país no está en sintonía con la libertad emprendedora.

 

La lección más importante para Latinoamérica del informe del Banco Mundial es que sus competidores en todo el mundo están trabajando para desatar su espíritu emprendedor y no hacer nada no es una opción. Tal como Schramm le dijo a su audiencia en Viena "Schumpeter vio lo que un siglo de evidencia probaría: el socialismo no ha sostenido el crecimiento económico". Sería muy bueno que más líderes Latinoamericanos entendieran esto.

 

*Artículo del Wall Street Journal, reproducido con autorización del Cato Institute.

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