VIERNES, 4 DE ENERO DE 2008
¿Qué tan liberal es usted? (IV)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Hoy quiero comentar sobre si debe haber libertad para que una pareja de homosexuales, unidos legalmente, puedan adoptar hijos. ”


Con este artículo cierro una primera parte de los comentarios a las preguntas del cuestionario sobre temas que son polémicos que versan sobre decisiones de la vida íntima de los individuos, dedicando los siguientes a temas que son eminentemente económicos. Hoy quiero comentar sobre si debe haber libertad para que una pareja de homosexuales, unidos legalmente, puedan adoptar hijos.

 

Antes de comentar al respecto, considero importante señalar primero que no tiene porqué haber ningún tipo de prohibición legal a la unión civil de una pareja de homosexuales, sea bajo el título de matrimonio o de convivencia civil o cualquier otra denominación que se les quiera dar. Cuando una pareja de homosexuales deciden vivir juntos, al igual que lo hace una pareja de heterosexuales, lo que están haciendo es ejercer su libertad de convivir en un hogar con quién más les plazca y con esta decisión no se atenta, bajo ninguna circunstancia, en contra de los derechos de terceros, único argumento válido para imponer una prohibición. Una unión entre dos individuos, independientemente de sus preferencias u orientación sexual, e independientemente de si tienen o no hijos, se lleva a cabo porque ambas partes perciben que su nivel de bienestar, que va mucho más allá de lo estrictamente pecuniario, es mayor estando juntos que separados. Prohibir la unión legal de homosexuales bajo el argumento de que un matrimonio tiene como finalidad última la procreación de una familia es tener una visión notoriamente estrecha de lo que es un matrimonio.

 

Vayamos ahora a la pregunta, ¿se debe permitir que una pareja de homosexuales, hombres o mujeres, adopten hijos? Las respuestas que recibí en clase a esta pregunta por parte de mis alumnos fueron variadas, desde el rotundo no “porque la homosexualidad se contagia” hasta el que un hijo requiere, para su sano desarrollo, de una figura paterna y otra materna en el hogar. Ambas respuestas carecen de solidez. La primera es obviamente ridícula; si la homosexualidad se contagiara, no habría homosexuales en el mundo ya que todos fuimos producto de una relación heterosexual. La segunda implicaría que una pareja de homosexuales no sería capaz de brindar a los hijos que adoptasen todos aquellos elementos que requieren para su desarrollo como un ser humano integral, desde cariño hasta alimentación, educación, etcétera. Más aun, cuántos hijos que conviven en un hogar de padres heterosexuales no sufren de abusos y maltratos por parte de sus padres, que van desde golpes, violación, abandono, etcétera, lo que nos lleva a afirmar que la unión heterosexual no garantiza el “sano desarrollo de los hijos”. Entonces, si un niño fuese adoptado por una pareja de homosexuales legalmente constituida, ¿se podría presumir, a priori, que se le estaría causando un daño? No, por lo que no existen bases suficientes para impedir que ejerzan la libertad, ya otorgada a las parejas heterosexuales que no pueden tener hijos, para tenerlos mediante la adopción.

 

Temas como el aquí analizado y los tratados en los dos anteriores artículos (legalización de las drogas, de la eutanasia activa, de la prostitución y del aborto) son controversiales y por ello, una sociedad abierta que le otorga un alto valor a la libertad de pensamiento y de manifestación de ideas debe incluirlos en la agenda de discusión.

 

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