VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2007
Un día en el METRO

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“¡Deje el coche en su casa; utilice el METRO y le aseguramos un día extraordinario!”


El pasado martes tenía que cumplir con varios compromisos en diversas zonas de la ciudad; una cita en Polanco durante la mañana, una comida en el centro histórico y otra cita en la Condesa en la tarde. Ante lo caótico que es el tránsito vehicular decidí utilizar el METRO para transportarme a todos mis destinos, incluido el regreso a mi casa. Me subí al METRO cuatro veces y utilice siete estaciones: Barranca del Muerto, Polanco, Cuatro Caminos, Bellas Artes, Isabel la Católica, Chapultepec y Tacubaya. He aquí algunas de mis impresiones.

 

Es un sistema de transporte muy impresionante, sobretodo por la enorme cantidad de gente que lo utiliza; ríos de usuarios en todas las rutas y por todas las estaciones que pasé. En horas pico el sistema está saturado y la calidad del servicio se desploma: convoyes detenidos en los túneles, varios minutos detenidos en cada una de las estaciones y, sobre todo, aglomeración, todo ello como resultado de un precio monetario al consumidor realmente ridículo: dos pesos. Viajar en el METRO en horas pico es toda una experiencia que podría utilizarse como publicidad:

 

“Señor, señora, no gaste fortunas yendo a un spa en la ribera maya. El METRO le ofrece todo lo que busca. Por solo dos pesos, usted tendrá baño sauna, masajes de diversos tipos, incluidos los eróticos. En lugar de escuchar música “new age”, aburrida después de un rato, nosotros le ofrecemos toda una variedad que incluye bolero, salsa, cumbia, ranchera, corridos y más a cargo de un equipo de vendedores ambulantes de CD’s piratas y, en lugar de aromas de flores, usted podrá aspirar un sinnúmero de olores que le generarán una sensación asombrosa. Además le ofrecemos acceso a una serie de productos que podrá adquirir en las tiendas formales y puestos ilegales instalados en nuestras estaciones: refrescos, cacahuates, donas, pizzas, cosméticos y más; todo lo que usted necesita para un viaje placentero”.

 

Fuera de las horas pico, transportarse en el METRO es generalmente eficiente; relativamente rápido y sin aglomeraciones, aunque eso sí, la sensación de estar en un sauna nunca desaparece. Por otra parte, al transitar por las estaciones llama la atención tres cosas, además de la enorme cantidad de puestos instalados ilegalmente. Muchos de los torniquetes de entrada no funcionan, no existe una señalización adecuada y no hay un solo depósito para la basura, característica que es común para casi toda la ciudad. Afuera de algunas estaciones por las que pasé, Barranca y Chapultepec, lo menos que se puede decir es que son un verdadero asco, una suciedad que no es más que el reflejo del caos urbano y del ínfimo nivel de civismo de la mayor parte de la población de esta metrópoli. Innumerables puestos de comida, todos ellos operando sin ningún mínimo de higiene, además de aquellos que ofrecen toda una variedad de artículos, muchos de ellos piratas, todo esto enmarcado en el caos del trasporte público de superficie.

 

¡Deje el coche en su casa; utilice el METRO y le aseguramos un día extraordinario!

• Distrito Federal / CDMX

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